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Archive for the ‘Pobreza’ Category

mlkHoy, 4 de abril de 2018, se conmemoran los cincuenta años del asesinato del Reverendo Martin Luther King, Jr. en Memphis, Tennessee. El Dr. King  se encontraba en Memphis apoyando la histórica huelga de los recogedores de basura, que en su mayoría eran afroamericanos. Su asesinato desató una ola de violencia urbana y apagó una de las voces más críticas de la sociedad estadounidense de la década de 1960.

Creo que la mejor forma de recordar al Dr. King en un día como hoy, es compartiendo su análisis de tres problemas fundamentales de su era y de total actualidad: el militarismo, el racismo y la pobreza. El 31 de agosto de 1967, el Dr. King pronunció uno de sus  más importantes discursos ante la National Conference on New Politics. Conocido como The Three Evils of Society Address, este discurso formó parte de su People´s Poor Campaign, dirigida a combatir la injusticia económica más de allá de límites raciales.

Para oir este importante discurso ir aquí.

 

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Malvivir entre algodones

Tereixa Constenla

El país   14 de mayo de 2014

En 1936 el fotógrafo Walker Evans y el periodista James Agee viajaron a Alabama para sumergirse en la realidad de los algodoneros por encargo de la revista Fortune. A pesar de que los paliativos del presidente Roosevelt ya estaban en marcha (el New Deal), los estadounidenses seguían arrastrando la Gran Depresión. Más de un millón de familias, que dependían de las idas y venidas de las cosechas en campos arrendados y atados a préstamos con los propietarios de la tierra, desprendían el aire desesperado de los okies que John Steinbeck reflejó en Las uvas de la ira (1939).

Floyd Burroughs junto a los niños de la familia Tingle en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

Floyd Burroughs junto a los niños de la familia Tingle en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

Agee y Evans se centraron en tres (los Tingle, los Fields y los Burroughs), seleccionadas como representativas de la media (ni entre las mejores ni entre las peores), para plasmar sus supervivencias épicas. Y no solo. También para analizar las estructuras económicas y el “márketing aspiracional” que mantenía aquel sistema que condenaba a más de ocho millones de personas a encerronas existenciales, a llevar una vida “tan profundamente privada y dañada y atrofiada en el transcurso de ese esfuerzo que solo se la puede llamar vida por cortesía biológica”, escribió Agee. El reportaje jamás salió en Fortune por razones ignoradas, aunque proporcionó algunas de las imágenes más icónicas de Evans (el retrato del aparcero Floyd Burroughs, por ejemplo) y la fuerza motriz del libro Elogiemos ahora a hombres famosos, publicado en 1940 con mínima repercusión (tendrían que pasar dos décadas para que fuese reivindicado como un clásico).

El reportaje original se esfumó hasta que en 2003 la hija de James Agee recuperó la colección de manuscritos que su padre dejó en su casa de Greenwich Village para cederla a la Universidad de Tennessee. Allí se descubrió el texto sobre el viaje a Alabama y, en 2012, casi ocho décadas después, se publicó al fin en Estados Unidos Algodoneros. Tres familias de arrendatarios, que ahora sale en España de la mano de la pequeña editorial Capitán Swing. Junto a las 30.000 palabras originales del artículo se incluyen las fotografías de Walker Evans, la cámara que arropó de dignidad la pobreza campesina.

Elizabeth Tingle, en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

Elizabeth Tingle, en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

Pero, se pregunta Adam Haslett, autor de Union Atlantic, en la introducción del libro, “¿por qué habríamos de dedicar nuestro tiempo a leer, setenta años después, un artículo rechazado acerca de un mundo desaparecido?”. Una razón es su sabiduría periodística: Agee elude el sensacionalismo –de ahí que descarte a los más míseros de los míseros- y contextualiza las vidas cotidianas en un marco político, económico y sociológico. “El capitalismo de pacotilla de los terratenientes se sustenta en parte en los vestigios de la deferencia feudal que muestran los granjeros atados a sus tierras”, afirma Haslett. Otra es visionaria: merece ser leído como una lección para el presente. “No hace falta ser un experto para percibir de qué forma nuestro propio sistema crediticio, administrado ya no por terratenientes de pacotilla sino por bancos, agencias de calificación de riesgos y compañías de gestión de cobros, ha establecido una impersonal variante financiero-capitalista de la trampa de endeudamiento que Agee describió hace 77 años”, añade.

Bud Fields, en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

Bud Fields, en Alabama en 1936. / WALKER EVANS / CAPITÁN SWING

El texto es un zarpazo a la neutralidad periodística. Quizás John Houston entrevió la razón mejor que nadie: “Jim Agee era un Poeta de la Verdad; un hombre que no se preocupaba en absoluto por su apariencia, solamente por su integridad. Ésta la preservaba como algo más valioso que la vida. Llevaba su amor por la verdad hasta el extremo de la obsesión”. Agee, que fue guionista de La reina de África y que en 1958 ganaría un póstumo Pulitzer con Una muerte en familia, se sumerge (literalmente) en el entorno de los granjeros, analiza el sistema que lo sustenta y concluye: “Un ser humano cuya vida se nutre de una posición aventajada adquirida de la desventaja de otros seres humanos, y que prefiere que esto permanezca de este modo, es un ser humano solo por definición, y tiene mucho más en común con la chinche, la tenia, el cáncer y los carroñeros del hondo mar”. A veces es la poesía de Agee la que toma algunos párrafos al asalto, como en la descripción de Floyd Burroughs: “Como tantas personas que no saben leer ni escribir, maneja las palabras con torpe economía y belleza, como si fueran animales de granja abriendo un terreno escabroso”.

El artículo está estructurado como un informe, que desmenuza aspectos básicos (dinero, cobijo, comida, ropa, trabajo, temporada de recolección, educación, ocio y salud), y concluye con dos apéndices dedicados a los negros y a los terratenientes que, sin ser Simon Legree, el esclavista malvado de La cabaña del tío Tom, se guían por un marco de creencias que “justifican su posición y sus medios de vida”. Agee había decidido centrar el reportaje en los granjeros blancos para que la cuestión racial no contaminase lo demás pero tampoco les excluyó por completo, dado que uno de cada tres arrendatarios era negro. “Al negro lo odian por ser negro; lo odian porque creen que ninguna mujer blanca sin protección está a salvo a un kilómetros de distancia de él; lo odian porque trabajará por un jornal sobre el que un hombre blanco escupiría y porque aceptará un trato ante el que un hombre blanco mataría; naturalmente, lo odian más que nadie los blancos que por razones de fuerza mayor se hallan tan bajo en la escala social como él. Quizá huelga decir que trabaja por el jornal que le ofrecen porque tiene que vivir”.

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En su primer año en la presidencia, Lyndon B. Johnson (LBJ) inició un programa de reformas sociales que en su conjunto son conocidas como la Gran Sociedad y que estaba basado en dos objetivos centrales: acabar con la pobreza y con la injusticia racial. El Presidente buscó trasformar al país por medio de una serie de importantes reformas. En 1964, Johnson logró que el Congreso aprobara la Ley de Derechos Civiles  y una reducción en los impuestos de unos $10 mil millones, que produjo un aumento en el capital de inversión y en el consumo personal.  Como resultado, la economía creció y el déficit presupuestario se redujo.

Johnson también le declaró la guerra a la pobreza. La prosperidad de la década de 1950 no acabó con la pobreza en los Estados Unidos. En su clásica obra The Other America (1962), el activista político Michael Harrington alegaba que 40 millones de estadounidenses no tenían una dieta apropiada y vivían en pésimas condiciones. Con muy poca o ninguna ayuda estatal, los pobres estaban atrapados en círculo vicioso que no les permitía salir de la  cultura de la pobreza.  La falta de educación, cuidado médico y empleo les condenaban, según Harrington, a ser “extranjeros” en su propio país. Para enfrentar esta situación, LBJ propuso la creación de programas de entrenamiento que permitieran que los pobres se integraran a la economía norteamericana. En 1964 fue aprobada la Ley de Oportunidades Económicas creando una entidad federal –la Oficina de Oportunidades Económicas–  encargada de combatir la pobreza. El arsenal de la administración Johnson contra la pobreza incluyó los creación de los “Job Corps”, una especie de Cuerpos de Paz locales, y la creación del programa de Head Star para niños preescolares, entre otros.

Los programas de la Gran Sociedad causaron revuelo entre los conservadores, entre ellos, el Senador por Arizona Barry Goldwater. Goldwater se oponía  al crecimiento del gobierno a través de la creación de programas de asistencia social y del gasto deficitario. El Senador también se opuso a las medidas a favor de la integración ración racial de la sociedad norteamericana. Para las elecciones de 1964, los conservadores, con Goldwater a la cabeza, tomaron el control del Partido Republicano y adoptaron un plataforma completamente opuesta a la Gran Sociedad.  Durante la campaña presidencial, Goldwater criticó la Ley de Derechos Civiles, la guerra contra la pobreza, la política exterior de Johnson, etc.  Sin embargo, ello no fue suficiente para evitar una gran victoria Demócrata, pues Johnson fue electo con el 61.1% de los votos populares (43,127,041 votos). Goldwater sólo recibió el 38.5% de los votos populares (27,175,754 votos) y sólo ganó 6 de los 50 estados de la Unión.

Fortalecido por una victoria aplastante, LBJ impulsó su programa de reformas. En 1965 fueron creados el Medicare y el Medicaid para proveer de servicios médicos gratuitos a los ancianos y los recipientes de ayuda social o welfare, respectivamente. También fueron aprobadas leyes proveyendo mil millones de dólares para la educación elemental y secundaria, suspendiendo las pruebas de alfabetismo como requisito electoral, asignando $8 mil millones a programas de vivienda, asignando $650 millones para becas y préstamos a bajo interés para estudiantes universitarios, creando la National Endowment for the Arts para promover la producción artística y el desarrollo cultural, y aboliendo el sistema de cuotas migratorias creado en 1924, abriendo nuevamente las puertas de los Estados Unidos a los inmigrantes.

Fuente: CARPE DIEM Professor Mark J. Perry's Blog for Economics and Finance (http://mjperry.blogspot.com/2010/09/us-poverty-rate-1959-to-2009.html)

Fuente: CARPE DIEM Professor Mark J. Perry’s Blog for Economics and Finance (http://mjperry.blogspot.com/2010/09/us-poverty-rate-1959-to-2009.html)

En términos generales, la Gran Sociedad tuvo un impacto positivo en las vidas de millones de estadounidenses. Prueba de ello es que la proporción de pobres bajó de 22% en 1960 a 13% en 1969, la mortalidad infantil bajó un tercio, los Head Star atendieron a 2 millones de niños y el ingreso de las familias afroamericanas aumento de un 54% a 61% del ingreso de sus homologas  blancas. El porcentaje de ciudadanos negros en la pobreza bajó de 40 a 20%. En sus primeros diez años de existencia, el Medicare y el Medicare proveyeron asistencia médica a 47 millones de norteamericanos a un costo de $28 mil millones. Sin embargo, la participación de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam comprometió el programa liberal. Para 1966, el gobierno federal gastaba 20 veces más en el conflicto indochino, que en la lucha contra la pobreza. Además, no todos los estadounidenses estaban felices con el liberalismo de LBJ. Muchos rechazaban la regulación de los negocios y la intervención del gobierno federal en la educación pública.  Otros, veían con recelo el crecimiento del gobierno federal y su intervención de la vida de los norteamericanos. Las elecciones legislativas de 1966 sirvieron de barómetro nacional, pues los demócratas perdieron 47 representantes, lo que selló el destino del reformismo de Johnson.

Norberto Barreto Velázquez, PhD

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