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Archive for the ‘Afroamericanos’ Category

Thin LightAcabo de leer un libro extraordinario, The Thin Light of Freedom: The Civil War and Emancipations in the Heart of America. Su autor, Edward L. Ayers, es un historiador estadounidense, ex Presidente de la Universidad de Richmond y miembro fundador del  podcast de historia estadounidense Backstory.  The Thin Light of Freedom completa su obra In The Presence of Mine Enemies: War in the Heart of America, 1859-1863, ganadora del prestigioso Bancroft Prize del año 2004.

Ganador del 2018 Lincoln Prize, este libro examina la guerra de secesión estadounidense a partir de 1863, desde la perspectiva de dos condados estadounidenses claves por su ubicación estratégica: Franklin (Pensilvania-Unionista) y Augusta (Virginia-Confederado). Ello le permite a su autor hacer un examen  micro de un proceso histórico tan complejo como la guerra civil estadounidense.

Dada la magnitud de esta obra, me limitaré hacer algunos comentarios generales sobre su contenido.

Ayers

Edward L. Ayers

En más de una ocasión he escuchado  a colegas minimizar e inclusive negar la esclavitud como el factor clave de la guerra civil estadounidense. Quienes así piensan, por lo general justifican su argumento subrayando la disposición de Lincoln para un acomodo con el Sur que evitara la secesión y la guerra. Ayers hace un trabajo extraordinario subrayando la centralidad de la esclavitud  en el guerra civil estadounidense. Tal vez Lincoln estuvo dispuesto a llegar a un acuerdo sobre el futuro de la esclavitud, pero el Sur no. En otras palabras, es la tenaz resistencia de los esclavistas lo que lleva al Norte a adoptar una posición abolicionista. Según Ayers, la libertad para los negros avanzó más rápido de lo que sus defensores habían podido imaginar, gracias a la agresividad de los sureños. Para acabar con el Sur – y poner fin a la guerra – era necesario acabar con la esclavitud.

Ayers enfatiza que la emancipación y la Reconstrucción no eran inevitables resultados de la economía moderna, del poder del Norte o de la justicia. Las consecuencias de la guerra permanecieron en duda durante el conflicto y el periodo posterior. Pocos hubieran imaginado en 1860 que en cinco años la esclavitud sería destruida y que los libertos se convertirían en ciudadanos estadounidenses.

En la etapa posterior a la guerra –la llamada Reconstrucción– la actitud de los sureños también jugó un papel clave. Su resistencia y oposición ayudaron a que la revolución que la Reconstrucción significaba avanzara.

Sin embargo, no hay un final feliz. Los enemigos de la libertad de los negros no desaparecieron después de la Reconstrucción. Éstos no se rindieron y por décadas lucharon para hacer retroceder la expansión de la democracia en el Sur, socavando los derechos adquiridos por los negros en la década de 1860.

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The Battle of Nashville (Library of Congress)

No puedo terminara sin subrayar dos elementos impresionantes de este libro: lo bien que está escrito y sus fuentes. Esta es una obra con una narración extraordinaria que atrapa al lector sin perder profundidad académica. Ayers recurre a una variedad extraordinaria de fuentes primaras: periódicos, informes, cartas, etc. Destaca el uso de diarios para reconstruir cómo experimentaron la guerra soldados, esposas de soldados, civiles, etc.

Norberto Barreto Velázquez

Lima, 19 de julio de 2018

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Acaba de ser publicado un nuevo número de la revista Huellas de Estados Unidos. Este excelente proyecto de los colegas de la Cátedra de Estados Unidos  (UBA) ya suma catorce números, todos dedicados a promover un análisis latinoamericano de la historia estadounidense. Este número incluye ensayos sobre temas muy variados: la Guerra contra la Pobreza de Lyndon B. Johnson y el movimiento negro, los afiches (posters) del famoso Wild West de Buffalo Bill  y el asesinato “moral, intelectual e ideológico” de Martin Luther King. Este número también contiene ensayos sobre temas de gran actualidad, como el endeudamiento de los  estudiantes universitarios y la recién aprobada reforma tributaria impulsada por Donald Trump. Además de una sección de reseñas y ensayos bibliográficos, este número también incluye una conferencia dictada por el gran historiador estadounidense Eric Foner titulada La historia de la libertad en el “Siglo Estadounidense” (Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo, Buenos Aires, Argentina. 28 de septiembre de 2017).  Vayan, nuevamente, nuestras felicitaciones y agradecimientos al equipo editorial de Huellas de Estados Unidos.

Norberto Barreto Velázquez

29 de abril de 2018

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Malcolm X y el pensamiento nacionalista caribeño

Francisco J. Concepción

El Post Antillano    22 de mayo de 2015

thrykjyjUsualmente, la visión que tenemos de nuestro Caribe es que solo recibimos, pero no damos nada a los imperios. Somos las víctimas del imperialismo europeo y luego del imperialismo estadounidense. Solemos ver nuestra historia como sujetos pasivos que solo hemos sido sometidos por las fuerzas externas. Esta visión de la historia solo nos ayuda a comprender una parte de nuestra realidad. No voy a declarar una gran resistencia, una gran lucha, un gran cimarronaje, tampoco voy a inventarme próceres que no hicieron lo que quisiéramos que hubieren hecho. Pero quiero hoy mirar un poco más profundamente cómo es que desde el Caribe hemos transformado, con nuestras ideas, el mundo que nos rodea.

Malcolm X, Malcolm Little, como se llamó al nacer, hubiera cumplido noventa años el pasado 19 de mayo si no hubiera sido asesinado en el 1965. Malcolm X fue asesinado el 21 de febrero de 1965, Albizu murió el 21 de abril de 1965, no olvidemos eso. Hoy, y ya hace unos veinte años, Malcolm es reconocido como una de los pensadores políticos negros de Estados Unidos más importantes y, tal vez, más originales. Todos conocemos las películas, los libros, las reseñas, sus debates con Martin Luther King, y los debates que su figura ha provocado. Uno de esos debates está relacionado con el uso de la violencia como forma de resistencia ante el racismo blanco.

Mientras que Martin Luther King se destacó como el negro de los blancos por su promoción de la no-violencia, Malcolm se convirtió en el promotor principal de la autodefensa de los negros ante la agresión blanca.

La voz de este líder miembro de la Nación del Islam, luego fundador de la Organización por la Unidad Afroamericana, se convirtió en el reto principal que tuvo que enfrentar el sistema de privilegio blanco, y de clase, en Estados Unidos. Esta voz tan reconocida está enmarcada en un contexto determinado que aún tiene que ser estudiado con detenimiento. La voz de Malcolm X está impregnada de la voz de su padre, quien fuera un predicador bautista y seguidor de Marcus Garvey, el organizador, pensador y dirigente político oriundo de Jamaica. Pero la voz de Malcolm también refleja la voz de su madre, Louise Little, oriunda de Granada, la isla del Caribe que fuera invadida por Estados Unidos bajo la administración de Ronald Reagan.

Desde esta perspectiva, no hay duda de que Malcolm refleja una voz plenamente caribeña, por el legado de Marcus Garvey, quien se destacara por una prédica radicalmente contraria a la integración racial y a favor del nacionalismo negro dentro de Estados Unidos. Ese nacionalismo que ha sido sofocado y escondido detrás del saneamiento que se hizo de la imagen de Malcolm X con la publicación de su autobiografía. Manning Marable, en su libro Malcolm X: A life of reinvention, demuestra que la autobiografía de Malcolm trata de esconder su radicalismo nacionalista detrás de su conversión al islam sunita que se anunció en el 1964. Este ocultamiento ha servido para dejar de un lado la dimensión caribeña del pensamiento de Malcolm, sobre todo, porque los autores blancos, que escriben desde el mismo privilegio que atacó Malcolm, han enfatizado su historia y discursos luego de 1964 y han tratado de obviar, tildándolo de locuras, su nacionalismo que estuvo atado a su experiencia en la Nación del Islam y al pensamiento de Marcus Garvey.

Ese pensamiento político está enmarcado en la historia fruto de la plantación. Esa plantación que tanto caracteriza al sur de Estados Unidos, pero también al Caribe. No olvidemos que Colin Woodard, en su libro American Nations, demuestra que la plantación sureña de Estados Unidos tiene su origen en Barbados, es decir, que esa plantación, como sistema, es de origen caribeño. Esa misma plantación que caracteriza la construcción de la mentalidad negra del Caribe. Esa plantación que marca profundamente las palabras del Coronel Riggs cuando anuncia que dará guerra contra todos los puertorriqueños, como muestra el libro de Nelson A Denis, War against all Puerto Ricans. Malcolm parte del análisis de la negritud que es fruto de la plantación, por eso es que podemos decir que su voz es parte de una reflexión caribeña que intenta colocar nuestra realidad, como hijos de la plantación, en medio de un mundo que está en proceso de globalizarse.

Malcolm X hace una aportación importante al pensamiento nacionalista, sobre todo al puertorriqueño, al reconocer que hay una dimensión internacional de dicho pensamiento. El ataque que hace Carlos Pabón, en su libro Polémicas, al nacionalismo puertorriqueño, donde afirma que adoptó un tercermundismo que le dirigió a un nacionalismo menos socialista y más insular, se debilita ante la evidencia del desarrollo internacionalista del nacionalismo negro en el pensamiento de Malcolm X. Si Malcolm comienza a hablar de la Conferencia de Bandung, de 1954, como el modelo del internacionalismo negro y de la unidad afroamericana, es porque dicho evento, tercermundista por excelencia, constituye un cambio radical en la construcción de las voces poscoloniales del mundo. En 1955 Malcolm adopta el tercermundismo poscolonial como el modelo para lo que luego sería su propuesta política en la década de los sesenta.

El Caribe, mundo de la plantación, pero también del cimarrón, es el referente fundamental del desarrollo del pensamiento de Malcolm X. Su reunión con Fidel Castro, a principios de los sesenta, es un ejemplo más de cómo el Caribe va configurando el pensamiento de Malcolm. Al final de su vida, cuando funda la Organización por la Unidad Afroamericana, anuncia que no se trata de una organización solo de Estados Unidos. Malcolm dice que se trata de una organización que quiere lograr la liberación del negro en todo el hemisferio occidental, desde el Caribe, América Latina y Estados Unidos. Esa organización es una alianza transnacional, al estilo de la Universal Negro Improvement Association (UNIA) de Marcus Garvey, fundada en Jamaica, luego llevada a Estados Unidos.

Malcolm X representa un nacionalismo internacionalista, poscolonial, de origen caribeño que aspira a establecer alianzas transnacionales que debiliten el sistema de privilegio blanco. Este nacionalismo transnacional que se refleja en el pensamiento de Malcolm no es muy distinto del nacionalismo de Pedro Albizu Campos, quien comienza su proyecto político viajando por América Latina y el Caribe. En este momento no podemos dejar de considerar que probablemente el pensamiento de Malcolm X y de Albizu era mucho más semejante, a pesar de sus diferencias originales, al final de sus vidas. Ambos, muertos en el 1965, asesinados por el mismo poder, representan una estirpe nacionalista poscolonial que se articuló como un reto al privilegio imperialista blanco. Ambos fueron voces que promovieron el uso de la violencia de los de “abajo” como un instrumento válido de defensa de los pueblos.

Malcolm X es un pensador caribeño, de eso no tengo dudas, y su aportación tiene que ser parte de nuestros debates hoy. El reto es mayor, una globalización que reestructura y restablece las cadenas de poder que el antiimperialismo de los sesenta pretendió combatir. La voz de Malcolm X se refleja en las aspiraciones a un mundo de justicia, pero de una justicia de verdad, justicia con equidad.

Crédito foto: Cheikh.Ra Films, http://www.flickr.com, bajo licencia de Creative Commons (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/)

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