
Si de algo sirve el estudio de la Historia, digan lo que digan los posmodernos, es para entender o aclarar el presente. En mi caso, descubrí la utilidad de la historia de adolescente cuando buscaba respuestas a mis preguntas sobre la relación de mi patria, Puerto Rico, con los Estados Unidos. Así se inició un romance que dura hasta el día de hoy.
En la presente coyuntura de pandemia mundial y confinamiento social, el estudio del pasado se hace más relevante aun, pues nos permite contextualizar nuestro terrible presente.
Comparto con ustedes un corto ensayo del Dr. Manuel Peinado, catedrático de la Universidad de Alcalá, que espero les sea útil para entender o acalarar estos tiempos dificiles que nos han tocado vivir.
Dr. Norberto Barreto Velazquez
2 de abril de 2020
Coronavirus en Estados Unidos: lo que nos enseña la historia
Diálogo Atlántico 2 de abril de 2020
Estados Unidos se acaba de convertir en el nuevo epicentro de la COVID-19, la nueva enfermedad transmitida por el coronavirus SARS-CoV-2: el país tiene ahora más casos de coronavirus que cualquier otro país del mundo. Desde que se detectó el primer caso en Seattle el 20 de enero, el virus ha contagiado al menos a 181.099 personas en los 50 estados, según las cifras oficiales (siempre más reducidas que las reales). De esos casos registrados, 3.606 son fallecidos, 1.550 de ellos en Nueva York.
En un país con 329 millones de habitantes, esas cifras significan una incidencia proporcionalmente mucho más baja que en España o Italia. Pero todo apunta a una escalada rápida provocada por el inevitable crecimiento exponencial que caracteriza el inicio de todas las epidemias.
Hay razones estructurales por las cuales Estados Unidos tiene dificultades para ofrecer una respuesta a la pandemia: la atención médica privatizada y cara, la deficiente red de asistencia social y la autoridad descentralizada. Esta última, además de una amenaza para la propia democracia, en la guerra biológica contra el coronavirus, es una deficiencia de primera magnitud.
¿Qué está ocurriendo exactamente? Observen la Figura 1. Las estrellas en negrita indican el día en el que diferentes países adoptaron medidas de mitigación consistentes en el confinamiento nacional, regional o local de las poblaciones afectadas. Estados Unidos aún no las ha adoptado. Para entender lo que está pasando allí hay que poner el foco en lo que sucede ahora y lo que sucedió hace más de un siglo. En la lucha contra la actual pandemia, el país se enfrenta a los mismos problemas constitucionales que dificultaron el control de la epidemia de gripe de 1918.
Figura 1. Los costes humanitarios del brote de coronavirus continúan aumentando, con más de 719,000 personas infectadas en todo el mundo. El número de fallecimientos confirmados ha superado los 33.900. Datos a 30 de marzo (Fuente).
La gripe de 1918, también conocida como gripe española, duró hasta 1920 y se considera la pandemia más mortal de la historia moderna. Desde su primer caso conocido, que tuvo lugar cerca de una base militar de Kansas en marzo de 1918, la gripe se extendió por todo el país. Al final de la pandemia, entre 50 y 100 millones de personas habían muerto en todo el mundo, incluidos más de 500.000 estadounidenses.
En 2007, dos estudios científicos intentaron explicar cómo influyeron en la propagación de la enfermedad las distintas respuestas ofrecidas en diferentes ciudades. Al comparar las tasas de mortalidad, el tiempo y las intervenciones de salud pública, los investigadores descubrieron que las tasas de mortalidad eran alrededor de un 50% más bajas en las ciudades que adoptaron medidas preventivas desde el principio en comparación con las que lo hicieron tarde o no lo hicieron (Figura 2C). Además, las ciudades que adelantaron el distanciamiento social se recuperaron económicamente mejor tras la pandemia.
Figura 2. A. Adoptar medidas de aislamiento social un día después eleva espectacularmente el número de contagiados (Luis Monje). B. Número de muertes previstas en Gran Bretaña y Estados Unidos en el caso de no adoptarse medidas de aislamiento social (Fuente). C. Diferencias de casos mortales registrados en diferentes ciudades norteamericanas. San Luis y Nueva York, las primeras en aplicar medidas de aislamiento fueron las que menos casos registraron (Fuente). D. Diferencias en el número de casos mortales registrados entre Filadelfia y San Luis. Dos ciudades que adoptaron medidas de aislamiento en fechas diferentes (Fuente).
Ahora como entonces, las intervenciones de aislamiento social son la primera línea de defensa contra una epidemia en ausencia de una vacuna. Estas medidas incluyen el cierre de escuelas, tiendas y restaurantes; imponer restricciones al transporte; ordenar el confinamiento social y prohibir las concentraciones públicas. Pero en cada zona del país se aplican directrices distintas.
La restricción de viajes a Europa que hizo la Administración estadounidense es una medida en la buena dirección: probablemente el país ganó unas horas, quizás un día o dos para frenar la expansión del virus. Pero no más. No es suficiente. Eso es contención cuando lo que se necesita en estos momentos es mitigación. Y es ahí donde el poder federal tropieza con la capacidad legislativa de los estados.
Aunque la mitad de los ciudadanos está sometida a diferentes grados de distanciamiento social, cada estado (e incluso cada condado o cada gran ciudad) actúa por su cuenta en función en la gravedad de la situación en su territorio, sin olvidar que las autoridades actúan influidas en ocasiones por un trasfondo social.
El presidente Trump tiene las manos constitucionalmente atadas a la hora de declarar un estado de alarma como el declarado en España. Sin embargo, el virus circulará por mucho que el presidente desee que desaparezca. Frente a la crisis del coronavirus el trumpismo no parece a la altura de las circunstancias, como ha ido demostrando el empecinamiento interesado del presidente y de los grupos negacionistas que lo sostienen en acabar con la cuarentena cuanto antes para volver a la normalidad.
El 9 de marzo Trump acusó de embusteros a los medios de comunicación y a los demócratas por conspirar “para inflamar la situación del coronavirus” y dijo equivocadamente que la gripe común era más peligrosa.
Abrumado por las cifras cada vez más preocupantes y por el informe del Imperial College que pronosticaba 2.200.000 muertes de estadounidenses de no adoptarse medidas (Figura 2B), el 30 de marzo, la Casa Blanca emitió las primeras recomendaciones federales de distanciamiento social que podrían durar hasta junio.
Pero son solo eso, recomendaciones, que no son suficientes en el combate actual. En 1918, la clave para acabar con la epidemia fue el aislamiento social. Y eso probablemente sigue siendo cierto un siglo después.


















Leap Year en Richmond, Virginia
El diario 





La primera reacción de los congresistas Republicanos al plan del presidente fue favorable. Tanto moderados como radicales decidieron darle una oportunidad a Johnson y a su plan. Éstos esperaban que los nuevos gobiernos sureños aprovecharan la gran oportunidad que el plan Johnson significaba y actuaran de buena fe. Desafortunadamente, esto no ocurrió porque los nuevos gobiernos sureños buscaron resucitar la esclavitud a través de una serie de leyes, conocidas como los
En febrero de 1866, el presidente Johnson vetó la nueva ley de la Oficina de Libertos y la Ley de derechos civiles. Además, lanzó un fuerte ataque contra los radicales, acusándoles de traidores que no querían restaurar la Unión.


Eric Foner: That played an important part in the ideological edifice of the Jim Crow era. The supposed horrors of Reconstruction were part of the justification for taking the right to vote away from black men in the late 19th, early 20th Century. That people no longer generally hold that view and actually know little is better. That at least now if people are interested, they can go at it with a fresh, a clean slate rather than having to disabuse themselves of a lot of mythologies.
Eric Foner: I think that’s a great question and I will withdraw my word failure. You’re absolutely right. It is so embedded. That idea is so embedded that it’s just impossible to avoid. The problem with declaring Reconstruction a failure is that then it makes the question at hand why did it fail, rather than what it seek to accomplish and how much of that was accomplished? If you define Reconstruction as the effort to create a utopian society, it failed. We haven’t had one yet, and certainly if you go a little less expansive than that and just say the effort to put into the laws and constitution and to enforce them, the basic rights of citizens for all Americans, including African-Americans, well it’s not exactly that it failed, but it didn’t become secure enough that later on these rights couldn’t be taken away.
Eric Foner: He wrote back and said, “You’re absolutely right. I shouldn’t have said that, but my wife is from South Carolina,” and I’ve heard this all the time. And I said to myself, “That’s a funny way of running journalism.” You put in your article what your wife told you over breakfast. But be that as it may, you don’t see that anymore. I think what now, if Reconstruction pops up is Tim Scott is the first black Senator from South Carolina and the first ones were in Reconstruction. I think Reconstruction is being seen as a time when positive things happened even though negative things happened as well. So I think it’s good. And of course the Gates series was very important as you well know, that there’s now a national park site being developed in Beaufort, South Carolina to highlight the history of Reconstruction. So I think Reconstruction is, people are encountering it in all sorts of venues and I think in a more modern form than the old what we call Dunning School approach.
Eric Foner: Well there were still slaves on the ground when the Civil War ended, quite a few of them. People who had gotten to Union lines or where the Union Army had come and established control, yeah. Part of their job, part of the Union Army’s job once the Emancipation Proclamation was issued, was to protect the freedom that Lincoln had announced. But legally speaking, emancipation and abolition are not quite the same thing. Slavery is created by state law, not federal law, state law. States can abolish slavery as the Northern states did soon after the American Revolution, but freeing individuals does not abrogate the state laws that create slavery. That’s why Lincoln’s, even though you wouldn’t quite see this in the movie. That’s fine. It’s not a historical treatise. Lincoln’s preferred route to the end of slavery during the war was state by state abolition.
Eric Foner: Yeah. The 14th Amendment, I would say, is working out the consequences of the 13th Amendment as well as the consequences of the Civil War. I see the 14th Amendment as putting the Northern Republicans understanding of what they had achieved in the Civil War into the constitution. Some of it has something to do with race or slavery, for example, that Confederate bonds are never going to be repaid. If you patriotically loaned money to the Confederacy, forget it. You’re never getting that back. It has to do with various other things related to the war. But the first section, which is the key one, is really henceforth because of the abolition of slavery, everybody born in the United States is a citizen of the United States.
Eric Foner: So Indians were not citizens and it’s not until 1924 that Congress enacts a law making all Native Americans, regardless of where they are living, regardless of what tribe they in, citizens of the United States. So yeah. These amendments had exemptions, they had loopholes, they had serious flaws. Women, as you said, certainly objected to the 15th Amendment, which didn’t give them the right to vote, and the second clause of the 14th Amendment, which introduces the word male for the first time into the constitution. These measures were compromises. They were worked out after long debate and amendments and ups and downs in Congress. There’s no single mind behind the 13th, 14th or 15th Amendments. They were the result of all sorts of negotiation and controversy. Nonetheless, the basic principles are pretty clear. The abolition of slavery, the establishment of a universal notion of citizenship, despite without the native Americans and of equality among those citizens and the vast expansion of the right to vote.
El actual proceso de residenciamiento del Presidente Donald J. Trump ha provocado una serie de interrogantes no sólo políticas, sino también históricas. Debe recordarse que en más de doscientos años de historia de la república estadounidense, esta es la tercera vez que un residente de la Casa Blanca es residenciado (el triste honor lo comparten Adrew Johnson y William J. (Bill) Clinton).











