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Archive for the ‘Historia de Estados Unidos’ Category

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Cuando Franklin D. Roosevelt  (FDR) llegó a la Casa Blanca a principios de marzo de 1933,   Estados Unidos parecía avocado a la anarquía, la revolución o la destrucción. La nación vivía la peor crisis económica de su historia.  Para el invierno de 1932, los efectos de la  Gran Depresión habían superado la capacidad de las instituciones públicas de ayuda. El hambre amenazaba tanto a la población urbana como a la rural. En Nueva York, la ciudad más rica del país más rico del mundo, se reportaron 95 muertes por inanición.

Ante un clima de desesperanza general Roosevelt inició su gobierno buscando inyectar confianza al pueblo estadounidense. Roosevelt comenzó su campaña en su discurso inaugural, pidiéndole a sus conciudadanos que sólo le tuvieran miedo al miedo mismo.  El 12 de marzo, una semana después de asumir la presidencia, Roosevelt emitió por radio su primera “charla hogareña” (fireside chat). En ésta, como en las muchas que seguirían semanalmente, el Presidente se dirigió a sus conciudadanos de forma directa y familiar para informarles de las acciones que estaba tomando  su gobierno  para la enfrentar los efectos de la crisis y promover la recuperación económica. Las charlas radiales de Roosevelt se convirtieron en un excelente instrumento para mantener una comunicación directa con el pueblo, y  darles ánimo y esperanza. Su objetivo era claro: que el pueblo norteamericano recuperara la confianza  en el gobierno y en sí mismo.

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El pasado 9 de junio, el historiador Christopher Brockman compartió con Kirsten Carter, jefa de los Archivos de la Biblioteca Franklin D. Rooosevelt, los hallazgos de su análisis de las cartas que recibió FDR del pueblo estadounidense en respuesta a sus charlas hogareñas. En esta conversación Brockman explora una amplia gama de reacciones públicas a los fireside chats, y comparte una herramienta digital que creó para visualizarlas.

Dr. Brockman defendió su tesis “Building a Coalition by the Fireside: FDR, the American People, and the Radio” el año pasado en Lehigh University.

Quienes estén interesados pueden ver la conversación aquí.

 

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The Black Church: This Is Our Story, This Is Our Song: Gates Jr., Henry  Louis: 9781984880338: Amazon.com: BooksEl pasado 2 de junio el gran historiador afroamericano Henry Louis Gates Jr. conversó sobre su más reciente libro  con Jim Basker, presidente del Gilder Lehrman Institute of American History. Titulado The Black Church: This is our This is Our Song, el libro de Gates explora los 400 años de historia de la iglesia negra en Estados Unidos, y el papel que ésta ha jugado en la historia de la comunidad afroamericana. Este libro acompaña a una serie de televisón del mismo título.

El Dr. Gates es profesor en la Universidad Alphonse Fletcher y director del Hutchins Center for African and African American Research en Harvard Univeristy. Con una carrera de más de cuarenta años, Gates es uno de los estudiosos de la historia y la literatura afroamericana  más destacados y mediáticos. Entre sus libros destacan In Loose Canons: Notes on the Culture Wars (1992), Speaking of Race, Speaking of Sex: Hate Speech, Civil Rights, and Civil Liberties (1994), Colored People: A Memoir (1994), The Future of the Race (1996), Thirteen Ways of Looking at a Black Man (1997), The Trials of Phillis Wheatley: America’s First Black Poet and Her Encounters with the Founding Fathers (2003), America Behind the Color Line: Dialogues with African Americans (2004), In Search of Our Roots (2009) y Stony the Road: Reconstruction, White Supremacy, and the Rise of Jim Crow (2019).

Gates también ha participado en varios documentales de televisión  emitidos por el Public Broadcasting Service (PBS). Fue presentador de las series African American Lives (2006-08), Faces of America (2010) y Finding Your Roots (2012-). Otros de sus trabajos teleivisivos incluyen  la miniserie documental Wonders of the African World (1999), Black in Latin America (2011), The African Americans: Many Rivers to Cross (2013) y Reconstruction: America After the Civil War (2019).

Quienes estén interesados en esta conversación pueden ir aquí.

A Conversation with Henry Louis Gates, Jr. - June 2nd, 2021 on Vimeo

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En la década de 1970, las agendas sociales y políticas que dominaron  en Estados Unidos durante los años 1960 fueron perdiendo fuerzas. Los antiguos radicales mantuvieron su activismo político a nivel de la base social en organizaciones comunitarias, cooperativas, etc.  Algunos de ellos se integraron al movimiento ambientalista y lucharon contra el impacto de pesticidas  en los alimentos. Los antiguos activistas trajeron consigo tácticas desarrolladas en las luchas de los años 1960.

La energía nuclear se convirtió en un tema de preocupación para los ambientalistas. El aumento en los precios y la escasez de petróleo provocaron la expansión de la energía nuclear como alternativa.  Para 1972, 42 plantas nucleares estaban operaban en los Estados Unidos y más de 100 estaban en planes de construcción. Los ambientalistas llamaron la alarma ante este crecimiento de la energía nuclear, enfatizando en la peligrosidad de ésta y los problemas asociados con el manejo de desperdicios nucleares.  El 28 de  marzo de 1979 ocurrió un accidente nuclear que pareció confirmar los temores de los ambientalistas: el reactor  de la  planta nuclear localizada en Three Mile Island en Pennsylvania sufrió la fusión parcial de su núcleo. Aunque controlado a tiempo, este accidente pudo haber provocado la liberación de grandes cantidades de material radioactivo y, por ende, una tragedia ambiental y humana de grandes proporciones.  El accidente alarmó al pueblo norteamericano, lo que unido a la presión de los ambientalitas provocó el abandono de varios proyectos de energía nuclear.

La preocupación de los estadounidenses con el tema de la contaminación transformó al ambientalismo en un movimiento de masas. Prueba de ello fue la celebración del primer Día de la Tierra el 22 de abril de 1972. Ese día, unos 22 millones de estadounidenses se reunieron en diversos lugares del país para expresar su preocupación con el futuro del planeta.  Este apoyo masivo influyó en  la creación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la aprobación de la Ley de Especie en Peligro de Extinción en 1973.  En otras palabras, la protección ambiental se convirtió en un área de intervención del gobierno federal.

El medioambiente no fue el único tema que movió a los norteamericanos a acción sociopolítica. El movimiento a favor de la  protección de los consumidores también creció de forma considerable en los años 1970.  El movimiento pro-consumidores surgió a finales del siglo XIX durante la Era Progresista, y desde entonces buscaba eliminar prácticas dañinas y peligrosas para los consumidores.  Tras décadas de apatía, este movimiento resurgió con fuerza en la década de 1960 bajo el liderato de un joven activista y abogado llamado Ralph Nader. En 1969, Nader creó una organización  de protección del consumidor que sirvió de modelo para las docenas de organizaciones similares que surgieron en los años 1970 para combatir y denunciar los peligros  asociados al consumo de tabaco,  las prácticas deshonestas de las compañías aseguradoras y otros problemas. En 1972, el Congreso dio vida a la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo en respuestas  a las acciones de los grupos defensores de los consumidores.

Comparto este artículo del Dr. Enrique Alonso García sobre el origen y significado de la celebración del primer Día de la Tierra en abril de 1972.  Alonso García es profesor en el Máster de Estudios Norteamericanos del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá de Henares. También ha sido catedrático UNESCO de Territorio y Medio Ambiente de la Universidad Rey Juan Carlos  y  profesor del Monterey Institute of International Studies de California, de la Marshall-Wythe School of Law del College of William and Mary (Virginia, EE.UU.) y de Harvard Law School.


Earth Week 1970 Poster - found on ebay. | Hippie culture, Earth week,  Concert posters

Del Día de la Tierra al Día Mundial del Medio Ambiente: ¿la internacionalización definitiva de la política ambiental norteamericana?

Enrique Alonso

Diálogo Atlántico   3 de junio de 2021

El Día de la Tierra, Earth Day, celebrado el 22 de abril desde 1970 constituye una celebración tan conocida en Estados Unidos –y en el resto del mundo– que, aunque el Día Mundial del Medio Ambiente, World Environment Day, sea celebrado el 5 de junio a lo largo y ancho del planeta, apenas se conoce allí. En el fondo ese desconocimiento tiene su explicación.

EE. UU. fue el país que por primera vez implantó, en la “década ambiental prodigiosa” del 69 al 79 (desde la promulgación de la pieza clave, la National Environmental Policy Act, NEPA, hasta la llegada de Reagan, aunque este la continuó utilizando mecanismos de mercado), la protección del medioambiente como función esencial del estado contemporáneo, un paso más allá del estado liberal del siglo XIX y del estado social de la primera mitad del siglo XX. Se creó así el primer entramado institucional general y sectorial, político, jurídico, científico y de gestión administrativa y regulación de los mercados, centrado en la necesidad de preservar el medio ambiente (incluidos, grandes “inventos” como las evaluaciones de impacto ambiental y una agencia a nivel gubernamental –la Environmental Protection Agency, EPA– para hacer valer dicha protección al máximo nivel, hablando de tú a tú al resto de los departamentos gubernamentales). Solo tres años después esas ideas se habían extendido por todo el mundo. En su origen, habían sido realmente una iniciativa popular, un grassroot movement, cuya llamada a una celebración espontánea el 22 de abril de 1970 se extendió como la pólvora desde el Distrito Federal de su capital al resto de los Estados y al resto del mundo. No es de extrañar que el 22 de abril se siga siendo celebrado el Earth Day por doquier como el auténtico día del planeta y del medioambiente.

first earth day, 1970 | Earth day posters, Earth day slogans, Earth dayNo toca hoy, 5 de junio, celebrar ese hito sino el del reconocimiento mundial de que esa creación tenía carácter universal. Convocada la primera cumbre ambiental mundial en Estocolmo en 1972 no solo aprobó los célebres Principios del orden ambiental global y creó la agencia a nivel internacional (el mal llamado “Programa” PNUMA) sino que de manera “oficial” dedicó el 5 de junio a esa visión global: el Día Mundial del Medio Ambiente, que este año se celebra con Pakistán como país anfitrión.

Este gran pacto de 1972 se vio en parte descompuesto 20 años después, cuando se empezaron a poner en marcha políticas más ambiciosas. Si bien las políticas clásicas habían generado consenso en sus grandes líneas (contaminación del aire, agua y suelo, gestión de sustancias y residuos peligrosos, etc.), las nuevas, más complejas de abordar, alejaron a EE. UU. de la senda global. En origen de manera “suave”, al no ratificar EE. UU., aunque reconociéndoles valor consuetudinario, los tratados sobre diversidad biológica, OMGs y acceso a recursos genéticos o la gestión del medio marino (CBD & UNCLOS). Pero se exacerbó, por los vaivenes de su política interna, con la no aceptación de obligaciones derivadas del compromiso inicial del tratado marco de la lucha contra el cambio climático (UNFCC 1994), al no ratificar el Protocolo de Kioto de 2012 y abandonar Trump el Acuerdo de París de 2015, con efectos desde el 4/11/2020.

La llegada de Biden a la presidencia revirtió esa última decisión el 19 de febrero de 2021, hasta el punto de que EE. UU. actuó de anfitrión de la Cumbre Mundial virtual del (¡cómo no¡) Día de la Tierra el pasado 22 de abril. La proclamación de dicho día por la Casa Blanca relanzó el liderazgo de EE. UU. de los años 70.

Pero ¿se hará ello realidad? Difícil pregunta, porque la lucha contra el cambio climático está íntimamente unida hoy en día, por ejemplo en la UE, a la agenda digital, a un paquete ambiental más amplio, el “Green Deal”, y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que abarcan múltiples temas sociales vinculados al sistema de valores (justicia ambiental y sus derivaciones).

Earth Day 2021: 5 ways you can help to restore our earth - Glass

La realidad de la UE solo se ha podido visibilizar el pasado 17 de diciembre con la aprobación del marco financiero plurianual (MFP) para el periodo 2021-2027, junto con el Plan Next Generation EU y el presupuesto de 2021.

¿Camina en la misma línea la Administración Biden?

Hace muy pocos días, el pasado viernes 28 de mayo, se hizo público el proyecto de presupuesto para 2022 enviado al Congreso. Llama la atención su enorme gasto, 6 trillones de dólares, el mayor de la historia de EE. UU. (aunque allí un trillón equivale a un millón de millones, no a un millón de billones, como es sabido). ¿Cuáles son las políticas ambientales que refleja el mismo?

Remembering the first Earth Day with Honors Dean François Amar - The Honors  College - University of Maine

Recordando que el ambicioso programa de ayudas directas a la recuperación económica ya está en vigor desde el 11 de marzo, para 2021 y 2022 (American Rescue Plan Act), el nuevo presupuesto deja claro el cambio: la EPA recibiría 11,2 billones de dólares, record histórico también.

Sus prioridades temáticas son: a) limpieza de suelos (los célebres brownfields) y depuración de aguas, en zonas degradadas de baja renta y ciberseguridad en los abastecimientos; c) estudios de sustancias peligrosas y su influencia en la salud pública, de nuevo centrado en la protección de las comunidades más vulnerables; d) revitalización y nuevos programas de justicia ambiental y derechos civiles; e) apoyo a servicios ambientales estatales, locales y de las tribus de nativos americanos; y f) cambio climático y energía, al fin y al cabo ya había anunciado en la proclamación del Earth Day un recorte de entre el 50 % y el 52 % de la emisiones de gases de efecto invernadero sobre las de 2005 para el año 2030.

Todo, pues, en líneas ajustadas al ideal de las políticas globales ambientales.

Con independencia de las negociaciones que ahora tendrán lugar en el Congreso, bienvenido sea, pues, el 5 de junio, también en EE. UU.

 

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FS We Can Do It Woman - Cartel de chapa (20 x 30 cm), diseño de mujer:  Amazon.es: HogarLa entrada de Estados Unidos a la segunda guerra mundial  provocó un aumento sin precedentes de la fuerza laboral estadounidense.  El reclutamiento y la economía de guerra generaron una gran demanda de mano de obra. Las fuerzas armadas sacaron de la fuerza laboral a 15 millones de hombres y mujeres. Sin embargo, ésta creció casi un 20% durante la guerra gracias a la incorporación de trabajadores y trabajadoras procedentes de los sectores marginales o minoritarios. Más de 200,000 braceros fueron traídos de México para trabajar en la granjas. Los afro-estadounidenses vieron como se abrían oportunidades laborales antes inexistentes por su color de piel. Casi un millón de afro-americanos se incorporaron a la fuerza laboral durante la guerra. Los mexicano-norteamericanos y los nativo-americanos también disfrutaron de nuevas oportunidades laborales en áreas reservadas tradicionalmente para los blancos.

Uno de los sectores que más se benefició de la demanda de mano obra fue el de  las mujeres, pues el empleo entre éstas creció un 50%. Para 1945, casi 20 millones de mujeres eran parte de esa fuerza laboral. Las blancas casadas y mayores de treinta y cinco años fueron las principales beneficiadas del aumento en las oportunidades de trabajo. Muchas afro-americanas dejaron trabajos tradicionales como el servicio doméstico y obtuvieron trabajos mejor remunerados en fábricas. La guerra le abrió las puertas a las mujeres a trabajos reservados para los hombres. Por ejemplo, el número de féminas trabajando en la industria automotriz aumentó de 29,000 a 200,000. Es necesario aclarar que el empleo de mujeres era visto como algo temporero tanto por las empresas como por el gobierno.

Comparto este artículo de Carlos Hernández-Echeverría sobre uno de los simbolos más importantes del papel que jugaron las estadounidenses durante la guerra. Se trata de la famosa Rosie the Riveter inmortalizada en el afiche de J. Howard Miller  “We can Do It”.


La traición a ‘Rosie the Riveter’: de la fábrica a la cocina

Carlos Hernández-Echeverría

La Vanguardia    19 de mayo de 2021

Todos tenemos la imagen de Rosie en la cabeza: una mujer joven, vestida con un mono azul de trabajo, que con gesto desafiante muestra su bíceps y dice “podemos hacerlo”. Y pudieron. Los pósteres promocionales de Rosie the Riveter, “Rosita la remachadora”, cuentan la historia de casi siete millones de mujeres estadounidenses que se incorporaron al trabajo durante la Segunda Guerra Mundial. Todo un ejército de “Rosies” que fue imprescindible para la victoria aliada.

Todo empezó por una cuestión de necesidad. EE. UU. tenía que mantener a plena marcha su industria bélica, y muchos hombres jóvenes estaban luchando en el frente. Había que producir ingentes cantidades de balas, aviones o tanques, y para lograrlo no había otra manera que abrir las puertas de las fábricas a las mujeres. Ellas respondieron a la llamada, pero en cuanto acabó la guerra su país les dio de lado. Los hombres regresaban y, sin preguntar a las interesadas, se decidió que ellas debían volver a casa y dejarles su sitio en las fábricas.

Superando estereotipos

Los pósteres de propaganda pueden resultar muy engañosos. En ellos Rosie siempre es blanca, aunque las mujeres negras fueran las protagonistas del relevo en las fábricas de armamento. También lleva los labios bien pintados de rojo, tal vez para no disipar demasiado su imagen femenina y así quitarle temporalmente al trabajo industrial el sambenito de ser “cosa de hombres”. Convenientemente para las empresas, esos carteles también evitaban decir que a ellas iban a pagarles la mitad que a los hombres por el mismo trabajo.

Una ‘Rosie’ afroamericana pone remaches en un Vultee A-31 Vengeance en Nashville, Tennessee, 1943. Library of Congress.

Una ‘Rosie’ afroamericana pone remaches en un Vultee A-31 Vengeance en Nashville, Tennessee, 1943. Library of Congress.
Dominio público

 

Y, sin embargo, la propaganda tuvo éxito: durante la contienda se duplicó el número de mujeres que trabajaban fuera del hogar en EE. UU. Ya venían haciéndolo en sectores concretos de los llamados “femeninos”, como la enseñanza, la enfermería o el secretariado, pero, entre 1940 y 1944, la cantidad de las que lo hacían en el muy masculino sector de la Defensa aumentó un 462%, y la industria en general acogió a más de tres millones de nuevas trabajadoras. Enormes fábricas como la de Ford en River Rouge pasaron en unos pocos años de tener 45 empleadas a casi 15.000.

Naomi Parker Fraley death: How N.J. professor solved Rosie the Riveter  mystery - nj.com

Para sostener ese crecimiento del empleo femenino, había que convencer a un grupo clave: las casadas. Lo más habitual entonces era que las mujeres, particularmente las blancas de clase media, dejaran de trabajar al contraer matrimonio. Las que decidían seguir con su empleo eran vilipendiadas tanto por la derecha, que las acusaba de desatender a sus familias, como por la izquierda, que las acusaba de “robar” el trabajo a viudas o solteras que lo necesitaban más. Antes de la guerra, multitud de estados tenían incluso leyes que en la práctica expulsaban del mercado laboral a las casadas

La necesidad de trabajadoras que trajo la conflagración llevó a la derogación de esas leyes y a una reconsideración social del empleo entre las mujeres casadas. Antes de la guerra trabajaba un 14% de ellas, y durante el conflicto esa cifra subió hasta el 22%. Para animar a las madres a empezar a trabajar y evitar el absentismo entre las que ya lo hacían, EE. UU. tuvo que organizar un ambicioso programa público de los que solo suelen salir adelante en tiempos de crisis: la ley Lanham. Una inversión equivalente a más de 800 millones de euros para crear un enorme programa de guarderías.

A cambio de unos seis euros actuales, las mujeres cuyo trabajo tuviera algo que ver con el esfuerzo bélico podían dejar a sus hijos en la guardería durante su turno y además entregar una lista para que les hicieran la compra durante ese tiempo.

“¡Cuantas más mujeres trabajen antes ganaremos!”. Póster del gobierno estadounidense de 1943. Library of Congress.

Enter a c“¡Cuantas más mujeres trabajen antes ganaremos!”. Póster del gobierno estadounidense de 1943. Library of Congress.

Unos 600.000 niños se beneficiaron de la ley Lanham, que además rompió el mito de que el trabajo de las madres perjudicaba a sus hijos. Un seguimiento posterior durante años demostró que esos chicos tenían “más posibilidades de obtener trabajo y mayores ingresos” que los hijos de madres que permanecían en casa. El programa fue muy popular, pero, como descubrirían pronto las mujeres de EE. UU., el interés de su gobierno en la conciliación iba a durar muy poco.

El amargo final

Según las encuestas realizadas entre 1943 y 1945, hasta un 85% de las trabajadoras quería mantener su empleo después de la contienda. Sin embargo, solo en los últimos meses de 1945 un millón de ellas fueron despedidas. En las fábricas, el sector que había concentrado gran parte del aumento del empleo femenino, echaron al doble de mujeres que de hombres. Y no solo hablamos de la industria bélica: en 1951, seis años después de terminada la guerra, las factorías estadounidenses de coches no empleaban ni a la mitad de mujeres que en 1944.

Una soldadora en los astilleros de Richmond, California, en 1943. Library of Congress.

Una soldadora en los astilleros de Richmond, California, en 1943. Library of Congress.

 

De repente, ya no servían para los empleos que habían realizado más que adecuadamente durante el conflicto. Además de las políticas para favorecer la contratación de veteranos de guerra, un estudio de las nuevas ofertas laborales señala que entre un 60% y un 80% de ellas se publicitaban como “trabajos solo para hombres”. La famosa fábrica de Ford en River Rouge que había pasado de emplear 45 mujeres a casi 15.000 vio cómo en 1946 las mujeres volvían a ser un 1% de la plantilla. Y, por supuesto, el gobierno echó el cierre a las guarderías y las ayudas de la ley Lanham.

El empleo femenino en EE. UU. tardaría todavía 10 años en alcanzar los niveles de la Segunda Guerra Mundial. A ‘Rosie the Riveter’ la echaron de la fábrica y la mandaron de vuelta a casa, pero ya había roto muchos tabúes que habían dejado de tener sentido. Muchas de las mujeres que hicieron la guerra trabajando en las fábricas, separadas de los obreros varones y cobrando la mitad que ellos, habían experimentado un grado de independencia al que no quisieron ya renunciar. Todo eso consiguió Rosie.

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En términos generales, la segunda guerra mundial debilitó las barreras que limitaban a los grupos minoritarios y a las mujeres en los Estados Unidos. La demanda de soldados y trabajadores,   unida a la movilidad que provocó la guerra, posibilitaron un relajamiento de las limitaciones raciales y de género. Sin embargo, esto no significó el fin del racismo ni del machismo. De ahí que una vez finalizada la guerra se fortalecieran algunas de las barreras debilitadas por ésta. Es necesario concluir que, para las mujeres y las minorías étnicas, la guerra fue un periodo de considerable progreso no sólo económico, sino también social. Sólo para los japoneses-americanos la guerra fue un periodo trágico.

La demanda de mano de obra provocó un aumento en la emigración de afro-americanos de las áreas sureñas a las ciudades industriales.  Este proceso mejoró las condiciones de vida de miles de afro-americanos, pero también generó tensiones raciales, en ocasiones violentas. Por ejemplo, en 1943 se registraron motines raciales en Detroit que costaron la vida de 35 personas, 24 de ellas negras. Las organizaciones afro-americanas redoblaron sus esfuerzos en sus lucha contra la segregación racial. La segregación en las  fuerzas armadas fue tema muy delicado. A los afro-americanos se les cerró el acceso a la fuerza aérea y la marina de guerra, y se les asignó a unidades exclusivamente de negros. Para finales de la guerra, algunos campos de entrenamiento habían sido integrados  parcialmente y a los afro-americanos se les permitía servir en barcos de guerra junto a marinos blancos. Estos cambios no fueron fáciles, pero sí significativos.

Comparto un artículo de Carlos Hernández-Echevarría analizando las experiencias de los afroestadounidenses, peleando por la “libertad” y la “democracia” en un ejército segregado.


Miembros del escuadrón Tuskegee en Ramitelli, Italia, marzo de 1945.
 Dominio público

Segregados: soldados afroamericanos en la II Guerra Mundial

CARLOS HERNÁNDEZ-ECHEVARRÍA

La Vanguardia   6 de agosto de 2020

En la célebre imagen de los seis soldados estadounidenses plantando su bandera en Iwo Jima no hay ningún negro. Tampoco entre las famosas once fotos que tomó Robert Capa durante la primera oleada del desembarco de Normandía. Y no es que no hubiera ningún afroamericano en la lucha: más de un millón sirvieron en el ejército de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, pero lo hicieron en un ejército en el que la segregación por razas era tan estricta como en el sur del país.

A la inmensa mayoría de los negros se les destinó a labores esenciales, pero menores: enterraban cadáveres, conducían camiones, reparaban tanques, cocinaban, limpiaban… y los pocos que sí tuvieron la oportunidad de entrar en combate, lo hicieron en unidades donde solo había negros. Del puñado de afroamericanos que alcanzó el grado de oficial, a ninguno se le permitió mandar sobre un blanco, aunque fuera un simple recluta.

Soldados negros almacenando munición en una isla de las Vanuatu, en el Pacífico sur, c. 1941-45.

Soldados negros almacenando munición en una isla de las Vanuatu, en el Pacífico sur, c. 1941-45.
 Dominio público

EE.UU. luchó una guerra contra los peores regímenes racistas con unas fuerzas armadas en las que el racismo era rampante, y, cuando vencieron, los victoriosos soldados negros que habían devuelto a medio mundo la libertad, regresaron a un país donde seguían siendo ciudadanos de segunda. Y fueron ellos, los veteranos negros de la Segunda Guerra Mundial, los que en buena parte levantaron el movimiento por los derechos civiles que puso fin a la segregación un par de décadas más tarde.

Un ejército blanco antes de Pearl Harbor

Empezando por la misma guerra de Independencia, los afroamericanos han luchado en todas las contiendas en las que ha participado EE.UU. Sin embargo, cuando estalló el conflicto en Europa en 1939, las fuerzas armadas del país eran casi enteramente blancas: apenas el 1% de los militares, unos 4.000, eran negros y solamente 12 habían alcanzado el rango de oficial. El Ejército solo los aceptaba en cuatro de sus unidades, la Armada solo les permitía trabajar en las cocinas y los Marines no tenían un solo soldado negro.

Todo esto empezó a cambiar, como casi siempre, por una mezcla de presión y necesidad. Un año antes del ataque japonés en Pearl Harbor, el gobierno de EE.UU. empezó a organizar un sistema nacional de reclutamiento ante el temor a una guerra. Aunque su propio ministro de Defensa había dicho que “el alistamiento de negros desmoralizará a las unidades y debilitará su efectividad mezclando a blancos y negros”, la presión de las organizaciones a favor de los derechos civiles obligó al presidente Roosevelt a llegar a una solución de compromiso.

A principios de 1940 decidió eliminar los límites al número de militares negros y, ante la amenaza de una manifestación masiva en Washington, prohibió por decreto la discriminación racial en la industria de defensa. Sin embargo, las desigualdades más profundas persistían: la segregación se mantenía intacta, con negros y blancos sirviendo en unidades separadas, y los oficiales afroamericanos no podían mandar salvo a otros negros. Cuando se anunció la medida, se especificó que los cambios no pretendían en ningún caso “que se entremezclen reclutas negros y blancos en los mismos regimientos”.

Un policía militar en moto ante la entrada para negros de este cuerpo en Columbus, EE.UU., 1942.

Un policía militar en moto ante la entrada para negros de este cuerpo en Columbus, EE.UU., 1942.
 Dominio público

Como ha sucedido siempre en la historia de la segregación racial, “separados” es en realidad un eufemismo para decir “discriminados”. La gran mayoría de los centros militares de entrenamiento estaban en el Sur, donde se exigía a los reclutas que cumplieran las leyes segregacionistas, pero la discriminación estaba también muy presente en el interior de las propias bases.

Por poner un ejemplo, el sargento afroamericano Henry Jones denunciaba en 1943 que, de las mil butacas del teatro de su base, se permitía a los negros ocupar 20 en la última fila. Tampoco podían usar otros espacios segregados y apenas podían sentarse en un puñado de asientos en el autobús, lo que les obligaba a ir caminando a todos sitios.

Ese racismo tan asentado tenía consecuencias mucho más allá del entrenamiento. Un estudio de la Escuela de Guerra del Ejército de EE. UU. había declarado en 1925 que los soldados afroamericanos eran “descuidados, inestables, irresponsables” y también “inmorales y mentirosos”. Con ese pretexto, se les destinaba en la inmensa mayoría de los casos no a unidades de combate, sino a tareas manuales. El mismo informe defendía que los negros “se consideran de forma natural inferiores”, y, por tanto, ni siquiera los que alcanzaran el rango de oficial podrían mandar a blancos.

Los héroes negros de la Segunda Guerra Mundial

La realidad se iba a encargar de desmentir todas esas falsedades. Incluso esa gran mayoría que servía en unidades de mucho trabajo y poco prestigio demostró su valía. Los conductores negros de los camiones que formaban el llamado “Expreso de la bola roja” fueron fundamentales para mantener en lucha a los tanques del general Patton a través de Europa. Durante más de ochenta días y en viajes de ida y vuelta de más de cincuenta horas, cruzaron Francia una y otra vez, conduciendo sin faros durante la noche para no dar pistas a los aviones nazis y sorteando las minas como podían.

Los pocos que sí pudieron servir en unidades de combate 100% negras también mostraron lo equivocados que estaban los expertos de la Escuela de Guerra. Los aviadores de Tuskegee, el primer “experimento” militar en que los militares permitieron la formación de pilotos negros, volaron en más de 15.000 misiones escoltando bombarderos y su pericia les valió más de 150 condecoraciones.

Lo mismo se puede decir del Batallón de Tanques 161, que liberó más de treinta ciudades europeas, o del Batallón de Globos Antiaéreos 320, que no salió en las fotos de Robert Capa, pero que sí desembarcó en Normandía y salvó muchas vidas protegiendo de los aviones nazis a las unidades blancas.

Instantánea del escuadrón Tuskegee después de la II Guerra Mundial.

Instantánea del escuadrón Tuskegee después de la II Guerra Mundial.
 Denisevosburgh1 / CC BY-SA 4.0

A pesar de la férrea segregación que vivieron las Fuerzas Armadas de EE.UU. durante toda la guerra, el alto mando no tuvo más remedio que hacer una pequeña excepción durante unas semanas en 1944. Era un helador 16 de diciembre cuando las tropas nazis aparecieron donde no se las esperaba, en el bosque de las Ardenas, y solo en los primeros 17 días de batalla provocaron más de 40.000 bajas estadounidenses. Ante esa situación de extrema necesidad, Eisenhower y los otros generales decidieron que negros y blancos podían luchar mano a mano.

La “desmoralización” que pronosticaba el ministro de Defensa cuatro años antes no se dio, más bien lo contrario. Los refuerzos afroamericanos fueron fundamentales para alcanzar la victoria, y cuando el alto mando solicitó voluntarios negros para aceptar misiones en combate, más de 4.500 se ofrecieron.

Aunque la famosa serie Hermanos de sangre se centra en la gesta de la 101 Aerotransportada en las Ardenas, fue el general en jefe de esa división el que recomendó que se condecorara al batallón negro 969, que se convirtió en la primera unidad afroamericana de combate en recibir una distinción.

La posguerra y el amargo regreso

Tras la victoria, muchas unidades negras participaron en la ocupación de Alemania. Era toda una ironía que esos soldados tuvieran que ayudar a eliminar los restos del nazismo cuando ellos mismos eran víctimas del racismo institucional tanto fuera como dentro del Ejército. Las autoridades militares estadounidenses las situaron lejos de las grandes ciudades y, según algunos autores, desconfiaban de situarlos en posiciones de poder frente a alemanes, que a fin de cuentas eran blancos.

Esos soldados, sin embargo, estaban objetivamente a gusto en Alemania, o tal vez más a gusto que de vuelta en EE.UU. Un año después de la victoria ante los nazis, los militares negros elegían reengancharse y seguir en el Ejército el triple que los blancos, y el 85% de los reclutas negros solicitaba servir en Europa, la mayoría en Alemania. Los testimonios de muchos de ellos hablan de su buena relación con la población local y del enfado de sus compañeros blancos ante ello.

Soldados blancos y negros asisten a una actuación del músico Lionel Hampton en Francfort, Alemania, 1946.

Soldados blancos y negros asisten a una actuación del músico Lionel Hampton en Francfort, Alemania, 1946.
 Bettmann / Getty Images

La realidad es que cuando regresaron, algunos convertidos en auténticos héroes de guerra, se encontraron la misma situación de discriminación que tenían antes de marchar. Muchos de ellos sufrieron palizas y humillaciones incluso llevando el uniforme. La “doble victoria” que propugnaban las organizaciones de derechos civiles, vencer al fascismo en el extranjero y al racismo en EE.UU., solo se había logrado a medias. Los elevados ideales que había prometido Roosevelt para el mundo no se habían hecho realidad en su propia casa.

Fue el presidente Truman quien decidió en 1948 desegregar las Fuerzas Armadas estadounidenses, iniciando un proceso que tardaría varios años en completarse. Sin embargo, para muchos de los soldados negros que habían contribuido decisivamente a la victoria en la Segunda Guerra Mundial, el mundo no podía seguir igual. Muchos abandonaron el Sur gracias las ayudas educativas para veteranos de guerra o con los oficios que había aprendido durante su servicio militar. Otros dieron un impulso decisivo al movimiento por los derechos civiles que acabó con la segregación en los años sesenta. Después de lo vivido, no podían seguir siendo ciudadanos de segunda.

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8d858-huellasLa revista digital Huellas de Estados Unidos cumple diez años de vida. Durante este periodo ha desarrollado una labor importantísima promoviendo el estudio de la historia estadounidense en América Latina. Huellas se ha convertido en unos de los pocos medios académicos dedicados  a la publicación de trabajos analizando en castellano la historia del vecino del Norte.

Para celebrar estos diez años, Huellas publica su número veinte, en gran parte dedicado al análisis del ascenso de la derecha radical y su más reciente y preocupante expresión: el ataque al Capitolio del pasado 6 de enero. Asimismo, destaca la traducción de un ensayo de dos destacados académicos afroestadounidenses, Ibram X. Kendi y Keisha Blain.  Completan este número trabajos sobre el desarrollo de Hollywood en los últimos años del siglo XX, el poder financiero en los años 1970, el tema migratorio y el significado para América Latina de la administración Biden.

Felicitamos a los colegas Valeria Carbone y Fabio Nigra por estos diez años de arduo trabajo.

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Comparto con mis lectores  las  reseñas de dos películas  y un documental publicadas en el seminario puertorriqueño Claridad, que recogen, como bien señala su autora, el papel que han jugado las instituciones policiacas del gobierno estadounidense en la persecución de las minorías raciales en los Estados Unidos. El primero de los largos metraje, Judas and the Black Messiah, enfoca el asesinato por la policia de Chicago -en contubernio con el FBI- del joven líder de las Panteras Negras Fred Hampton. La segunda película, titulada The United States vs. Billie Holiday, es una producción  del servicio de suscripción  de vídeo Hulu. Dirigida por Lee Daniels, este largo metraje recoje la historia de la gran cantante afroamericana Billie Holiday y de los problemas que enfrentó con el Buró Antinarcóticos. El documental reseñado (MLK/FBI) retrata la persución   del FBI  contra el Dr. Martín Luther King. Para quienes gustamos del cine, y en particular del cine histórico, estas reseñas no podrán menos que despertar nuestra curiosidad por estas películas que parecen estar destinadas a convertirse en clásicos y documentos de una era muy difícil en la historia de Estados Unidos.

Norberto Barreto Velázquez

Lima, 16 de abril de 2021


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La persecución continua del F.B.I.: Judas and the Black Messiah, MLK/FBI, The United States vs. Billie Holiday

María Cristina

Claridad    16 de abril de 2021

A pesar de que creo que Mississippi Burning (Alan Parker 1988) es un excelente filme que catalogo como político por centrarse en la irracional segregación sureña de los Estados Unidos, entiendo que la manera de presentar el FBI es lo más alejado de la verdad en ese tiempo y antes y después. Aunque Judas and the Black MessiahMLK/FBI  The United States vs. Billie Holiday enfocan en la persecución de la población afroamericana, el historial de esta agencia se extiende a cualquier grupo que ellos consideren ser una amenaza contra el gobierno de los Estados Unidos y a cualquier persona que exprese ideas “comunistas” según definido por ellos. A pesar del secreteo que siempre ha caracterizado al FBI, poco a poco han circulado documentos oficiales que revelan la intensidad de su carpeteo y acciones para poner fin, de una manera (desprestigiando) u otra (asesinato). Estos tres filmes son ejemplos de ello.

Judas and the Black Messiah 

Director: Shaka King; guionistas: Will Berson y Shaka King; cinematógrafo: Sean Bobbitt

Uno de los muchos aciertos de este filme—aparte de su temática—es que la recreación de época se presenta dentro de una realidad que capta la efervescencia de la década de los 1960 con toda su normalidad que puede ser agrupaciones de jóvenes entusiasmados por cambiar sus circunstancias, pero especialmente el mundo heredado y la sociedad que los reprime. Señalo esto porque a pesar de ser un proyecto muy prometedor, los cinco filmes del británico-caribeño Steve McQueen agrupados bajo el título Small Axe, intentan, pero no logran, ese sentido de urgencia de la época de turbulencia de la generación Windrushen el Reino Unido. Judas and the Black Messiahnos permite ser parte del momento, ver las maquinaciones del FBI, la utilización de un infiltrado (Bill O’Neal) para desprestigiar y, cuando esto no funciona, asesinar al joven Fred Hampton (1948-1969), líder de los Black Panthers en Chicago.

Daniel Kaluuya, obtiene el Bafta a mejor actor de reparto, por su  interpretación en 'Judas and the Black Messiah' - AlbertoNews - Periodismo  sin censura

Shaka King, director, coguionista y coproductor, muy astutamente enfoca en una sola etapa de la muy corta vida de Hampton (excelentemente interpretado por el británico Daniel Kaluuya): su ascenso a presidir la seccional de los Black Panthers en Illinois, la intensidad de su persecución de parte del FBI y su asesinato. Se dan tres episodios simultáneamente: el reclutamiento e infiltración de O’Neal (LaKeith Stanfield) y sus constantes dudas de si el dinero y la protección que recibe de la agencia valida su traición; el centralismo de Hampton en la lucha por una unidad de grupos y una línea de acción conjunta; el montaje del FBI para poner fin a lo que ellos mismos han fabricado como amenaza al gobierno establecido. Aunque conocemos lo sucedido (además de lo que recientemente se ha descubierto de las acciones del FBI), la historia personal y colectiva nos ofrece una esperanza de que la posibilidad del cambio existe. Por eso lo que queda en nuestra memoria son los esfuerzos de Hampton por crear el Rainbow Coalition y unir organizaciones políticas multiculturales como Black Panthers, Young Patriots y los Young Lords junto al apoyo de gangas rivales de Chicago para trabajar por cambios sociales dentro de las comunidades pobres y marginadas.

MLK/FBI

Director: Sam Pollard 2020

Edgar Hoover ha sido a través de los años una figura casi mítica por su malicia, astucia y persistencia en perseguir a cualquier persona o grupo que concibiera como enemigo de los Estados Unidos. Esa lista incluye a cualquier disidente de su propia definición de la ley y el orden. Además, parece obsesivo con sostener su versión de los que es la fibra moral—una versión fundamentalista de la sexualidad que no aplica a él—de los Estados Unidos que hace a este país mejor que cualquiera. Es su acumulación de poder lo que le permite violar precisamente los derechos humanos en los que se basa la Constitución de este país. Para él los derechos y la justicia sólo aplican a los “true Americans” lo que excluye a todos los que no provengan de la Europa blanca. Y si dentro de comunidades de descendencia italiana, irlandesa, judía y otros grupos étnicos favorecidos se desarrollan grupos activistas cuyo fin sea cambiar/alterar el gobierno actual, serán perseguidos de igual manera. Los estudiantes universitarios en contra de la Guerra de Vietnam, los grupos urbanos de jóvenes que abogaban por igual trato y derechos, los grupos religiosos y laicos que marchaban por la igualdad de derechos fueron fichados y perseguidos por unidades creadas específicamente para sabotear todas sus acciones. Martin Luther King se convirtió en un obsesivo objetivo para Hoover como demuestra este documental.

MLK/FBI, el documental que rastrea el ataque del FBI a Martin Luther King Jr.  – Luis Guillermo Digital

La historia que se presenta cubre de 1955 a 1968 y traza el inicio y el ascenso de Martin Luther King como activista de los derechos civiles y uno de los líderes más carismáticos, conocedores y determinados de conseguir la igualdad para toda la población de los Estados Unidos. Lo que Hoover consideraba sublevación, MLK y los integrantes de estos movimientos lo entendían como libertad y justicia para todxs. Nadie estaba exento de ser vigilado, acusado y encarcelado tanto por la policía local como por los agentes federales. Todxs tenían conocimiento de esto, aunque no supieran la extensión de esa persecución. Con excelente pietaje que cubre estos años, con archivos que ahora son públicos, con entrevistas con allegados a MLK y ex agentes del FBI, el documental cuestiona la veracidad de los documentos expuestos y, especialmente, los todavía protegidos bajo “Archivos privados de J. Edgar Hoover” y la gran pregunta de ¿cómo fue posible que con la vigilancia extrema que le tenían a MLK, no supieran de antemano que esa persona lo iba a asesinar en el balcón de la habitación del motel Lorraine en Memphis, Tennessee el 4 de abril de 1968? Con su muerte, el FBI cierra su archivo y toda la supuesta evidencia que tenían, para en algún momento utilizar en su contra, queda en ese infame archivo privado de Hoover.

The United States vs. Billie Holiday

Director: Lee Daniels; guionista: Suzan-Lori Parks; autora: Johann Hari; cinematógrafo: Andrew Dunn.

La recreación de época y la maravillosa voz de Andra Day interpretando las canciones que Billie Holiday hizo famosas son los puntos excepcionales de este filme. Es una pena que la historia sobre esta etapa de la vida de Holiday, especialmente desde finales de la década de 1940 hasta su muerte por cirrosis entre otros desgastes de salud, no tenga una narrativa coherente y compleja como debe ser la presentación de personajes en literatura o cine. Holiday aparece como una mujer con una voz única en el mundo musical del momento, pero lo que se enfatiza es cómo su alcoholismo, adicción a drogas y su impotencia de alejarse de relaciones destructivas y abusivas la convierten en una víctima. Su grupo de amigos la cuidan, complacen, aconsejan cuando ella se los permite, pero a fin de cuenta Holiday los echa a un lado para seguir a los hombres que se enriquecerán de su talento sin importarle el daño que le puedan hacer.

Watch The United States vs. Billie Holiday Streaming Online | Hulu (Free  Trial)

Desarrollar la historia a través de un romance al principio imaginario y luego dañino entre Holiday y el agente del FBI (encubierto y descubierto), Jimmy Fletcher (Trevante Rhodes), es bastante dudoso porque requiere entrampar a la mujer que supuestamente admira tanto. Además, Fletcher se presenta como un tipo que quiere hacer bien su trabajo, que cree que ser parte del FBI es una forma de ser parte del centro de poder, pero que supuestamente deplora a tipos como Harry Anslinger (Garrett Hedlund), el encargado de entrampar y arruinar la vida de Holiday. Por su parte, se presenta a Holiday con poca información de su pasado y de cómo llega a ser tan admirada y a tener tantos seguidores que logra llenar la sala de espectáculos más importante de Nueva York, Carnegie Hall. Lo que lxs espectadores vemos es una mujer talentosa, pero determinada a acabar con su vida con relaciones tan dañinas que no hay marcha atrás. A pesar de las fallas del filme Lady Sings the Blues (Sidney Furie 1972) por enfocar primordialmente en su adicción a drogas, protagonizado por Diana Ross, aquí sí hay un desarrollo de personaje que capta todas sus contradicciones.

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Como parte de su serie de conferencias virtuales, la Franklin D. Roosevelt Library invita a una charla de la Dra. Sally Wagner titulada “Sisters In Spirit: Native Women and the Women’s Suffrage Movement”. La Dra Wagner es una destacada historiadora del moviento sufragista estadounidense. En la actualidad trabaja en el Syracuse University Renée Crown University Honors Program y es, además, fundadora y directora ejecutiva de la   Matilda Joslyn Gage Foundation and Center for Social Justice Dialogue  (Fayetteville, New York).

La Dra. Wagner analizará el papel que jugaron las nativo americanas en el desarollo del movimiebto sufragista en Estados Unidos. Debo reconocer que este es un tema para mí desconocido. La conferencia se llevará a cabo el 14 de abril, 2:00PM hora del este a través de Facebook y Youtube. Quienes estén interasados deben visitar el sitio en Facebook de la Franklin D. Roosevelt Library.

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Captura de Pantalla 2021-04-08 a la(s) 18.22.15La colega Valeria L. Carbone dictará un seminario virtual como parte del programa doctoral del Instituto de Relaciones internacionales de la Universidad de la Plata en Argentina. El curso, titulado Política, economía y sociedad en los Estados Unidos de América desde la segunda posguerra, comienza el 5 de mayo. Los interesados pueden ir aquí por más información.

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El Gilder Lehrman Institute anuncia los seminarios para maestros de escuela que estará ofreciendo en los meses de junio y julio. Entre ellos podemos mencionar los siguientes: colonización y exploración (Dr. John Fea), la revolución americana (Dra. Carol Berkin), la ilustración nortemericana (Dr. Caroline Winterer), la era revolucionaria (Dr. Denver Brunsman) y los negros durante la república temprana (Dr. James G. Basker).

Quienes estén interesados en estos seminarios deben ir aquí.


 

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