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Archive for the ‘Relaciones raciales’ Category

Timothy Snyder es uno de los  analistas más destacados  de la historia de Europa del Este y del Holocausto.  Profesor de historia en la Universidad de Yale, el Dr. Snyder es autor de varios libros sobre atrocidades políticas, entre los que destacan  Bloodlands Europe Between Hitler and Stalin (Peguin Ramdon House, 2010) Black Earth The Holocaust as History and Warning (Peguin Ramdon House, 2015).

El pasado 29 de junio del presente año, Snyder publicó una excelente columna de opinión en el diario New York Times,  enfocando un tema de crucial importancia: la guerra contra la Historia (sí, en mayúscula) que se viene dando en varios países europeos, entre ellos la Rusia de Putin. Lo que le prepocupa a este historiador estadounidense es lo que él denomina como “leyes de memoria”, es decir, “acciones gubernamentales diseñadas para guiar la interpretación pública del pasado”. Leyes como la aprobada en Polonia para encubrir la participación de sus ciudadanos en el Holocausto o las medidas tomadas en Rusia para esconder los crímenes de Stalin.

Lo interesante de esta columna de Snyder es cómo víncula lo que ha estado ocurriendo en la Europa oriental con lo que se viene desarrollando en Estados Unidos. Como es sabido, la elección de Trump en 2016 empoderó a la derecha recalcintrante y a los supremacistas raciales. Uno sus blancos de ataque ha sido la enseñanza de la historia en Estados Unidos. Para estos grupos de la sociedad estadounidense, la enseñanza de la historia debe tener como objetivo crear ciudadanos patriotas, no críticos de su país y sus instituciones. Es así como cuestionaron, con la venia de la administración Trump, programas de estudios de minorías y  proyectos como 1619, conmemorando 500 años de la llegada de esclavos a lo que hoy es Estados Unidos. Desafortundamente, la salida del empresario neoyorquino de la Casa Blanca no acabó con esta ofensiva en contra de la historia. Actualmente, la sociedad estadounidense está inmersa en una guerra cultural sobre la ensañanza de la historia entre quienes quieren una historia edulcorada que deje fuera o preste poca atención a temas controversiales y sensitivos como la esclavitud, y quienes defiende la necesidad de una historia crítica y, por ende,  incomoda para quienes buscan esconder los pecados de la nación estadounidense. En fin, como diría el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, la historia sigue siendo un arma.

En su columna, Snyder analiza cómo  manipular la historia a través de la aprobación de leyes  o reglamentos que limitan su enseñanza e investigación, constituye una amenaza para la democracia estadounidense.


Discurso Visual

Diego Rivera, La Plaza Roja, 1928, óleo.

La guerra contra la historia es una guerra contra la democracia

Timothy Snyder

The New York Times   29 de junio de 2021

En marzo de 1932, la portada de la revista Fortune presentaba una pintura de la Plaza Roja de Diego Rivera. Una multitud incontable de hombres sin rostro marcharon con pancartas rojas, rodeando una locomotora estampada con hoz y martillo. Esta era la imagen de modernización comunista que los soviéticos deseaban transmitir durante el primer plan quinquenal de Stalin: el logro fue impersonal, técnico, incuestionable. La Unión Soviética se estaba transformando de un remanso agrario en una potencia industrial a través de una comprensión disciplinada de las realidades objetivas de la historia. Sus ciudadanos celebraron la revolución, como sugería la pintura de Rivera, incluso cuando los moldeó en un nuevo tipo de pueblo.

Pero en marzo de 1932, cientos de miles de personas ya estaban muriendo de hambre en la Ucrania soviética, el granero del país. La rápida industrialización se financió destruyendo la vida agraria tradicional. El plan quinquenal había traído la “deskulakización”, la deportación de campesinos considerados más prósperos que otros, y la “colectivización”, la apropiación de tierras agrarias por parte del Estado. Un resultado fue la hambruna masiva: primero en Kazajistán, luego en el sur de Rusia y especialmente en la Ucrania soviética. Los líderes soviéticos eran conscientes en 1932 de lo que estaba sucediendo, pero insistieron en las requisas en Ucrania de todos modos. El grano que la gente necesitaba para sobrevivir fue confiscado y exportado por la fuerza. El escritor Arthur Koestler, que vivía en la Ucrania soviética en ese momento, recordó la propaganda que presentaba a los hambrientos como provocadores que preferían ver sus propios vientres hinchados en lugar de aceptar el logro soviético.

Ucrania era la república soviética más importante más allá de Rusia, y Stalin la entendía como díscola y desleal. Cuando la colectivización de la agricultura en Ucrania no produjo los rendimientos que Stalin esperaba, su respuesta fue culpar a las autoridades locales del partido, al pueblo ucraniano y a los espías extranjeros. A medida que se extraían alimentos en medio de la hambruna, fueron principalmente los ucranianos los que sufrieron y murieron —unos 3,9 millones de personas en la república, según el mejorcálculo, más del 10 por ciento de la población total. En las comunicaciones con camaradas de confianza, Stalin no ocultó que estaba dirigiendo políticas específicas contra Ucrania. A los habitantes de la república se les prohibió salir de ella; a los campesinos se les impedía ir a las ciudades a mendigar; las comunidades que no lograron establecer objetivos de cereales quedaron aisladas del resto de la economía; las familias fueron privadas de su ganado. Por encima de todo, el grano de Ucrania fue incautado sin piedad, mucho más allá de cualquier cosa que la razón pudiera ordenar. Incluso la semilla de maíz fue confiscada.

Journalist Gareth Jones' 1935 murder examined by BBC Four - BBC News

Gareth Jones

La Unión Soviética tomó medidas drásticas para garantizar que estos acontecimientos pasaran desapercibidos. Se prohibió la presencia de periodistas extranjeros a Ucrania. La única persona que sí reportó sobre la hambruna en inglés bajo su propio nombre, el periodista galés Gareth Jones, fue asesinado más tarde. El corresponsal en Moscú de The New York Times, Walter Duranty, explicó la hambruna como el precio del progreso. Decenas de miles de refugiados hambrientos cruzaron la frontera con Polonia, pero las autoridades polacas optaron por no dar a conocer su difícil situación: se estaba negociando un tratado con la U.S.S.R. En Moscú, el desastre fue presentado, en el congreso del partido de 1934, como una segunda revolución triunfante. Las muertes fueron recategorizadas de “hambre” a “agotamiento”. Cuando el siguiente censo contó millones de personas menos de las esperadas, los estadísticos fueron ejecutados. Mientras tanto, los habitantes de otras repúblicas, en su mayoría rusos, se mudaron a las casas abandonadas de los ucranianos. Como beneficiarios de la calamidad, no estaban interesados en sus fuentes.

Después de que la Unión Soviética llegara a su fin en 1991, los ciudadanos de una Ucrania recién independiza comenzaron a conmemorar a los muertos de la hambruna de 1932-33, a la que llaman el Holodomor. En 2006, el Parlamento ucraniano reconoció los hechos en cuestión como un genocidio. En 2008, la Duma rusa respondió con una resolución que proporcionaba un relato muy diferente de la hambruna. Incluso cuando los legisladores rusos parecían reconocer la catástrofe, la volvieron en contra de las principales víctimas. La resolución declaró que “no hay pruebas históricas de que la hambruna se organizara según líneas étnicas”, y mencionó deliberadamente seis regiones en Rusia antes de mencionar a Ucrania.

Este orden se volvió habitual en la prensa estatal rusa: las menciones de la hambruna incluían una lista torpemente larga de regiones, minimizando la especificidad de la tragedia ucraniana. La hambruna se presentó como resultado de errores administrativos por parte de un aparato estatal neutral. Todos fueron víctimas, y nadie lo fue. En una carta de 2008 a su homólogo ucraniano, el presidente ruso Dmitri Medvedev aplastó el evento en un acto de represión “contra todo el pueblo soviético”.

Al año siguiente, Medvedev estableció la Comisión Presidencial de la Federación Rusa para Contrarrestar los Intentos de Falsificar la Historia en detrimento de los intereses de Rusia, un panel de políticos, oficiales militares e historiadores aprobados por el Estado que aparentemente se encargaron de defender la historia oficial del papel de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Hizo poco en la práctica, pero estableció un principio importante: que la historia era lo que servía a los intereses nacionales de Rusia y que todo lo demás era revisionismo. Este principio se aplicó inevitablemente a la historia de la hambruna. En los medios estatales rusos, los historiadores rusos señalaron repetidamente que las personas que ejecutaban las órdenes de Stalin en Ucrania eran a su vez ucranianos. (Esto era, por supuesto, cierto, pero algo similar se puede decir de casi todas las políticas coloniales y genocidas. El ministerio de relaciones exteriores ruso tomó la posición en 2017 de que los ucranianos que recuerdan la hambruna tenían “un objetivo: ampliar la brecha entre Rusia y Ucrania”.

 

40,000 Russian troops on Ukraine border - CNN Video

Soldados rusos en Ucrania, 2014.

Esta incapacidad para reconocer una tragedia condujo a una incapacidad para reconocer a un pueblo. Cuando Rusia invadió Ucrania en 2014, una de las razones era que Ucrania no era un Estado real. Vladimir Putin, por entonces (otra vez) presidente, comparó la situación en Ucrania con la Revolución Bolchevique: una época de caos y guerra civil, cuando un ejército enviado desde Rusia podía decidir las cosas. Los abogados internacionales rusos argumentaron que la invasión y la anexión estaban justificadas por la desaparición del Estado ucraniano.

En el momento de la invasión, había un museo propio del gulag en Rusia, un sitio para recordar millones de muertes y decenas de millones de encarcelamientos: la reconstrucción de Perm-36, un campo de “régimen especial” particularmente notorio para prisioneros políticos. Durante la invasión de Ucrania, el sitio fue tomado por el estado ruso, sus exhibiciones revisadas para centrarse en la experiencia de los guardias de la prisión en lugar de los prisioneros, que habían sido desproporcionadamente ucranianos. Raphael Lemkin, el abogado polaco-judío que acuñó la palabra “genocidio”, opinaba que la política soviética en Ucrania equivalía a una. Durante la guerra, su panfleto que lo decía fue colocado en el índice de “materiales extremistas” de Rusia, junto con una serie de publicaciones sobre la historia de la Ucrania soviética. La posesión de estos documentos podría llevar a una sentencia de prisión.

Estas políticas rusas pertenecen a un creciente cuerpo internacional de lo que se llaman “leyes de memoria”: acciones gubernamentales diseñadas para guiar la interpretación pública del pasado. Tales medidas funcionan afirmando una visión obligatoria de los acontecimientos históricos, prohibiendo la discusión de hechos o interpretaciones históricas o proporcionando directrices vagas que conducen a la autocensura. Las primeras leyes de memoria generalmente fueron diseñadas para proteger la verdad sobre los grupos de víctimas. El ejemplo más importante, aprobado en Alemania Occidental en 1985, criminalizó la negación del Holocausto. Tal vez como era de esperar, otros países siguieron ese precedente y prohibieron la negación de otras atrocidades históricas. La ley de Alemania Occidental fue controvertida para algunos defensores de la libertad de expresión; las medidas sucesivas fueron impugnadas sobre la base de que el Holocausto se encontraba en una categoría especial. Sin embargo, estas primeras leyes podrían defenderse como intentos de proteger a los más débiles contra los más fuertes, y una historia en peligro de extinción contra la propaganda.

Claims Conference Statement Re: Facebook Policy Change: Holocaust Denial  and Distortion - Claims Conference

Rusia ha puesto patas arriba la lógica original de las leyes de memoria. No son los hechos sobre los vulnerables, sino los sentimientos de los poderosos los que deben protegerse. El lenguaje utilizado para alcanzar este objetivo es elegido con mucho cuidado. Durante la invasión rusa de Ucrania, Putin promulgó la engañosamente llamada “Ley contra la rehabilitación del nazismo”. Su premisa era que los tribunales de Nuremberg, donde algunos nazis fueron juzgados, habían dictado un juicio exhaustivo sobre las atrocidades de las décadas de 1930 y 40. La ley prohibió específicamente, con sanciones penales, “la información falsa sobre las actividades de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial”. En otras palabras, cualquier mención de crímenes no juzgados en Nuremberg podría equipararse a una negación de las atrocidades nazis. No se juzgó ninguna acción soviética allí, por supuesto, porque los soviéticos estaban entre los vencedores y los jueces.

Un gesto hacia la protección de la santidad del Holocausto se convirtió en un control sobre todo el universo de atrocidades no nazis. Señalar que la Unión Soviética había comenzado la guerra como un aliado nazi, según esta lógica, era cometer un crimen; un ciudadano ruso que mencionó en una publicación en las redes sociales que la Alemania nazi y la Unión Soviética invadieron Polonia fue procesado. Este año, el Parlamento ruso está considerando una ley más amplia que criminalizaría la equiparación de los objetivos y métodos de los altos mandos y militares soviéticos y nazis. Quizás lo más llamativo de esta propuesta es que sus defensores definen sus propósitos terapéuticamente. Es “un error insultar la memoria de la nación victoriosa”. La victoria fue soviética, no rusa; Judíos, bielorrusos y ucranianos sufrieron más que los rusos. No se trata de proteger los hechos históricos, sino de cultivar el sentimiento nacional.

The 1776 Report: Collector's Edition: The President's Advisory 1776  Commission: 9798716362826: Amazon.com: BooksEn noviembre pasado, cinco días después de que la última ley de memoria rusa saliera de un comité presidencial, el presidente estadounidense, Donald Trump, creó la Comisión Asesora del Presidente 1776. Su “Informe de 1776”,  publicado justo cuando el mandato de Trump llegó a su fin en enero, definió su tarea como la “restauración de la educación estadounidense”. El informe respondió al  Proyecto 1619, un intento de acercar la historia de la esclavitud al centro de las narrativas nacionales, que esta revista publicó en 2019. El informe de la comisión reprodujo la estructura de la política de memoria rusa, reconociendo un mal histórico y luego relativizándolo de una manera impactante. Se discutió la esclavitud, pero sólo como uno de los numerosos “desafíos a los principios de Estados Unidos”, una lista que también incluía el “progresismo” y la “política de identidad”. La práctica de la esclavitud en Estados Unidos se definió como una “negación de los principios estadounidenses básicos” y “el intento de sustitución de una teoría de los derechos de grupo en su lugar”, que, según los autores, “son los antepasados directos de algunas de las teorías destructivas que hoy dividen a nuestro pueblo y desgarran el tejido de nuestro país”.

La “teoría crítica de la raza” es el nuevo espantapájaros de la derecha. la  izquierda no debe caer en la trampa

La alusión a los “derechos de grupo” parece ser una referencia a la Teoría Crítica de la Raza: un conjunto de argumentos de décadas de antigüedad sobre cómo funciona el racismo en la ley y la sociedad que recientemente se ha convertido en una fijación de los políticos republicanos. Asociado con la U.C.L.A. y la profesora de la Facultad de Derecho de Columbia Kimberlé Crenshaw y otros académicos afroamericanos, la Teoría Crítica de la Raza pregunta por qué la discriminación no terminó con la Ley de Derechos Civiles de 1964 y recomienda un escrutinio crítico de las leyes centrándose en sus consecuencias en lugar de en las intenciones declaradas de sus autores. El Informe de 1776 se fija en el flagelo relacionado de la “política de identidad”, un “credo” por el cual los “supuestos opresores” deben “expiar e incluso ser castigados a perpetuidad por sus pecados y los de sus antepasados”. Estas ideas recibieron más atención en el Informe de 1776 que la esclavitud.

Esta primavera, las leyes de la memoria llegaron a Estados Unidos. Los legisladores estatales republicanos propusieron docenas de proyectos de ley diseñados para guiar y controlar la comprensión estadounidense del pasado. Al momento de escribir este artículo, cinco estados (Idaho, Iowa, Tennessee, Texas y Oklahoma) han aprobado leyes que dirigen y restringen las discusiones de la historia en las aulas. El Departamento de Educación de un sexto (Florida) ha aprobado directrices con el mismo efecto. Otras 12 legislaturas estatales todavía están considerando leyes de memoria.

Los detalles de estas leyes varían. La ley de Idaho es la más kafkiana en su censura: afirma la libertad de expresión y luego prohíbe el discurso divisivo. La ley de Iowa ejecuta la misma pirueta totalitaria. Las leyes de Tennessee y Texas van más lejos en la especificación de lo que los maestros pueden y no pueden decir. En  Tennessee, los maestros no deben enseñar que el estado de derecho es “una serie de relaciones de poder y luchas entre grupos raciales o de otro tipo”. Tampoco pueden negar el preámbulo de la Declaración de Independencia, palabras que Thomas Jefferson presumiblemente nunca tuvo la intención de ser parte de una ley de censura estadounidense. La ley de Idaho menciona la Teoría Crítica de la Raza; la directiva de la junta escolar de Florida lo prohíbe en las aulas. La  ley de Texas prohíbe a los maestros exigir a los estudiantes que entiendan el Proyecto 1619. Es un objetivo perverso: los maestros tienen éxito si los estudiantes no entienden algo.

The Significance of the 1619 Project – The Panther

Pero la característica más común entre las leyes, y la más familiar para un estudiante de leyes represivas de la memoria en otras partes del mundo, es su atención a los sentimientos. Cuatro de cada cinco de ellos, en un lenguaje casi idéntico, proscriben cualquier actividad curricular que dé lugar a “incomodidad, culpa, angustia o cualquier otra forma de angustia psicológica a causa de la raza o el sexo del individuo”.

La historia no es terapia, y la incomodidad es parte de crecer. Como maestro, no puedo excluir la posibilidad, por ejemplo, de que mis estudiantes no judíos sientan angustia psicológica al aprender lo poco que Estados Unidos hizo por los refugiados judíos en la década de 1930. Sé por mi experiencia enseñando el Holocausto que a menudo causa incomodidad psicológica para los estudiantes aprender que Hitler admiraba a Jim Crow y el mito del Salvaje Oeste. Los maestros de las escuelas secundarias no pueden excluir la posibilidad de que la historia de la esclavitud, los linchamientos y la supresión de votantes incomode a algunos estudiantes no negros. Las nuevas leyes de memoria invitan a los maestros a autocensurarse, sobre la base de lo que los estudiantes podrían sentir, o decir que sienten. Las leyes de memoria ponen el poder de censura en manos de los estudiantes y sus padres. No es exactamente inusual que las personas blancas en Estados Unidos expresen la opinión de que están siendo tratadas injustamente; ahora tal opinión podría paralizar las clases de historia.

La suposición es que la angustia psicológica sobre la raza surge principalmente cuando se plantea el tema. Eso podría tener sentido desde la perspectiva de una persona blanca cuya preocupación es no ser considerada como racista, y que puede concluir que la mejor manera de evitar el riesgo de tal incomodidad es mantener al sujeto fuera de la mesa. Pero, ¿qué se necesitaría realmente para eliminar “la incomodidad, la culpa, la angustia o cualquier otra forma de angustia psicológica” a causa de la raza de las vidas de los negros, o de los días escolares de los estudiantes negros? ¿Qué pasaría si los estudiantes afroamericanos en un estado con una ley de memoria hablaran en clase para decir que enseñar la historia de los padres fundadores sin referencia a su esclavitud les causaba incomodidad y angustia específicamente como personas negras?

Las leyes de memoria surgen en un momento de pánico cultural cuando los políticos nacionales de repente están despotricando contra las enseñanzas “revisionistas”. En Rusia, los supuestos revisionistas son personas que escriben críticamente sobre Stalin, o honestamente sobre la Segunda Guerra Mundial. En los Estados Unidos, los “revisionistas” son personas que escriben sobre la raza. En ambos casos, “revisionismo” tiende a significar las partes de la historia que desafían el sentido de rectitud de los líderes o hacen que sus partidarios se sientan incómodos.

El genocidio ucraniano provocado por la URSS del que nadie habla - Historia  - Historia

Niños ucranianos.

En Rusia, es tentador imaginar que el estalinismo tenía que ver fundamentalmente con la gestión. La hambruna en Ucrania fue un error de cálculo administrativo. El terror de finales del decenio de 1930 fue un error lamentable. La alianza con Hitler era una necesidad geopolítica. Para los estadounidenses, estas justificaciones rusas parecen ridículas, porque no tenemos sentimientos de culpa o vergüenza por los eventos en cuestión, ni una apuesta emocional en ser inocentes, ni conexión con la narrativa. No tenemos problemas para ver que el hambre, el gulag y el terror eran algo más que excesos administrativos, y no podemos pasar por alto fácilmente una alianza con Hitler. Por la misma razón, cualquiera que mire a los Estados Unidos desde el exterior inmediatamente ve que nuestras nuevas leyes de memoria protegen el legado del racismo. Sólo nos estamos engañando a nosotros mismos.

Las leyes de memoria estadounidenses ni siquiera suelen referirse a eventos históricos específicos sobre los que hacen cumplir las ortodoxias; en este sentido son un paso más avanzados que las leyes de memoria rusas. Pero los momentos en que las nuevas leyes se aventuran en la especificidad son esclarecedores. “Ejemplos de teorías que distorsionan los eventos históricos y son inconsistentes con los estándares aprobados por la Junta Estatal”, dice la nueva política del Departamento de Educación de Florida,  “incluyen la negación o minimización del Holocausto y la enseñanza de la Teoría Crítica de la Raza, es decir, la teoría de que el racismo no es simplemente el producto del prejuicio, sino que el racismo está incrustado en la sociedad estadounidense y sus sistemas legales para defender la supremacía de las personas blancas”.

Esta es una sorprendente repetición de la táctica retórica de la ley de memoria rusa de 2014: en ambos, los crímenes de los nazis se despliegan para silenciar una historia de sufrimiento: en Rusia para disuadir las críticas de la era de Stalin, en Florida para prohibir la educación sobre el racismo. Y en ambos casos, las medidas en cuestión en realidad hacen que el Holocausto sea imposible de entender. Si es ilegal en Rusia discutir el pacto Molotov-Ribbentrop de 1939 de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, entonces es imposible discutir cómo, dónde y cuándo comenzó la Segunda Guerra Mundial. Si es ilegal en Florida enseñar sobre el racismo sistémico, entonces los aspectos del Holocausto relevantes para los jóvenes estadounidenses no se torce. Las leyes raciales alemanas se basaron en el precedente establecido por Jim Crow en los Estados Unidos. Pero dado que Jim Crow es racismo sistémico, que tiene que ver con la sociedad y la ley estadounidenses, el tema parece estar prohibido en las escuelas de Florida.

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La ley de memoria rusa que se apoya en el Holocausto lo degrada; la medida de Florida que compara la negación del Holocausto con la Teoría Crítica de la Raza la trivializa. Hay una manera más generosa y constructiva de abordar la historia afroamericana y judía. Aunque ha sido extravagantemente caricaturizado por sus detractores, un argumento central de la Teoría Crítica de la Raza es una observación directa y, para un historiador, intuitiva: la discriminación no es simplemente una cuestión de actitudes o instituciones, sino de su interacción en la sociedad a lo largo del tiempo. Este análisis es ampliamente aplicable. Es tentador ver el Holocausto como una cuestión de prejuicio racial alemán; entonces podemos distanciarnos fácilmente asegurándonos de que no somos alemanes ni antisemitas. Pero es imposible explicar cómo casi seis millones de personas fueron asesinadas en un momento y lugar determinados simplemente refiriéndose a actitudes.

Las atrocidades comienzan en la vida cotidiana, por lo que necesitamos herramientas y conceptos para despegar lo familiar y lo exculpatorio. Empecé a escribir este ensayo después de hacer lo que hago la mayoría de los días, dejar a mis hijos en la escuela. Después de llegar a Viena el verano pasado, tuve que apresurarme para encontrar una escuela para mis hijos. Hubo una pandemia; Yo era extranjero; y hubo algunos momentos de incertidumbre. Fue un gran alivio para mí cuando mis hijos fueron admitidos en una buena escuela. ¿Qué habría hecho si luego me hubiera enterado de que las ranuras se abrieron porque algunos otros niños habían sido expulsados de la escuela? Lo más probable es que no hubiera mirado demasiado de cerca; una reacción humana sería suponer que esos otros niños deben haber merecido la expulsión, al igual que mis hijos merecen la admisión.

Ahora imaginemos que estoy en Viena, buscando una escuela, pero estamos en 1938. Hitler ha llegado y el Estado austriaco se ha derrumbado. Los niños judíos están abandonando las escuelas mientras sus familias huyen del país. Mis hijos, que han estado en una lista de espera para una escuela muy deseable, de repente tienen plazas. ¿Qué haría? Las autoridades escolares me ahorran sentimientos al no mencionar cómo se abrieron los lugares. Tal vez yo no soy un antisemita, y tal vez el director de la escuela tampoco lo sea. Pero sin embargo, algo antisemita está sucediendo, e independientemente de cómo evaluo mis propios motivos, me siento atraído. Para mí y para los otros padres en mi situación, a quienes sin duda llegaría a reconocer y conocer, llegaría a parecer normal que ya no hubiera niños judíos en la escuela.

Cuando afirmamos que la discriminación es sólo el resultado de prejuicios personales, nos liberamos de responsabilidad. Sólo nuestra historia importa, y lo que importa en nuestra historia es nuestra inocencia. La única manera de preservar la descripción neutral de una situación como esa es expulsar de la historia a las otras personas involucradas. Los padres que quieren pensar que lo que hicieron fue normal podrían ser atraídos a pensar en los judíos como más allá de la comunidad nacional. Los judíos se vuelven menos que humanos para que podamos decirnos a nosotros mismos que somos humanos. El antisemitismo que surge de esta coyuntura no radica sólo en la mente y no sólo en las instituciones: reside en algún punto intermedio, en un sistema que ahora está funcionando de una manera nueva. Sabemos a dónde nos llevó. Los judíos fueron excluidos del voto y de las profesiones. Fueron separados de sus bienes, de sus hogares y de sus vidas.

Kristallnacht | Definition, Date, Facts, & Significance | Britannica

En Austria, en 1938, lo que antes era imposible se hizo posible de repente. El estado austríaco dejó de existir, y algunos austriacos se aprovecharon abusando de los judíos. Los nazis austriacos tenían listas de apartamentos y automóviles judíos, y los tomaron para sí mismos tan pronto como pudieron. Los judíos eran objeto de humillación, violencia, violación y, en algunos casos, asesinato. Un estudiante de historia de Europa central y oriental puede ver en los acontecimientos del 31 de mayo y el 1 de junio de 1921, en Tulsa, Okla., un cierto parecido con lo que sucedió en Austria, aunque la violencia en Estados Unidos estaba más concentrada.

En ese momento, Oklahoma era un estado de Jim Crow. Greenwood era un próspero barrio negro en Tulsa. En ese día de primavera, los tulsanos blancos entraron y destruyeron Greenwood, quemando edificios y asesinando a ciudadanos negros a gran escala. Contaron con el apoyo de algunos policías. Después, como en Viena, las relaciones de propiedad se alteraron para siempre, lo que tuvo un efecto impalpable pero inconfundible en las actitudes.

Sin embargo, al igual que en Austria, la violencia racial no dio lugar a un debate sobre el racismo. Al contrario: como detalla el historiador Scott Ellsworth en su nuevo libro sobre la masacre, The Ground Breaking, el poder sistémico del racismo se revela en los largos silencios. En Tulsa, la prensa local dejó de mencionar los hechos. Los documentos relativos a la masacre desapasaron de los archivos estatales. Los libros de texto de historia de Oklahoma no tenían nada que decir. A los jóvenes de Tulsa y Oklahoma se les negó la oportunidad de pensar en su propia historia por sí mismos. El silencio prevaleció durante décadas.

Cien años después de la masacre de Tulsa, casi al día de hoy, la Legislatura de Oklahoma aprobó su ley de memoria. Las instituciones educativas de Oklahoma ahora tienen prohibido seguir prácticas en las que “cualquier individuo debe sentir incomodidad, culpa, angustia o cualquier otra forma de angustia psicológica” en cualquier tema relacionado con la raza. (Esto ya ha llevado a que al menos una universidad comunitaria cancele una clase sobre raza y etnia). El gobernador de Oklahoma ha afirmado que la masacre de Tulsa todavía se puede enseñar en las escuelas. Los profesores han expresado sus dudas. Dado que el objetivo de la ley es proteger los sentimientos sobre los hechos, los maestros sentirán presión para discutir el evento de una manera que no dé lugar a controversia.

Tulsa Race Massacre - HISTORY

Tulsa, Oklahoma, 1 de junio de 1921.

Los hechos tienden a ser controvertidos. Sería polémico señalar, por ejemplo, que la masacre de Tulsa fue uno de los muchos casos de limpieza racial en los Estados Unidos, o que sus consecuencias se manifiestan en Oklahoma hasta el día de hoy. Sería polémico señalar que los pogromos raciales, junto con los azotes, los tiroteos y los linchamientos, son herramientas tradicionales para intimidar a los afroamericanos y mantenerlos alejados de las urnas.

En la mayoría de los casos, las nuevas leyes de memoria estadounidenses han sido aprobadas por legislaturas estatales que, en la misma sesión, han aprobado leyes diseñadas para dificultar la votación. La administración de la memoria permite la supresión de votantes. La historia de negar el voto a los negros es vergonzosa. Esto significa que es menos probable que se enseñe cuando los maestros tienen el mandato de proteger a los jóvenes de sentir vergüenza. La historia de negar a los negros el voto involucra a la ley y a la sociedad. Esto significa que es menos probable que se enseñe cuando los maestros tienen el mandato de decirles a los estudiantes que el racismo es sólo un prejuicio personal.

Mi experiencia como historiador de la matanza en masa me dice que todo lo que vale la pena conocer es desconcertante; mi experiencia como profesor me dice que el proceso vale la pena. Tratar de proteger a los jóvenes de la culpa les impide ver la historia como lo que fue y convertirse en los ciudadanos que podrían ser. Parte de convertirse en un adulto es ver su vida en sus entornos más amplios. Sólo ese proceso permite un sentido de responsabilidad que, a su vez, activa el pensamiento sobre el futuro.

La democracia requiere responsabilidad individual, que es imposible sin una historia crítica. Prospera en un espíritu de autoconciencia y autocorrección. El autoritarismo, por otro lado, es infantilizante: no deberíamos tener que sentir ninguna emoción negativa; los temas difíciles deben ser retenidos de nosotros. Nuestras leyes de la memoria equivalen a terapia, una cura parlante. En la representación del mundo por parte de las leyes, las palabras de los blancos tienen el poder mágico de disolver las consecuencias históricas de la esclavitud, los linchamientos y la supresión de votantes. El racismo se acabó cuando los blancos lo dicen.

Empezamos diciendo que no somos racistas. Sí, eso se sintió bien. Y ahora debemos asegurarnos de que nadie diga nada que pueda molestarnos. La lucha contra el racismo se convierte en la búsqueda de un lenguaje que haga que las personas blancas se sientan bien. Las propias leyes modelan la retórica deseada. Sólo estamos tratando de ser justos. Nos comportamos de manera neutral. Somos inocentes.

Traducción: Norberto Barreto Velázquez

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Estudiantes de Carlisle en 1885

After 140 Years, Native Youth Lead Return of 10 Children’s Remains from Carlisle Indian School in PA

Democracy Now    19 de julio de 2021

The remains of nine Indigenous children were buried by the Rosebud Sioux in South Dakota after being transferred back from the former Carlisle Indian School in Pennsylvania, where the children were forcibly sent over 140 years ago. Carlisle was the first government boarding school off reservation land, and it set the standard for other schools with its motto, “Kill the Indian, Save the Man.” The schools were known for their brutal assimilation practices that forced students to change their clothing, language and culture. The Rosebud Sioux Tribe negotiated the return of the children’s remains buried at the school, and a caravan of Rosebud Sioux youth returned them to their tribe this week. Dozens of other Native American and Alaskan Native families have asked Carlisle to return their relatives’ bodies. Knowledge of the boarding schools is still being recovered as many survivors are reluctant to revisit the trauma, says Christopher Eagle Bear, a member of the Sicangu Youth Council. “These schools, they played a key part in trying to sever that connection to who we are as Lakota,” he says. “They took away our language, and they made it impossible for us to be who we really are.”

AMY GOODMAN: In 1879, the first Indigenous children, sons and daughters of Rosebud Sioux chiefs, arrived at the Carlisle Indian Industrial School they were forced to attend in Pennsylvania. This weekend, some of them returned home, after they were ripped from their families more than a century ago.

Carlisle was the first government boarding school run that was off of reservation land, and it set the standard for other schools, with its motto, “Kill the Indian, Save the Man.” The schools were known for their brutal assimilation practices, forcing students to change their clothing, language and culture. More than 10,000 children were taken to the Carlisle school before it closed in 1918.

The remains of Friend Bear Hollow Horn and eight other Native children who died 140 years ago at a Carlisle, Penn., boarding school were returned to the Rosebud Sioux Indian Reservation in South Dakota on Friday, July 16, 2021. (Dan Gleiter / PennLive)

Los restos Friend  Bear Hollow Horn y otros ocho niños nativos que murieron hace 140 años en un internado de Carlisle, Penn., fueron devueltos a la reserva india Sioux de Rosebud en Dakota del Sur.  (Dan Gleiter / PennLive)

Many of the kids died and were buried in a cemetery on site instead of being returned to their parents. In the past week, 10 of them, their remains were returned home. One was returned to the Alaskan Aleut Tribe. The other nine were returned to representatives of the Rosebud Sioux Tribe of South Dakota. Five of them were among the first students brought to Carlisle.

On Wednesday, Interior Department Secretary Debra Haaland, who is a member of the Laguna Pueblo and whose great-grandfather was sent to Carlisle, spoke at a ceremony at the Carlisle barracks. She recently announced the creation of the Federal Indian Boarding School Truth Initiative to investigate policies that forced children to assimilate. After Wednesday’s ceremony, a caravan of Rosebud Sioux youth left the barracks with the children’s remains and traveled to South Dakota. The caravan made several stops, including a prayer service stop in Sioux City, Iowa.

ROSEBUD SIOUX YOUTH: [singing] Remember me. When the sun comes up in the morning sky, there I will be, soaring with the eagles so high, feeling free.

AMY GOODMAN: Most of the nine children were reburied Saturday morning on the Rosebud Sioux Reservation in South Dakota.

For more, we’re joined by one of the Rosebud Sioux Youth Council who played a key role in all of this: Christopher Eagle Bear, a member of the Sicangu Youth Council, joining us from Sicangu Oyate Nation in South Dakota.

We welcome you to Democracy Now!, Christopher. Thanks so much for being with us. Can you take us on the journey that you have gone on — this wasn’t the first time you went to Carlisle — to bring the remains of your family and the ancestors of others at Rosebud Sioux Reservation?

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Estudiantes ejercitándose en el gimnasio de Carlisle

CHRISTOPHER EAGLE BEAR: Hi. Good morning. Thank you for having me.

Yes, so, when we first started, we were a youth council that was primarily just kids, you know? This is six years ago. A lot of us were still in high school or still in middle school. And so, when we started, we went over there. And for us, it was the first time — for a lot of us, actually, it was the first time we were getting a good understanding of what a boarding school was, because boarding schools aren’t really talked about, growing up, where I come from, you know? There’s a traumatic event — something traumatic happened that made you not want to talk about it, made you not want to recreate the pain, or whatever it was, and your parents just wanted you to be protected from all of that horrificness. And so, when we went to Carlisle, it was very — it was an eye-opener to who we are today as the Lakota people, you know? Everything that makes us who we are was kind of detached from us from these boarding schools.

And so, six years later, when we come back around, to come back again to bring back these kids, it was very, very eye-opening, in the sense of the things we had to learn so that we can move forward. And what that was was the knowledge of our spirituality, our way of life. And these schools, they played a key part in trying to sever that connection to who we are as Lakota. You know, they took away our language, and they made it impossible for us to be who we really are. And so, when the kids that did make it home, they came back with that traumatic experience, and they didn’t want to continue it forward for the next generations to come.

And so, I guess I want to say that, as we moved forward, it was very — it all started with a single question that one of the members, a part of the youth group, said, and that was just a simple “Why don’t we bring them home?” Then, that one question set off a big movement that, six years later, we were able to — not only our tribe, but all the other tribes involved — that we were able to bring a child home, brought them home. And ours was just the first of, you know, what I hope to come, big things some day, you know?

AMY GOODMAN: So, you were there on Wednesday at the ceremony at Carlisle when the remains of the children were handed over. Interior Secretary Deb Haaland spoke there, and then this weekend she appeared on PBS NewsHour, after attending that repatriation ceremony.

JUDY WOODRUFF: Secretary Haaland, you also wrote recently about the challenge of loving your own country, a country that was responsible for committing these acts. How do you explain that to others, to other Native Americans who look at this and question, “How can you love a country that has done this?”

INTERIOR SECRETARY DEB HAALAND: Well, first of all, my ancestral homelands are here, and I can’t go anywhere else. This is my home, and this is where my family is. This is where my history is. We’ve been here for tens of thousands of years, and we want to make sure that we are defending this land for future generations. I believe very strongly in democracy. And if you look at tribes across the country, so many Indian tribes had long-standing historical democracies in their communities. And I am confident that our country can live up to its promise to people, to our citizens, and I want to be a part of that.

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Los miembros de la tribu llevan los restos de nueve niños Rosebud que regresan a casa del internado de Pensilvania al que fueron llevados hace 100 años el viernes 16 de julio de 2021 en Whetstone Landing.
Erin Bormett / Argus Leader

AMY GOODMAN: That’s Interior Secretary Deb Haaland speaking to Judy Woodruff on PBS. Of course, Interior Secretary Deb Haaland is the first Native American cabinet member. This is Deb Haaland speaking last month.

INTERIOR SECRETARY DEB HAALAND: For more than a century, the Interior Department was responsible for operating the Indian boarding schools across the United States and its territories. We are therefore uniquely positioned to assist in the effort to recover the dark history of these institutions that have haunted our families for too long. It’s our responsibility. … Today, I’m announcing and sharing with you all, first, that the department will launch the Federal Indian Boarding School Initiative. At no time in history have the records or documentation of this policy been compiled or analyzed to determine the full scope of its reaches and effects. We must uncover the truth about the loss of human life and the lasting consequences of these schools.

AMY GOODMAN: That’s Interior Secretary Deb Haaland, before that, congressmember from New Mexico, first Native cabinet member in U.S. history. Christopher Eagle Bear, take us on that journey that you went — Wednesday, the repatriation ceremony at Carlisle — and where you went from there with the remains of the children.

The disinterred remains of nine Rosebud Sioux children were wrapped in buffalo robes  and placed in cedar boxes for their final trip home to South Dakota, more than 140 years after they were forced to attend the Carlisle Indian Industrial School in Pennsylvania. Here, Ione Quigley, left, Rosebud’s tribal historic preservation officer, helps removes the remains from a box for a ceremony to honor their return on Friday, July 16, 2021.  (Photo by Vi Waln for Indian Country Today)

Los restos desenterrados de nueve niños Sioux de Rosebud fueron envueltos en túnicas de búfalo y colocados en cajas de cedro para su último viaje a su hogar en Dakota del Sur, más de 140 años después de que se vieron obligados a asistir a la Escuela Industrial India Carlisle en Pennsylvania. (Foto de Vi Waln para Indian Country Today)

 

CHRISTOPHER EAGLE BEAR: On Wednesday, at the Carlisle industrial military school, which it is now, we were given the right to hold a ceremony, which was a transferring of the spirit ceremony. And when we first went there, we didn’t expect it to be what it was. You know, we were really just thinking it was just going to be a little thing. And so, it was a really big surprise to see Interior Secretary Haaland there, as well as all the other big officials that came along, too.

And so, when we went on, it was very — it was actually very beautiful. The morning was very calm. It was very cool. And whenever the ceremony started, all the emotions came with it. There was this thickness in the room. You know, when you walked in there, you just wanted to — well, essentially, it felt like you just wanted to express through emotion that words cannot put into — that you cannot put into words. And so, the ceremony itself, it took about two hours to commence, so that we can do it properly, in the way it’s supposed to be done by our spiritual leaders, how they told us it should be.

And so, we were really fortunate to know that Secretary Deb Haaland came, because it just shows that, you know, as Native American people, we still have an extension to one another, to where we still want to — if one’s up here, we all want to be up here. And as a Native American, we know that when one of us rises, we all rise. And so, it’s really a good feeling to know that someone in her position is listening to what we’re doing, you know, is paying attention to how we move forward with the Repatriation Act. And hopefully, as we move forward, there will be other ceremonies with other tribes that move forward with their bringing home their children.

AMY GOODMAN: And we will certainly follow them. And I want to thank you, Christopher Eagle Bear, for joining us, a member of the Sicangu Youth Council, speaking to us from South Dakota.

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The Black Church: This Is Our Story, This Is Our Song: Gates Jr., Henry  Louis: 9781984880338: Amazon.com: BooksEl pasado 2 de junio el gran historiador afroamericano Henry Louis Gates Jr. conversó sobre su más reciente libro  con Jim Basker, presidente del Gilder Lehrman Institute of American History. Titulado The Black Church: This is our This is Our Song, el libro de Gates explora los 400 años de historia de la iglesia negra en Estados Unidos, y el papel que ésta ha jugado en la historia de la comunidad afroamericana. Este libro acompaña a una serie de televisón del mismo título.

El Dr. Gates es profesor en la Universidad Alphonse Fletcher y director del Hutchins Center for African and African American Research en Harvard Univeristy. Con una carrera de más de cuarenta años, Gates es uno de los estudiosos de la historia y la literatura afroamericana  más destacados y mediáticos. Entre sus libros destacan In Loose Canons: Notes on the Culture Wars (1992), Speaking of Race, Speaking of Sex: Hate Speech, Civil Rights, and Civil Liberties (1994), Colored People: A Memoir (1994), The Future of the Race (1996), Thirteen Ways of Looking at a Black Man (1997), The Trials of Phillis Wheatley: America’s First Black Poet and Her Encounters with the Founding Fathers (2003), America Behind the Color Line: Dialogues with African Americans (2004), In Search of Our Roots (2009) y Stony the Road: Reconstruction, White Supremacy, and the Rise of Jim Crow (2019).

Gates también ha participado en varios documentales de televisión  emitidos por el Public Broadcasting Service (PBS). Fue presentador de las series African American Lives (2006-08), Faces of America (2010) y Finding Your Roots (2012-). Otros de sus trabajos teleivisivos incluyen  la miniserie documental Wonders of the African World (1999), Black in Latin America (2011), The African Americans: Many Rivers to Cross (2013) y Reconstruction: America After the Civil War (2019).

Quienes estén interesados en esta conversación pueden ir aquí.

A Conversation with Henry Louis Gates, Jr. - June 2nd, 2021 on Vimeo

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The Atlantic es una de las revistas más antiguas en Estados Unidos, pues se viene publicando desde 1857. A lo largo de los últimos 165 años, The Atlantic le ha dedicado sus páginas a temas que podríamos considerar liberales como la abolición de la esclavitud y la lucha por los derechos civiles, así como también a temas literarios. En sus páginas han han publicado escritores como James Russell Lowell, Mark Twain, Ernest Hemingway, Julia Ward Howe y Ta-Nehisi Coates.

Siguiendo su tradición de enfocar criticamente a la sociedad estadounidense, The Atlantic acaba de lanzar un proyecto “sobre la historia estadounidense, la vida de los afroamericanos y la resiliencia de la memoria”  llamado Inheritance. Su obejtivo es rescatar el conocimiento, las historias y los personajes olvidados del pasado estadounidense y, en especial, de los afroestadounidenses. Sus creadores quieren enfatizar en el papel que la capacidad de sobrevivir de los afroamericanos ha jugado en en la historia estadounidense.

Este proyecto consiste de una serie de artículos muy bien diagramados e ilustrados, escritos por periodistas y colaboradores del Atlantic. Quienes estén interesados pueden ir a aquí.

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Comparto con mis lectores  las  reseñas de dos películas  y un documental publicadas en el seminario puertorriqueño Claridad, que recogen, como bien señala su autora, el papel que han jugado las instituciones policiacas del gobierno estadounidense en la persecución de las minorías raciales en los Estados Unidos. El primero de los largos metraje, Judas and the Black Messiah, enfoca el asesinato por la policia de Chicago -en contubernio con el FBI- del joven líder de las Panteras Negras Fred Hampton. La segunda película, titulada The United States vs. Billie Holiday, es una producción  del servicio de suscripción  de vídeo Hulu. Dirigida por Lee Daniels, este largo metraje recoje la historia de la gran cantante afroamericana Billie Holiday y de los problemas que enfrentó con el Buró Antinarcóticos. El documental reseñado (MLK/FBI) retrata la persución   del FBI  contra el Dr. Martín Luther King. Para quienes gustamos del cine, y en particular del cine histórico, estas reseñas no podrán menos que despertar nuestra curiosidad por estas películas que parecen estar destinadas a convertirse en clásicos y documentos de una era muy difícil en la historia de Estados Unidos.

Norberto Barreto Velázquez

Lima, 16 de abril de 2021


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La persecución continua del F.B.I.: Judas and the Black Messiah, MLK/FBI, The United States vs. Billie Holiday

María Cristina

Claridad    16 de abril de 2021

A pesar de que creo que Mississippi Burning (Alan Parker 1988) es un excelente filme que catalogo como político por centrarse en la irracional segregación sureña de los Estados Unidos, entiendo que la manera de presentar el FBI es lo más alejado de la verdad en ese tiempo y antes y después. Aunque Judas and the Black MessiahMLK/FBI  The United States vs. Billie Holiday enfocan en la persecución de la población afroamericana, el historial de esta agencia se extiende a cualquier grupo que ellos consideren ser una amenaza contra el gobierno de los Estados Unidos y a cualquier persona que exprese ideas “comunistas” según definido por ellos. A pesar del secreteo que siempre ha caracterizado al FBI, poco a poco han circulado documentos oficiales que revelan la intensidad de su carpeteo y acciones para poner fin, de una manera (desprestigiando) u otra (asesinato). Estos tres filmes son ejemplos de ello.

Judas and the Black Messiah 

Director: Shaka King; guionistas: Will Berson y Shaka King; cinematógrafo: Sean Bobbitt

Uno de los muchos aciertos de este filme—aparte de su temática—es que la recreación de época se presenta dentro de una realidad que capta la efervescencia de la década de los 1960 con toda su normalidad que puede ser agrupaciones de jóvenes entusiasmados por cambiar sus circunstancias, pero especialmente el mundo heredado y la sociedad que los reprime. Señalo esto porque a pesar de ser un proyecto muy prometedor, los cinco filmes del británico-caribeño Steve McQueen agrupados bajo el título Small Axe, intentan, pero no logran, ese sentido de urgencia de la época de turbulencia de la generación Windrushen el Reino Unido. Judas and the Black Messiahnos permite ser parte del momento, ver las maquinaciones del FBI, la utilización de un infiltrado (Bill O’Neal) para desprestigiar y, cuando esto no funciona, asesinar al joven Fred Hampton (1948-1969), líder de los Black Panthers en Chicago.

Daniel Kaluuya, obtiene el Bafta a mejor actor de reparto, por su  interpretación en 'Judas and the Black Messiah' - AlbertoNews - Periodismo  sin censura

Shaka King, director, coguionista y coproductor, muy astutamente enfoca en una sola etapa de la muy corta vida de Hampton (excelentemente interpretado por el británico Daniel Kaluuya): su ascenso a presidir la seccional de los Black Panthers en Illinois, la intensidad de su persecución de parte del FBI y su asesinato. Se dan tres episodios simultáneamente: el reclutamiento e infiltración de O’Neal (LaKeith Stanfield) y sus constantes dudas de si el dinero y la protección que recibe de la agencia valida su traición; el centralismo de Hampton en la lucha por una unidad de grupos y una línea de acción conjunta; el montaje del FBI para poner fin a lo que ellos mismos han fabricado como amenaza al gobierno establecido. Aunque conocemos lo sucedido (además de lo que recientemente se ha descubierto de las acciones del FBI), la historia personal y colectiva nos ofrece una esperanza de que la posibilidad del cambio existe. Por eso lo que queda en nuestra memoria son los esfuerzos de Hampton por crear el Rainbow Coalition y unir organizaciones políticas multiculturales como Black Panthers, Young Patriots y los Young Lords junto al apoyo de gangas rivales de Chicago para trabajar por cambios sociales dentro de las comunidades pobres y marginadas.

MLK/FBI

Director: Sam Pollard 2020

Edgar Hoover ha sido a través de los años una figura casi mítica por su malicia, astucia y persistencia en perseguir a cualquier persona o grupo que concibiera como enemigo de los Estados Unidos. Esa lista incluye a cualquier disidente de su propia definición de la ley y el orden. Además, parece obsesivo con sostener su versión de los que es la fibra moral—una versión fundamentalista de la sexualidad que no aplica a él—de los Estados Unidos que hace a este país mejor que cualquiera. Es su acumulación de poder lo que le permite violar precisamente los derechos humanos en los que se basa la Constitución de este país. Para él los derechos y la justicia sólo aplican a los “true Americans” lo que excluye a todos los que no provengan de la Europa blanca. Y si dentro de comunidades de descendencia italiana, irlandesa, judía y otros grupos étnicos favorecidos se desarrollan grupos activistas cuyo fin sea cambiar/alterar el gobierno actual, serán perseguidos de igual manera. Los estudiantes universitarios en contra de la Guerra de Vietnam, los grupos urbanos de jóvenes que abogaban por igual trato y derechos, los grupos religiosos y laicos que marchaban por la igualdad de derechos fueron fichados y perseguidos por unidades creadas específicamente para sabotear todas sus acciones. Martin Luther King se convirtió en un obsesivo objetivo para Hoover como demuestra este documental.

MLK/FBI, el documental que rastrea el ataque del FBI a Martin Luther King Jr.  – Luis Guillermo Digital

La historia que se presenta cubre de 1955 a 1968 y traza el inicio y el ascenso de Martin Luther King como activista de los derechos civiles y uno de los líderes más carismáticos, conocedores y determinados de conseguir la igualdad para toda la población de los Estados Unidos. Lo que Hoover consideraba sublevación, MLK y los integrantes de estos movimientos lo entendían como libertad y justicia para todxs. Nadie estaba exento de ser vigilado, acusado y encarcelado tanto por la policía local como por los agentes federales. Todxs tenían conocimiento de esto, aunque no supieran la extensión de esa persecución. Con excelente pietaje que cubre estos años, con archivos que ahora son públicos, con entrevistas con allegados a MLK y ex agentes del FBI, el documental cuestiona la veracidad de los documentos expuestos y, especialmente, los todavía protegidos bajo “Archivos privados de J. Edgar Hoover” y la gran pregunta de ¿cómo fue posible que con la vigilancia extrema que le tenían a MLK, no supieran de antemano que esa persona lo iba a asesinar en el balcón de la habitación del motel Lorraine en Memphis, Tennessee el 4 de abril de 1968? Con su muerte, el FBI cierra su archivo y toda la supuesta evidencia que tenían, para en algún momento utilizar en su contra, queda en ese infame archivo privado de Hoover.

The United States vs. Billie Holiday

Director: Lee Daniels; guionista: Suzan-Lori Parks; autora: Johann Hari; cinematógrafo: Andrew Dunn.

La recreación de época y la maravillosa voz de Andra Day interpretando las canciones que Billie Holiday hizo famosas son los puntos excepcionales de este filme. Es una pena que la historia sobre esta etapa de la vida de Holiday, especialmente desde finales de la década de 1940 hasta su muerte por cirrosis entre otros desgastes de salud, no tenga una narrativa coherente y compleja como debe ser la presentación de personajes en literatura o cine. Holiday aparece como una mujer con una voz única en el mundo musical del momento, pero lo que se enfatiza es cómo su alcoholismo, adicción a drogas y su impotencia de alejarse de relaciones destructivas y abusivas la convierten en una víctima. Su grupo de amigos la cuidan, complacen, aconsejan cuando ella se los permite, pero a fin de cuenta Holiday los echa a un lado para seguir a los hombres que se enriquecerán de su talento sin importarle el daño que le puedan hacer.

Watch The United States vs. Billie Holiday Streaming Online | Hulu (Free  Trial)

Desarrollar la historia a través de un romance al principio imaginario y luego dañino entre Holiday y el agente del FBI (encubierto y descubierto), Jimmy Fletcher (Trevante Rhodes), es bastante dudoso porque requiere entrampar a la mujer que supuestamente admira tanto. Además, Fletcher se presenta como un tipo que quiere hacer bien su trabajo, que cree que ser parte del FBI es una forma de ser parte del centro de poder, pero que supuestamente deplora a tipos como Harry Anslinger (Garrett Hedlund), el encargado de entrampar y arruinar la vida de Holiday. Por su parte, se presenta a Holiday con poca información de su pasado y de cómo llega a ser tan admirada y a tener tantos seguidores que logra llenar la sala de espectáculos más importante de Nueva York, Carnegie Hall. Lo que lxs espectadores vemos es una mujer talentosa, pero determinada a acabar con su vida con relaciones tan dañinas que no hay marcha atrás. A pesar de las fallas del filme Lady Sings the Blues (Sidney Furie 1972) por enfocar primordialmente en su adicción a drogas, protagonizado por Diana Ross, aquí sí hay un desarrollo de personaje que capta todas sus contradicciones.

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El Gilder Lehrman Institute anuncia los seminarios para maestros de escuela que estará ofreciendo en los meses de junio y julio. Entre ellos podemos mencionar los siguientes: colonización y exploración (Dr. John Fea), la revolución americana (Dra. Carol Berkin), la ilustración nortemericana (Dr. Caroline Winterer), la era revolucionaria (Dr. Denver Brunsman) y los negros durante la república temprana (Dr. James G. Basker).

Quienes estén interesados en estos seminarios deben ir aquí.


 

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Según el diario The New York Times, un grupo de 17 historiadores han estado coordinando a través de Zoom, la publicación de lo que sería el primer balance histórico de la presidencia de Donald J. Trump. Nos guste o no, es inevitable reconocer el impacto, a corto y a largo plazo, de los cuatro años de Trump en la Casa Blanca. Siendo así, resulta imprescindible analizar y entender ese triste periodo.

Este proyecto -dirigido por el historiador Julian A. Zelizer– será publicado en el año 2022 por la Princenton University Press  con el título The Presidency of Donald J. Trump: A First Historical Assessment. Cada uno de los 17 historiadores estará a cargo de un capítulo analizando un tema específico. La temática del libro será muy amplia. Por ejemplo, Jason Scott Smith   (University of New Mexico) escribirá un capítulo sobre infraestructura que incluirá el tema del famoso muro, Merlin Chowkwanyun (Columbia University) analizará el manejo de la pandemia, Beverly Gage (Yale University) enfocará  las tumultuosas relaciones de  Trump con el FBI, Keeanga-Yamahtta Taylor (Princeton) estudiará el tema racial a través del movimiento Black Lives Matter y Mae Ngai (Columbia Unversity) atenderá las controversiales politicas migratorias del exmandatario.

Habrá que esperar con paciencia la publicación de esta obra, que debería sentar las bases para un análisis histórico profundo de la presidencia de Donald J. Trump.

Norberto Barreto Velázquez

Lima, 24 de marzo de 2021

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Comparto este interesante ensayo del  profesor Juan F. Correa Luna, miembro de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, comentando la participación de los famosos Harlem Hellfighters en la primera guerra mundial. Desconocía  que una tercera parte de los músicos de la banda de este regimiento de soldaldos negros, dirigida por  James Reese Europe, eran puertorriqueños. Entre ellos, Rafael Hernández, quien se convirtirá en uno de los más grandes compositores de la música latinoamericana.


James Reese Europe, Rafael Hernández Marín y los “Harlem Hellfighters”

Una de las unidades de combate más valerosas durante la primera guerra mundial se conoció como el Regimiento de Infantería 369 de la guardia nacional de Nueva York, mejor conocida como los “Harlem Hellfighters”. Para la primera guerra mundial el ejército de los Estados Unidos se encontraba segregado racialmente. Por ello el Regimiento 369 estaba compuesto exclusivamente por soldados afroamericanos y puertorriqueños. También contaba con una banda musical dirigida por el teniente James Reese Europe uno de los más famosos y brillantes músicos de Jazz. Reese Europe desempeñó un papel protagónico durante la época conocida como el Harlem Renacentista en Nueva York a principios del siglo pasado. A James Reese Europe se le llegó a conocer como la versión de Martin Luther King en el campo de la música. Fue el primer compositor que ofreció un concierto de música negra en el Carnegie Hall en 1912. El concierto llevó por título en inglés “A Symphony of Negro Music”. Todas las composiciones musicales fueron compuestas por músicos negros. Reese Europe respetaba la calidad musical de los compositores blancos, pero consideraba que los músicos negros no tenían que imitar a los blancos ya que tenían su propia música la cual gozaba de méritos propios y personas de todas las razas debían también tener la oportunidad de escuchar y disfrutarla. Seleccionó a cada uno de los miembros de la banda musical del regimiento 369 de infantería. Por ello no escatimó esfuerzos para allegar a los mejores músicos para su banda.

Lo que muchos no conocen es que una tercera parte de esos músicos eran puertorriqueños. Uno de ellos fue nuestro querido y reconocido compositor, a nivel mundial, Rafael Hernández Marín. Rafael Hernández fue reclutado junto a su hermano Jesús Hernández y otros 16 músicos puertorriqueños por el propio Reese Europe. Ya para ese entonces se conocía de la excelencia, talento, capacidad y profesionalismo de los músicos puertorriqueños y muy en particular la de Rafael Hernández Marín quien ya a la edad de 26 años componía música y dominaba a la perfección seis instrumentos musicales. Entre ellos: trombón, tuba, bombardino, piano, guitarra y clarinete. Rafael Hernández recibió rango de Sargento y fue asistente de Reese Europe en la banda del Regimiento 369.

Al igual que los soldados afroamericanos que le precedieron en la guerra civil y los soldados afroamericanos que le sucedieron hasta el presente, los soldados afroamericanos y puertorriqueños en la primera guerra mundial pelearon en guerras por un país y un gobierno que rehusó y todavía rehúsa reconocerles como iguales en dignidad y derechos. La oficialidad del ejército norteamericano no quería reconocer la capacidad de los afroamericanos y puertorriqueños para pelear en el frente de guerra durante la primera guerra mundial y tampoco favorecía que se mezclaran con los soldados blancos. De ahí que fueran segregados y relegados a tareas de servicios de apoyo. La unidad 369 de Nueva York fue enviada al estado de Carolina del Sur, uno de los estados más racistas para la época y donde los soldados recibirían un adiestramiento deficiente ya que no contaban con el equipo ni los recursos necesarios para el adiestramiento militar. Durante su entrenamiento fueron víctimas de muchos ataques físicos y abusos verbales raciales. Muchos soldados afroamericanos al igual que Reese Europe consideraban que era importante que se les diera la oportunidad para participar en la guerra a fin de demostrarles a los blancos y al gobierno que los soldados negros eran igualmente capaces de defender a su país con valentía y heroísmo. Veían su participación como una oportunidad para educar a los blancos y en el proceso lograr que se les reconocieran a plenitud sus derechos como ciudadanos. A pesar de sus esfuerzos se les negó su participación junto al ejercito norteamericano en el frente de guerra.

La oficialidad militar prefirió enviarle el regimiento 369 a Francia para que estuviera bajo la dirección del gobierno y el cuerpo militar francés no sin antes advertirle que no debían confiar en estos soldados ya que no los consideraban capaces de combatir y de realizar otras tareas importantes durante la guerra. Una carta del Coronel Linard de la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF) al cuartel militar francés resume las tensiones raciales entre negros y blancos en el momento en que Estados Unidos entró en la guerra:

“… Los aproximadamente 15 millones de negros en los Estados Unidos presentan una amenaza de mestizaje racial a menos que se mantenga a negros y blancos estrictamente separados [Por lo tanto,] los franceses no deberían comer con ellos, ni estrecharles la mano, ni visitarlos ni conversar, excepto cuando sea requerido por asuntos militares.”

Se dice que a los franceses les consternó las advertencias racistas de los norteamericanos y aunque ellos también tenían su cuota de abusos raciales en sus colonias como lo fue el caso de Argelia, necesitaban desesperadamente soldados para combatir en el frente de guerra, así que aceptaron al regimiento 369 y decidieron no hacerle caso a la oficialidad militar norteamericana. De inmediato incorporaron a sus unidades de combate a los soldados afroamericanos y puertorriqueños. El gobierno norteamericano solo les proveyó uniformes a los soldados del regimiento 369. Los franceses les tuvieron que suplir las armas que utilizaron durante la guerra, municiones, cascos, cinturones y alimentos.

Reese Europe quien además de ser el director de la banda ocupo el rango de teniente llegaría a decir un poco en broma, pero consiente de la posibilidad de que ocurriese, lo siguiente:

“He estado pensando que si capturan a uno de mis puertorriqueños con el uniforme de un regimiento francés de Normandía y este hombre negro les dice en español que es un soldado estadounidense en Nueva York del Regimiento de la Guardia Nacional, el dolor de cabeza que le provocara al departamento de inteligencia alemán tratar de entender esa realidad”.

Antes de ser embarcadas los regimientos militares estadounidenses a Europa, se decidió realizar un festival y una marcha de despedida a los soldados. La división militar denominada el Rainbow Division o Division Arcoiris en español, estaba compuesta por varias unidades de la guardia nacional provenientes de unos 24 de estados. Las unidades marcharían por toda la 5ta avenida de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, le fue denegada la participación a la banda musical dirigida por Reese Europe y a todos los demás soldados del Regimiento 369. Los oficiales militares a cargo del evento expresaron los motivos de su rechazo diciendo que “el color negro no se encontraba entre los colores del arcoíris”. Aunque no les permitieron tocar ni participar en el evento de Nueva York a su llegada al muelle francés, los soldados de la banda musical del Regimiento 369 sorprendieron y deleitaron a los soldados y civiles franceses con una versión impecable de la Marsellesa en Jazz.

La valentía y heroísmo desplegado en el frente de combate durante la primera guerra mundial por todos los miembros del Regimiento de infantería 369 a quienes se dice que los propios alemanes le dieron el nombre de los “Harlem Hellfighters” o Luchadores Infernales de Harlem y los franceses le llamaran “Los Hombres de Bronce” por su valor y heroísmo, le mereció a cada uno, el más alto honor otorgado por el gobierno francés y su presidente, la medalla de la Cruz de Guerra. Estuvieron destacados en el frente de guerra por más de 191 días, más que ninguna a otra unidad militar americana. Nunca retrocedieron en sus incursiones en terreno enemigo y nunca permitieron que los alemanes tomaran como prisionero a uno de sus soldados.

Las proezas, el valor y la disciplina demostrada en el frente de guerra no fue el único legado de importancia que dejo el Regimiento 369 durante la primera guerra mundial, algunos historiadores han expresado, que la destreza en el campo de batalla del regimiento 369 fue casi eclipsada por su contribución a la música, ya que a la banda musical del Regimiento 369 de los “Harlem Hellfighters” compuesta por una selección de los mejores músicos de jazz de Harlem y Puerto Rico, también se le atribuyó la singular proeza de haber exportado por vez primera, la música jazz, por toda Europa. Sus presentaciones en teatros, calles, plazas, muelles y otros espacios públicos no solo levantó la moral de los soldados, expuso además a la población civil y las clases trabajadoras a una experiencia musical memorable.

Finalizada la guerra, la ciudad de Nueva York les recibió con un gran desfile a lo largo de la 5ta Avenida. Un honor que les fue denegado, por motivos raciales, cuando partieron hacia Europa. A pesar de ello la celebración no duró mucho ya que como muy bien expresara el escritor norteamericano Max Brooks: “Regresaron a casa en los momentos de mayor violencia racial en la historia de los Estados Unidos, el verano rojo de 1919”. Lo que se conoció como el verano rojo fue el periodo comprendido entre fines del invierno y principios del otoño de 1919 durante el cual grupos supremacistas blancos desataron una de las peores oleadas de asesinatos, linchamientos, violencia y ataques terroristas contra los afroamericanos en más de tres docenas de ciudades de los Estados Unidos.

Rafael Hernández Marín al igual que su hermano Jesús y los demás soldados puertorriqueños recibieron los reconocimientos otorgados por el gobierno francés y la Cruz de Guerra por su alto heroísmo y valor durante la guerra. Rafael fue dado de baja honorablemente como soldado y desempeñó un rol destacado en la banda musical del Regimiento 369 como Trombonista y asistente del propio Reese Europe. A su regreso a Nueva York participó de las grabaciones de Jazz con la orquesta de Reese Europe. Se ha dicho que muchas de sus composiciones y arreglos musicales como El Cumbanchero y Cachita reflejan cómo fue influenciado por el sonido del “big band” que era típico de las bandas de jazz. Rafael Hernández ha sido y es considerado uno de los más grandes compositores a nivel mundial superando en composiciones musicales, con más de 2000, a otros gigantes compositores latinoamericanos de su época, como lo fueron Agustín Lara de Méjico y Ernesto Lecuona de Cuba.

El discrimen racial que observó y vivió como puertorriqueño y negro en los Estados Unidos y como soldado durante la primera guerra mundial lo llevaron también, al igual que a Don Pedro Albizu Campos a denunciar y criticar el gobierno norteamericano y al estado de sujeción y control colonial de la isla por parte de los Estados Unidos. En 1932 escribió y compuso “Mi Patria Tiembla”. La canción interpretada por Davilita y el trío Borinquen dice que Puerto Rico tiembla porque los nobles patriotas que yacen en sus tumbas al serles imposible salir de su morada para defender la isla de las infamias y tiranías que se cometen contra ella, se rebelan y se agitan en sus tumbas provocando que la Patria tiemble. La letra finaliza expresando que es preferible que Puerto Rico se hunda y se la trague el mar antes de verla esclava.

En 1937 en una de sus más reconocidas y famosas composiciones musicales, “Preciosa”, describe a los Estados Unidos como un tirano que trata a Puerto Rico con negra maldad. Rafael estaba muy claro de que esa maldad siempre provino del blanco americano. Unos años después se dice que Muñoz Marín, le llegaría a pedir que bajara el tono antiamericano en ‘Preciosa’. Sugiriéndosele incluso cambiar la frase “no importa el tirano te trate” por la frase “no importa el destino te trate”. Al final Rafael no cedió ante las presiones que se le hicieron y el tirano americano se quedó como lo que es y ha sido siempre un Tirano. No fue casual que Rafael Hernández decidiera inmortalizar el final de la canción con la frase que más emociona y agita los corazones a todo puertorriqueño y puertorriqueña que la escucha y canta: “Preciosa te llaman los hijos de la libertad”.

Referencias:

Martínez , E (Spring – Summer 2014). Rafael Hernández and the Harlem HellfightersVoices; The Journal of New York Folklore, Volume 40: 1–2: https://nyfolklore.org/wp-content/uploads/Voices-2014a.pdf

 Trickey, E (May 2018): One Hundred Years Ago, the Harlem Hellfighters Bravely Led the U.S. Into WWI; , Smithsonian Magazine https://www.smithsonianmag.com/history/one-hundred-years-ago-harlem-hellfighters-bravely-led-us-wwi-180968977/

Brooks M: Harlem Hellfifhters Broadway Books (2014)

Basilio, S. (April 2019) Boricua Pioneer, Rafael Hernández Revista Digital Jazz DeLa:https://jazzdelapena.com/puerto-rico-project/boricua-pioneer-rafael-hernandez/

Moskowitz, D.(June 2020) Jazzman James Reese Europe Taught White America How to SwingHistory net.com : https://www.historynet.com/jazzman-james-reese-europe-taught-white-america-how-to-swing.htm

Hernández R. (1932) Mi Patria Tiembla,, Interpretada por Trio Borinquen; Davilita /Mario Hernandez : https://www.youtube.com/watch?v=WEwh_Rqg5-s


 

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La Editorial de la Universidad de Valencia acaba de publicar el libro de la colega Valeria L. Carbone, Una historia del movimiento negro estadounidense en la era post derechos civiles. La Dr. Carbone  (@Val_Carbone) es profesora en la Universidad de Buenos Aires y editora de la revista Huellas de Estados Unidos.

Comparto la descripción del libro que aparece en el portal de la editorial y felicito a su autora, pues su obra ayuda a llenar el vacio existente de trabajos monográficos en castellano sobre temas de historia estadounidense.


Una historia del movimiento negro estadounidense en la era post derechos civiles (1968-1988)La presente obra analiza la evolución de la lucha y la resistencia de los afro-norteamericanos a lo largo de las décadas de 1970 y 1980 desde una perspectiva que incorpora las categorías de racismo, raza y clase. Desde la centralidad de las elaboraciones discursivas e institucionales de las nociones de raza y racismo, así como desde el papel fundamental que ha adquirido la ideología de la supremacía de la raza blanca en el devenir histórico estadounidense, la población negra ha entendido su lucha desde la noción de raza como lugar de resistencia, lo que ha delimitado sus acciones a la hora de perfilar estrategias de lucha colectiva. El estudio de determinados movimientos significativos de cada región del territorio (centro-oeste, el sur profundo, noreste, este) evidencia cómo estos permiten establecer conexiones y continuidades en cuanto a problemas, tácticas y estrategias, formas de organización, retóricas discursivas y tipos de participación, que dieron forma a un complejo, heterogéneo y versátil proceso de incesante movilización nacional mediante el cual la comunidad negra desafió al racismo institucional estadounidense bajo las consignas de raza y clase.

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Aeon_LogoAeon es una revista digital que se publica desde del año 2010, dedicada  a la producción y diseminación “of the most profound and provocative thinking on the web.” Semanalmente publican artículos de temas muy  variados, donde destacan la filosofía, las ciencias y las artes.

En su edición del 8 de agosto de 2019, Aeon comparte con sus lectores un documento de gran utilidad para entender los debates raciales y sociales en la sociedad estadounidense de la década de 1960. El 26 de octubre de 1965, el escritor y activista afroamericano James Baldwin y el intelectual conservador William F. Buckley debatieron en la famosa Cambridge Union Debating Society. La discusión giró alrededor de una de las preguntas claves de la historia estadounidense: Has the American Dream been achieved at the expense of the American Negro? Este interrogante va directo al papel que jugó la esclavitud en el desarrollo de lo Estados Unidos.

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La Cambridge Union Debating Society fue fundada en el año 1815, y desde entonces ha sido una foro para la discusión y debate de ideas. En  sus más de doscientos años de vida, la Union ha contado con figuras como Anthony Eden, David Lloyd George,  Winston Churchill, Theodore Roosevelt, Jawaharlal Nehru, el Dalai Lama, Desmond Tutu, Judi Dench,  Vanessa Redgrave, Stephen Hawkings, entre otros.

El debate entre Baldwin y Buckley se da en el contexto de la lucha de los afroamericanos por sus derechos civiles, la guerra de Vietnam y el desarrollo de la contracultura. Buckley y Baldwin reflejan las grandes diferencias en como los progresistas y  los conservadores entendían (y entienden)  la historia estadounidense, la justicia social y el racismo. 

No puedo dejar de citar a Baldwin, que con la claridad que lo caracterizaba señaló lo siguiente:

This means, in the case of an American Negro, born in that glittering republic, and the moment you are born, since you don’t know any better, every stick and stone and every face is white. And since you have not yet seen a mirror, you suppose that you are, too. It comes as a great shock around the age of 5, or 6, or 7, to discover that the flag to which you have pledged allegiance, along with everybody else, has not pledged allegiance to you. (1)

Los interesados en esta joya pueden acceder aquí.


(1) https://www.rimaregas.com/2015/06/07/transcript-james-baldwin-debates-william-f-buckley-1965-blog42/

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