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Archive for the ‘Guerra hispano-cubano-estadounidense’ Category

La Smithsonian National Postal Museum’s Maynard Sundman Lecture Series invita a su próximo webinair titulado “Under Three Flags, the Postal History of the Spanish-Cuban/American War” por Yamil Kouri Jr. Ganador del 2020 Luff Award for Exceptional Contributions to Philately, el Sr. Kouri dialogará sobre su más reciente libro analizando el impacto de la guerra hispano-cubano-estadounidense sobre el servicio postal de los países involucrados en tal conflicto.

La conferencia será el día 9 de diciembre a las 4:00PM EST. Los interesados pueden registrarse aquí.

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La explosión y hundimiento del acorazado USS Maine el 15 de febrero de 1898 llevó a Estados Unidos a una guerra desigual contra España. Fondeado en la Bahía de la Habana, en el Maine murieron 266 marinos. El contexto de tensión en que se dio esta explosión, unido al  uso político que se le dio para justificar tal guerra, han llevado a más de uno a elaborar teorías conspiratorias para explicar este evento que cambió la historia no sólo de Cuba, sino también de Puerto Rico y las Filipinas. Comparto con mis lectores este trabajo del Profesor Edmundo Fayanas Escuer con la que, debo reconocer, es la explicación más detallada de las múltiples investigaciones y teorías sobre el hundimiento del Maine que haya leído.


El acorazado norteamericano Maine: ¿qué sucedió?

Edmundo Fayanas Escuer

Nueva Tribuna   22 de octubre de 2020

La guerra hispano-estadounidense fue un conflicto bélico, que enfrentó a España y a los Estados Unidos en el año 1898. Fue el resultado de la intervención norteamericana en la guerra de Independencia cubana.

El siglo XIX representó para el Imperio español un claro declive, mientras que los Estados Unidos pasaron de convertirse en un país recién fundado, a ser una potencia regional media. En el caso español, la decadencia venía de siglos anteriores, pero se aceleró primero con la invasión napoleónica, que a su vez provocaría la independencia f1de gran parte de las colonias americanas, y posteriormente la inestabilidad política, que desangró al país social y económicamente.

Las tensiones por Cuba entre España y Estados Unidos se llevaban teniendo desde los años 1870, cuando empiezan los movimientos nacionalistas cubanos ocasión aprovechada por los norteamericanos para potenciarla.

España se encontraba en una hipotética guerra contra EEUU en clara desventaja:

  • El aspecto militar era de una gran desigualdad para España, que disponía de una armada obsoleta y anticuada.
  • EEUU tenía más de 62 millones de habitantes en el año 1890, por unos 18 millones en España,
  • EEUU luchaba cerca de su territorio, mientras que España tenía que mandar tropas al otro lado del planeta, a Cuba o Filipinas.
  • EUU tenía grandes zonas industrializadas, mientras que España era principalmente agrícola.

España tenía un gobierno débil, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, y sacudido por el malestar social, la corrupción política y económica y las sucesivas guerras de independencia que, desde 1865, se venían librando en Cuba y Filipinas. Mantener las últimas colonias era vital para la estabilidad del país.

Sin embargo, la agitación nacionalista española, en la que la prensa escrita tuvo una influencia clave, provocó que el gobierno español no pudiera ceder y vender Cuba a EEUU, como por ejemplo antes había vendido Florida a ese país, en el año 1821.

Si el gobierno español vendía Cuba, sería visto como una traición por una parte de la sociedad española. El gobierno prefirió librar una guerra perdida de antemano, antes que arriesgarse a una nueva revolución, es decir, optó por una demolición controlada para preservar el Régimen de la Restauración.

La guerra fue relativamente breve. La explosión del acorazado Maine el quince de febrero del año 1898 fue el casus belli de esta guerra. Aún hoy se sigue discutiendo si fue un accidente, un ataque intencionado español o un ataque de bandera falsa de los propios norteamericanos.

Como veremos posteriormente, no fue provocado por los españoles. Simplemente se discute si fue un terrible accidente o provocado por los propios norteamericanos, cosa que a lo largo de la historia veremos que ha sido una práctica bastante habitual.

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Entonces la opinión pública estadounidense, convenientemente agitada por sus medios de comunicación, clamaban venganza. La guerra se declaró oficialmente un mes después. Aunque para las tropas norteamericanas la lucha en territorio cubano no fue tan favorable como se esperaban, como sucedió en las batallas terrestres de El Caney y de las Colinas de San Juan.

Sin embargo, las dos incontestables victorias navales norteamericanas con la batalla naval de Cavite en Filipinas del uno de mayo, y la batalla naval de Santiago de Cuba del tres de julio, donde fue destrozada la armada española, decantó la guerra a favor de los Estados Unidos.

La toma de Santiago de Cuba y la superioridad militar de las tropas norteamericanas, apoyadas en todo momento por las fuerzas cubanas al mando del general Calixto García, obligaron a los españoles, que ya estaban virtualmente acabados, a rendirse en el año 1898. El suceso abrió paso a la ocupación norteamericana de Cuba hasta el año 1902.

Estas derrotas provocaron, que el gobierno español pidiera en el verano de 1898 negociar la paz, que por intermediación de Francia, se plasmaría en el Tratado de París del diez de diciembre.

Los resultados del Tratado de París fueron la pérdida de la isla de Cuba, que se proclamó república independiente, pero quedó bajo tutela de Estados Unidos, así como de Puerto Rico, Filipinas y Guam, que pasaron a ser dependencias coloniales de Estados Unidos. En Filipinas, la ocupación estadounidense degeneró en la guerra filipino-estadounidense entre los años 1899-1902.

El resto de posesiones españolas del Pacífico fueron vendidas al Imperio alemán, mediante el Tratado hispano-alemán, del doce de febrero del año 1899, por el cual, España cedió al Imperio alemán sus últimos archipiélagos, las Marianas con la excepción de la isla de Guam, que pasaron a manos de los Estados Unidos, las Palaos y las Carolinas, a cambio de 25 millones de pesetas, ya que eran indefendibles por España.

¿Cómo fue el hundimiento del acorazado norteamericano Maine?

La tripulación del buque, constaba de 355 personas, estando formado por 26 oficiales, 290 marineros, y 39 infantes de marina. De estos, 261 perecieron en su hundimiento:

  • Dos oficiales y 251 marineros/infantes de marina, murieron en la explosión o en el hundimiento.
  • Siete más, fueron rescatados, pero murieron por las heridas recibidas.
  • Un oficial, murió posteriormente por una afección cerebral, causada por la explosión del barco…
  • De los 94 supervivientes, únicamente 19 resultaron heridos.

En enero del año 1898, el Maine fue enviado desde Cayo Hueso en el estado de Florida, a La Habana, para así proteger los intereses norteamericanos durante la guerra de la independencia cubana.

Tres semanas después, a las 21:40 del quince de febrero de 1898, hubo una explosión a bordo del acorazado Maine en el puerto de La Habana. Investigaciones posteriores revelaron que más de 5t de las cargas de pólvora de los cañones de 203 y 152 mm habían detonado, destruyendo un tercio de la parte delantera del buque.

Los restos del buque se hundieron rápidamente y quedaron en el fondo del puerto. La mayor parte de la tripulación se encontraba descansando en los dormitorios de tropa en la parte delantera del buque. Como hemos visto, 266 hombres perdieron la vida en la explosión o poco después, y otros ocho a consecuencia de sus heridas.

El capitán Sigsbee y la mayoría de los oficiales sobrevivieron a la explosión, ya que sus dormitorios estaban en la parte trasera del buque. En conjunto, hubo solo 89 supervivientes, de los que 18 eran oficiales. El veintiuno de marzo, un consejo de guerra naval en Cayo Hueso declaró que la causa de la explosión había sido una mina.

Los periódicos New York Journal y el New York World, que eran propiedad respectivamente de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, dieron al hundimiento del acorazado Maine una intensa cobertura informativa, pero usaron tácticas de prensa amarilla.

Ambos periódicos exageraron y distorsionaron la información, alcanzando a veces la fabricación de noticias cuando no había disponible ninguna, que se ajustara a su línea editorial. Durante la semana siguiente al hundimiento, el Journal dedicaba ocho páginas y media a noticias, editoriales e imágenes sobre la tragedia.

Sus editores enviaron un equipo de reporteros y artistas a la Habana, incluido Frederic Remington y Hearst anunció una recompensa de 50.000 dólares para la captura de los culpables y para la condena de los criminales, que enviaron a 266 marinos americanos a la muerte.

El New York World, aunque sin llegar a los estridentes niveles y tono del Journal, entró sin embargo, en una teatralidad similar, insistiendo continuamente en que el Maine había sido bombardeado o minado.

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Pulitzer decía en privado, que nadie fuera de un manicomio podía realmente creer que España había decidido destruir el Maine. Sin embargo, esto no detuvo al New York World en su insistencia de que la única expiación que España podía ofrecer a los Estados Unidos por la pérdida del buque y de la vida de sus marinos era la completa independencia de Cuba.

Se achacó a las autoridades españolas, que no hubieran garantizado la seguridad del puerto de La Habana. Los norteamericanos manipulados por las noticias que llegaban de la guerra en Cuba, fueron conducidos a un auténtico estado de histeria.

La destrucción del Maine no provocó la inmediata declaración de guerra a España. Sin embargo, creó una atmósfera, que prácticamente impedía una solución pacífica. La guerra comenzó en abril de 1898, dos meses después del hundimiento. Los defensores de la guerra comenzaron a utilizar el grito “¡Recordad el Maine, al infierno con España!”.

LAS DISTINTAS INVESTIGACIONES

Hubo una investigación encargada por el Gobierno de España a los oficiales navales Del Peral y De Salas. Además, se encargó investigaciones al respecto a dos tribunales de la Armada estadounidense, el presidido por Sampson en el año1898 y el presidido por Vreeland en el año 1911.

El almirante Hyman G. Rickover encargó una investigación privada en el año 1976 acerca de la explosión. Posteriormente, la National Geographic Society realizó una investigación en el año 1999, utilizando simulaciones por ordenador. Todas las investigaciones llegaron a la conclusión de que fue la explosión de los almacenes de munición de proa la causante de la explosión del buque, pero tuvieron conclusiones diferentes sobre la causa de dicha explosión.

USS Maine (ACR 1)

El Maine hundido en la bahía de la Habana

Investigación española del año 1898

La investigación estaba encabezada por Del Peral y De Salas, reunió pruebas por mediación de los oficiales de artillería naval, que examinaron los restos del Maine. Del Peral y De Salas identificaron la combustión espontánea del carbón almacenado en las carboneras, localizadas junto a los almacenes de munición del Maine, como la causa de la explosión, aunque no se descartaba la posibilidad de que otros combustibles, como pinturas o productos secantes ocasionaran la explosión.

También, se incluían las siguientes observaciones:

  • Si hubiera sido una mina la causa de la explosión, se habría observado una columna de agua.
  • El viento y las aguas se encontraban en calma, por lo cual una mina de la época no podría haber sido detonada por contacto. Solo hubiera sido posible por electricidad, pero no se encontraron cables de ningún tipo.
  • No se encontraron peces muertos en el agua, como hubiera sido de esperar tras una explosión subacuática.
  • Los almacenes de munición normalmente no explotan cuando un buque se hunde tras impactar con una mina.

La prensa estadounidense de la época no informó de las conclusiones de esta investigación.

La Investigación de Sampson del año 1898

f10El gobierno de los Estados Unidos poco después del hundimiento ordenó la constitución de una comisión de investigación de la Armada, encabezada por el capitán William T Sampson. El gobernador español de Cuba, Ramón Blanco y Erenas había propuesto en su lugar una comisión conjunta hispano-estadounidense, Esta fue rechazada por el cónsul estadounidense en la isla.

El capitán Sigsbee había escrito que: “Muchos oficiales españoles, incluidos los representantes del General Blanco, están ahora con nosotros para expresarnos sus condolencias”.

En un telegrama, el ministro de Ultramar, Segismundo Moret, había aconsejado al gobernador Ramón Blanco “recoger todos los datos posibles que puedan probar que la tragedia del Maine no puede sernos atribuida.”

La armada norteamericana siguió el protocolo y se nombró al comandante en jefe de la escuadra del Atlántico Norte para hacerlo. El comandante, elaboró una lista de oficiales jóvenes para la Comisión.

Con el tiempo, se impusieron las regulaciones de la Armada y su presidencia recayó sobre el Capitán Sampson, que tenía un rango mayor que el de Sigsbee. La comisión empezó el veintiuno de febrero del año 1998 y tomó testimonio a los supervivientes, testigos y buzos enviados a investigar el pecio.

La comisión de Sampson concluyó sus resultados con dos partes:

  • El procedimiento, que consistía principalmente de testimonios, y las conclusiones, que fueron los hechos, según lo determinado por el tribunal.
  • La conclusión, el tribunal no dejó registros de cómo había llegado a las conclusiones basadas en los testigos, que eran frecuentemente incoherentes.

f9Otra inconsistencia fue que solo hubo un testigo técnico, el comandante George Converse, de la base de torpederos de Newport en Rhode Island. El Capitán Sampson leyó al comandante Converse una situación hipotética, en la que un fuego en una carbonera hiciera entrar en ignición los almacenes de proyectiles de 152 mm, con el resultado de una explosión que hundiera el buque.

Tras efectuar la lectura, preguntó al Comandante Converse sobre la factibilidad de tal escenario. Este simplemente afirmó, sin entrar en detalles, que no podía imaginarse cómo algo así podía suceder.

La Comisión concluyó que el Maine había sido volado por una mina, la cual había causado la explosión de los almacenes de munición de proa. Llegaron a esta conclusión basándose en el hecho, de que la mayoría de los testigos declararon, que habían oído dos explosiones y que esa parte de la quilla estaba doblada hacia adentro.

El informe oficial de la comisión, que se presentó al Departamento de la Armada en Washington, Distrito de Columbia, el 21 de marzo, especificaba lo siguiente:

“En la cuaderna 18 la quilla está partida en dos, y el doble fondo está roto en un ángulo similar al formado por las planchas del fondo exterior… En opinión del Tribunal, este efecto podría tener su origen en una única explosión de una mina situada bajo el fondo en torno a la cuaderna 18, y un poco a babor del buque” (parte del 5º hallazgo de la corte).

f8“En opinión del Tribunal, el Maine fue destruido por la explosión de una mina submarina que causó la explosión parcial de dos o más de sus almacenes de munición delanteros”. (7º hallazgo de la corte).

“El Tribunal no ha podido obtener evidencia de la fijación de la responsabilidad de la destrucción del Maine a cualquier persona o personas” (8º hallazgo de la corte).

La investigación de Vreeland del año 1911

Se tomó la decisión de hacer un segundo tribunal de investigación en el año 1910. Las razones fueron la recuperación de los cuerpos de las víctimas, que podrían ser enterradas en los Estados Unidos y también un deseo de realizar una investigación más a fondo.

El hecho de que el gobierno cubano quisiera que el pecio fuera retirado del puerto de La Habana, podría haber desempeñado un papel, por lo menos la oportunidad de examinar los restos del naufragio con mayor detalle, de lo que había sido posible en el año1898, al mismo tiempo que se llevaba a cabo el requerimiento cubano.

El hecho de que esta investigación pudiera celebrarse sin el riesgo de la guerra, como había sucedido en el año 1898, hizo que hubiera una mayor objetividad de la que había sido posible anteriormente. Además, se daba el caso de que varios de los miembros de la junta del año 1910 serían ingenieros certificados, y estarían más capacitados para evaluar los resultados, que los oficiales de la Armada en el año 1898.

f7A partir de diciembre del año 1910 se construyó una ataguía alrededor de los restos del naufragio y el agua fue bombeada fuera, dejando al descubierto los restos del naufragio a finales del año 1911.

Entre el veinte de noviembre y el dos de diciembre de 1911, un tribunal de investigación encabezada por el Almirante Charles Vreeland inspeccionó los restos. Llegaron a la conclusión de que una explosión externa había provocado la explosión de los almacenes de munición.

Sin embargo, esta explosión fue más hacia la popa y de menor potencia, que la indicada por la comisión de Sampson. La comisión de Vreeland también encontró, que la flexión de la cuaderna 18 fue causado por la explosión de los almacenes de munición, no por la explosión externa.

Después de la investigación, los restos humanos localizados fueron enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington y la parte intacta del casco del Maine fue puesta a flote y hundida ceremonialmente en alta mar el dieciséis de marzo del año 1912.

Investigación del año 1974 de Rickover

f6El almirante Hyman Richover intrigado por el desastre, comenzó una investigación privada en el año 1974. Utilizando información de las dos comisiones oficiales, periódicos, documentación oficial e información sobre la construcción y municiones del Maine, llegó a la conclusión de que la explosión no estuvo causada por una mina.

En su lugar, se especuló con la entrada en autocombustión del carbón, que se encontraba en las carboneras cercanas a los pañoles de munición como la causa más probable. Rickover publicó en el año 1976, un libro acerca de esta especulación, titulado “How the Battleship Maine Was Destroyed”.

Dana Wegner escribió “Theodore Roosevelt, the U.S. Navy and the Spanish–American War” en el año 2001, donde revisó la investigación de Rickover, ofreciendo detalles adicionales.

Según Wegner, Rickover preguntó a historiadores navales de la Agencia para el Desarrollo e Investigación de la Energía acerca del Maine tras leer un artículo del Washington Star News en el cual su autor, John M. Taylor, afirmaba que la Armada de los Estados Unidos, “hizo uso de oficiales poco capacitados técnicamente durante la investigación de la tragedia”.

Los historiadores, que entonces trabajaban con el almirante en el estudio del programa de propulsión nuclear de la US Navy, respondieron al almirante que no tenían detalles acerca del hundimiento del Maine. Rickover preguntó a los historiadores si podían investigar el hundimiento, estos, ahora intrigados por el suceso, estuvieron de acuerdo.

Se estudiaron todos los documentos pertinentes al tema. Estos, incluían los planos del buque y los informes de riesgo semanales del Maine, del año 1912, del ingeniero jefe del proyecto, William Furgueson.

Estos informes incluían numerosas fotos y anotaciones de Furgueson con los números de cuadernas y tracas de las partes correspondientes del pecio. Dos expertos en demoliciones navales y explosiones, fueron incluidos en el equipo. A partir de lo que mostraban las fotos, estos indicaron que “no había ninguna evidencia plausible de penetración desde el exterior”, y que la explosión tuvo lugar en el interior del buque.

Dana Wegner sugería, que según el estudio de Rickover, la combinación del diseño del buque, y el cambio del tipo de carbón utilizado, pudo haber facilitado la explosión del buque. Explicó que hasta la época de la construcción del Maine, se usaban mamparos comunes para separar las carboneras de los almacenes de munición, y que los buques norteamericanos, utilizaban antracita para alimentar sus calderas.

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Con el incremento de la construcción de buques de acero, la Armada de los Estados Unidos, comenzó a utilizar carbón bituminoso, que arde a una mayor temperatura, permitiendo por tanto alcanzar una mayor velocidad. Sin embargo, explicaba Wegner, mientras que la antracita no está sujeta a la autocombustión, el carbón bituminoso es considerablemente más volátil.

Ya se había informado de incendios en las carboneras de buques de la Armada antes del hundimiento del Maine, varios de los cuales estuvieron a punto de provocar explosiones. Wegner también citó, en el año 1997, el estudio de transferencia de calor, el cual concluía que un fuego en las carboneras del tipo sugerido por Rickover podría haber tenido lugar, detonando las municiones del buque.

La investigación del año 1998 por National Geographic

La National Geographic Magazine encargó, en el año 1998, un análisis a Advanced Marine Enterprises (AME). Esta investigación se realizó para conmemorar el centenario del hundimiento del Maine y se basó en modelos computerizados, una técnica que no estaba disponible en investigaciones anteriores.

Las conclusiones alcanzadas fueron que “aunque la autocombustión del carbón podría haber creado el nivel de temperatura de ignición para detonar los pañoles de munición adyacentes, esto no es probable que ocurriera en el Maine, ya que las planchas del fondo identificadas como sección 1 se habrían doblado hacia afuera, y no hacia adentro y que la suma de estos resultados, no es definitiva para probar que una mina fue la causa del hundimiento, pero sí para reforzar los argumentos a favor de esta teoría”.

Algunos expertos y varios analistas del AME, no estaban de acuerdo con esta conclusión. Wegner afirmaba que la opinión entre los integrantes del equipo de National Geographic estaba dividida entre los miembros más jóvenes que se centraban en los modelos computarizados, y los de más edad, que se basaron en su inspección de las fotos del pecio y su experiencia.

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Añadían que los datos utilizados por AME concernientes al diseño y almacenamiento de munición del Maine eran defectuosos.

Investigación del año 2002 de History Channel

The History Channel produjo un episodio en el año 2002, un documental titulado “Death of The USS Maine” que utilizaba fotografías, expertos navales e información de archivos para determinar las causas de la explosión.

La conclusión a la que llegaron fue que el carbón de las carboneras causó la explosión, y se identificó un punto débil en el mamparo, que separaba las carboneras de los pañoles de munición, que podría haber permitido que el fuego pasara de las carboneras a los almacenes de munición.

EL REFLOTE Y POSTERIOR HUNDIMIENTO

Durante varios años, el Maine permaneció hundido en el puerto de la Habana, aunque era evidente que en algún momento debería ser retirado. El Maine ocupaba un valioso espacio y la acumulación de sedimento en torno a su casco amenazaba con crear un banco de arena.

El nueve de mayo del año 1910, el Congreso autorizó fondos para la retirada del Maine, para el traslado de los cadáveres de su interior, se calculaba que había unos ochenta muertos y para así enterrarlos en el Cementerio Nacional de Arlington, así como para la retirada y transporte a Arlington del mástil principal. En ese momento, el Congreso no solicitó una nueva investigación.

f3El Maine entrando en La Habana

El cuerpo de ingenieros de la Armada construyó ataguías alrededor del Maine y, una vez completadas, se bombeó el agua hacia el exterior. Desde el treinta de junio del año 1911, el pecio del Maine quedó a la vista. Por delante de la cuaderna 41, el buque estaba totalmente destruido, siendo una masa de acero retorcido y corroído que no se parecía en nada a un barco. El resto del buque estaba gravemente corroído.

Los ingenieros de la Armada desmantelaron las dañadas superestructuras y cubiertas, que se echaron al mar. A mitad de camino entre la proa y la popa se construyó un tabique de hormigón y madera para sellar la parte trasera del buque. Se abrieron orificios en el fondo de la sección posterior para extraer el agua y se sellaron posteriormente con válvulas de fondo, a través de las cuales se hundiría posteriormente el buque.

El trece de febrero del año 1912, los ingenieros comenzaron a bombear agua en el interior de las ataguías. Tres días más tarde, el interior del Maine estaba a flote. Dos días después, el Maine fue remolcado. Los cadáveres hallados en su interior fueron trasladados al acorazado USS North Carolina para su repatriación.

El dieciséis de marzo, el Maine fue remolcado a cuatro millas de Cuba. Se abrieron las válvulas de fondo y fue hundido a 1.150 m de profundidad mientras el Birmingham y el North Carolina disparaban salvas de saludo.

Durante el rescate, se encontraron 66 cadáveres, de los cuales solo uno pudo ser identificado y devuelto a su pueblo natal, los otros fueron enterrados en el Cementerio Nacional de Arlington, donde permanecen enterrados 229 de sus tripulantes.

f2El tratado de paz de París obligaba a España a renunciar a sus colonias americanas y Filipinas

Monumento al Maine de Nueva York

El monumento al Maine diseñado, en el año 1913, por Harold Van Buren Magonigle fue realizado en la ciudad de Nueva York. Localizado en la esquina suroeste de Central Park en la puerta comercial del parque. El monumento consiste en una torre central con una fuente en su base y esculturas de Attilio Piccirilli a su alrededor.

Un grupo escultórico de figuras de bronce doradas encima de la torre representan a Columbia Triunfante, su carro, está formado por una concha tirado por tres hipocampos. El bronce utilizado en este grupo presuntamente provenía del metal recuperado de los cañones del Maine.

Todo demuestra que fue un accidente y nunca participaron los españoles. Sin embargo, los norteamericanos no realizaron un estudio adecuado y tenían ya la resolución prefabricada de antemano para así acusar a los españoles y ser la excusa perfecta para declarar una guerra que sabían que ganarían fácilmente y se harían dueños prácticamente de todo el Caribe.

El modelo de Cuba fue posteriormente usado por los norteamericanos en otros conflictos para así intervenir desde una posición de superioridad.


BIBLIOGRAFIA

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semanario Claridad Archives - LVDSEl semanario Claridad es una publicación que este año cumple sesenta años defendiendo y promoviendo la independencia de Puerto Rico, la colonia más atigua del planeta. Durante este periodo ha enfrentado persecución política, ataques terroristas y los vaivanes socio-económicos y políticos de la sociedad puertorriqueña. La  entrega de quienes durante todos estos años han luchado por la supervivencia de este vocero de la nacionalidad puertorriqueña es encomiable.

En estos sensenta años Claridad ha sido mucho más que el vocero de una lucha política. Este semanario ha sido también un medio cultural, en donde academicos de diversas disciplinas  han  disfrutado de un espacio para compartir sus ideas. Comparto con mis lectores una corta nota titulada “1898, del otro lado“, escrita por la Dra. Dolores Aponte Ramos,  sobre el uso de la música “como recurso publicitario” durante la guerra hispano-cubano-estadounidense en 1898.


1898, del otro lado

Lola Aponte, de oficio hilandera.

Claridad

24 de julio de 2020

Nos propone Sun Tzu:  cuando se conduce a los hombres a la batalla con astucia, el impulso es como rocas redondas que se precipitan montaña abajo: ésta es la fuerza que produce la victoria.” ¿Cómo lograr el discurso que lograr mover las rocas?  ¿Quienes eran los soldados que en el 1897 fueron movidos a la guerra hispanoamericana? ¿Cómo hacerles partícipes de una ideología dominante en la cual se percibieran como salvadores en la lucha del bien versus el mal?  ¿Qué nociones del otro, del enemigo y de sí mismos los alentaba?

Esta guerra recurre a la prensa y a la música para crear el espíritu entre los soldados y ciudadanía de la necesidad de la guerra   Aquí propongo algunos textos visuales y musicales para darnos un sabor de la Guerra Hispanoamericana, conocida en los libros de historia militar de USA como “la guerra breve,”  Primero la representación de España como enemigo irracional y degradado.  Estas caricaturas ampliamente difundidas, crean “al otro” en cuanto  animalizado y brutal, asesino de los soldados el Maine, violador de la libertad.

Article Images | Origins: Current Events in Historical PerspectiveComo sabemos hacía ya décadas que latifundistas norteamericanos habían comprado enormes fincas en el Caribe hispano.  El interés por Cuba y Puerto Rico se había expresado incluso en la colaboración con los Partido Revolucionarios de ambas islas si bien fundados en New York.  Se había  materializado en el apoyo en armas a los mamvíses, ejército de guerrilla cubano organizado contra el estado español y asilo a figuras cimeras en la búsqueda de la independencia.  La imagen, sin embargo, no está dirigida hacia la intelligentsia militar, que conoce los intereses comerciales y expansionistas de esta guerra.  Esta imagen amarillista y metafórica está enfocada al lector promedio del periódico.  La auspicia el cuerpo militar, liderado por Teddy Roosevelt, para crear opinión pública.  Buscan y logran apoyo masivo a la primera guerra claramente imperialista de Estado Unidos.  Los cuerpos sangrientos, la ferocidad de contrincante, de proporciones corporales gigantescas son elocuentes en sí mismas.  Un importante grupo de jóvenes voluntariará para hacerse soldados a favor de tan justa causa. Formarán varios regimientos, voluntarios que servirán de linea de frontal de infantería.    En la imagen, Tio Sam protector de la Cuba feminina, presuntamente a punto de ser violada, mira con miedo a españoles de tez oscura que detiene su ataque mas no su gesto violento   Así la guerra se torna en una de protección de valores domésticos, un desarrollo contra la infamia antes que una búsqueda expansionista .  Los habitantes de las islas no parecen tener historia, y se nos muestran incapaces de  buscar redención propia, no parecen conocer la posibilidad siquiera de reclamar derechos, tampoco se les adjudica valores propios   Damiselas asustadizas, subyugadas ellas mismas ante su salvador  Sin duda la fantasía de dominación perfecta.  Es este la misma ideología que expresa su música.

Song sheet cover featuring Eugene Stratton in All Coons Look Alike ...

La música, como recurso publicitario,  mayormente producida alrededor de la casa de publicación Tin Pan Alley.  Entre los grandes éxitos del 1898 produjeron Yankee Doddle Dewey,  y Ma Fillipino Babe.  Esta compañía es responsable de otros top ten en el billboard de la época, tales como ˆ  All the Coons Look Alike to Me—(Todos los putos negros me parecen idénticos, traduzco temblándome el corazón)   Mientras Mark Twain se oponía a la intrusión militar como contraria al espíritu de la república, su país que había salido de su primera gran recesión estaba listo para adelantar la propuesta de intervención militar en el Caribe y cantaba a coro estas melodías.  Aquí tres fragmentos de canciones a las que siguen traducciones :  

A CALL FROM CUBA – J. R. Martin

 Rouse! Sons of Columbia, hear the cry of despair, Wrung from skeleton forms in the dreary night air;

Human forma herded there by a mandate from Spain, Without help, food or shelter, from sun, cold or rain; Age and infancy blend, no strong arm to defend, They wait in dull anguish the sorrowful end;

They’re our neighbors in Cuba; oh, hear their sad cry: “Save us, sons of Columbia, or haste, ere we die.”

Have we forfeited life because longing to be

Like your glorious union, in full liberty?

Our hearts are like lead ‘neath this load of despair,

You are brave, you are generous, hear this our prayer; By your own love of liberty, grant us the same,

Shield our homes and loved ones from the fury of Spain; Then the star spangled banner in triumph shall wave, O’er the land of the free, and the home of the brave.

We have suffered for years every outrage which Spain Could invent to insult us and fill lie with pain;

The music they love is the shriek of desviar

And the moan of lost innocence in the night air;

Oh God! hear our cry, from Thy throne up on high, Send deliverance from Spain, or permit us to die;

May the star spangled banner o’er Cuba soon wave, Blessed emblem of peace for the home of the brave.

AS WE GO MARCHING THROUGH CUBA – Wilbur Eastlake

Hark, ye freemen, to the drums that call yon to the fray. Liberty now needs her sons, the fight is on to-day; Truth and Justice will prevail and Tyranny decay

As we go marching through Cuba.

Ignorance of human rights, contempt for human kind

And neglect of Freedom’s growth hath made Earth’s rulers blind. Fling Old Glory to the breeze, ‘twill closer brave hearts bind

As we go marching through Cuba.

“REMEMBER THE MAINE” – Lilith V. Pinchbeck Hark! don’t you hear the trumpets?

The beating of the drum

And measured tread of marching feet Proclaim that war has come.

The battle cry rolls onward

As they thin the ranks from Spain— ‘T is no more “Remember the Alamo But “Remember, boys, the Maine!”


A CALL FROM CUBA – J. R. MartinDe pie, Hijos de Columbia, escuchen el grito de dolor, 

de retorcidos esqueletos en el triste aire de la noche

Manada de formas humanas reducidas por mandato de España:

sin ayuda, comida; ni cobijo del sol, el frío o la lluvia,

 infancia y vejez sufren, sin brazo que les defienda,

 esperan en angustia el triste final. 

Son nuestros vecinos, Cubanos; 

Escucha sus tristes gritos: “Sálvennos, hijos de Columbia,

aprisa,  o moriremos 

¿Débemos sacrificar nuestra vida por querer tener,

 una nación como la suya, gloriosa, llena de libertad? 

nuestros corazones son como plomo bajo esta carga de dolor

son ustedes bravos, generosos, escuchan nuestra 

!Qué su amor por la libertad nos ampare a nosotros por igual 

protejan nuestras casas y a nuestros amados de la furia de España!

Entonces, la bandera de estrellas y rayas, triunfante ondeará  

sobre la tierra del libre y el hogar del valiente. (fragmento, traducción nuestra)

AS WE GO MARCHING THROUGH CUBA – Wilbur Eastlake

Atención!!, hombre libres al tambor.  les llama al servicio de libertad que necesita de sus hijos

en la lucha de hoy, Verdad y Justicia vencerán; t tiranía caerá

Según marchamos por Cuba

huirán los gobernantes con su ignorancia por los derechos humanos, 

 su desprecio por la vida y el olvido de desarrollar la Libertad humana.

Su gloria se desvanecerá en el aire

cuando nuestros bravos corazones 

Marchen por Cuba

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En esta breve nota publicada por el diario catalán La Vanguardia, Sergi Vich Sáez enfoca dos temas de gran importancia en la historia de la prensa estadounidense: las caricaturas y la llamada Yellow Press.

Pulitzer, Hearst y el origen de la “prensa amarilla”

“The Yellow Kids”
LEON BARRITT
Vim Magazine
June 29, 1898

A finales del siglo XIX, Estados Unidos era, para casi todo el mundo, el país de las oportunidades. A diario atraía a miles de inmigrantes venidos de todos los rincones del globo, y el principal puerto de entrada no era otro que el de Nueva York. Muy pocos tenían nociones de inglés, y se aferraban a la ansiada ayuda de algún pariente o amigo establecido con anterioridad.

No siempre había tanta suerte. La mayor parte se veían arrojados a las terribles fauces de una metrópoli con grandes bolsas de miseria y delincuencia. Nueva York estaba sufriendo profundas transformaciones que marcarían su futuro. La agregación de distintos municipios a Manhattan llevó a impulsar grandes infraestructuras, como el puente de Brooklyn . Se hablaba de construir un nuevo medio de comunicación, el metro, y se sentaban los cimientos de sus rascacielos.

En medio de esa vorágine, sus habitantes se mostraban ávidos de toda clase de noticias, y solo la prensa escrita podía satisfacer la demanda. Las cabeceras existentes eran tan numerosas como dispares las tiradas. Las había en casi todas las lenguas, como el prestigioso New Yorker Staats-Zeitung, en el que la colonia germana leía los ecos de sociedad. Las había incluso en yidis, como el izquierdista Die Zukunft. Pero las más importantes, como no podía ser de otra forma, estaban escritas en inglés.

Dos gigantes cara a cara

Los dos diarios de mayor tirada e influencia eran el New York World y el New York Journal, propiedad, respectivamente, de los multimillonarios Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst. Sin embargo, sus enormes ventas no iban de la mano de la veracidad de sus noticias. El periódico de Hearst, por ejemplo, publicó informaciones falsas para inducir a la guerra hispano-estadounidense, que estalló en 1898. Ambas cabeceras tendían a lo efectista y lo tremebundo, sin que importara demasiado que sus fuentes estuvieran contrastadas.

La primera aparición del chico amarillo (abajo a la derecha), que aquí todavía no viste el color que lo hizo famoso.

La primera aparición del chico amarillo (abajo a la derecha), que aquí todavía no viste el color que lo hizo famoso. (Dominio público)

Lo que buscaban estos grandes tabloides para hacer crecer la tirada era entretener a sus lectores. Una de las tácticas fue, a partir de 1893, la inserción en sus ediciones de suplementos a todo color con temas destinados a toda la familia, incluidos los más pequeños de la casa. Para ellos se confeccionaron varias páginas con dibujos caricaturescos y texto escaso.El éxito de la fórmula fue inmediato, no solo porque agradaba a padres y a hijos, sino porque pronto fue utilizada como un medio de alfabetización barato por los inmigrantes que apenas sabían inglés. El apoyo de la ilustración al texto, escrito al pie de la viñeta, facilitaba su comprensión.El niño amarilloUna de las tiras de mayor éxito fue la creada por el guionista y dibujante Richard Felton Outcault para las páginas del New York World de Pulitzer. La serie no tenía nombre. Cada tira se titulaba aludiendo al motivo o lugar por los que acaecían las aventuras de un grupo de chiquillos traviesos.

El chico amarillo, creación de Richard F. Outcault.

El chico amarillo, creación de Richard F. Outcault. (Dominio público)

En una de las aventuras, titulada “At the Circus in Hogan’s Alley” (En el circo del callejón de Hogan), del 5 de mayo de 1895, vio la luz un pillo pelón con modismos irlandeses llamado Mickey Dugan que pronto llamó la atención del público por sus ocurrencias. Iba vestido con una especie de bata lisa, luego teñida de amarillo, en la que aparecían graciosos textos. Su éxito fue tal que Hearst ofreció una jugosa cantidad a Outcault para que lo dibujara para su periódico.

El ilustrador de Ohio accedió. Solo impuso una condición: a partir de entonces, la serie se llamaría The Yellow Kid (El niño amarillo), el nombre por el que ya se la conocía popularmente.

Pulitzer no se quedó de brazos cruzados. Contrató a otro dibujante, George Luks, para que la serie continuara en su cabecera. Desde ese momento aparecería en los dos periódicos simultáneamente: en el de Pulitzer como Hogan’s Alley y en el de Hearst como The Yellow Kid.

El 25 de noviembre de 1896, en cinco viñetas de The Yellow Kid, un loro escondido en la caja de un fonógrafo emitía unas palabras colocadas dentro de un globo, o bocadillo, que salía de su boca.

No era la primera vez que se utilizaba ese recurso para que el lector supiese qué decía un personaje. Pero al globo se añadía la serialización en viñetas y el periódico como soporte, tres características que los especialistas consideraron esenciales para señalar el nacimiento de lo que se dio en llamar el noveno arte. Así se certificó en 1989 en un congreso en la ciudad italiana de Lucca. Gracias a aquella entrega de The Yellow Kid había nacido el cómic.

Página publicada el 15 de noviembre de 1896 en el 'New York Journal' de Hearst.

Página publicada el 15 de noviembre de 1896 en el ‘New York Journal’ de Hearst. (Dominio público)

Prensa amarilla

Pero eso no era todo. El sensacionalismo y la truculencia de las noticias aparecidas en estos periódicos, sus maquinaciones y la frecuente instrumentalización política molestaban a muchos profesionales del sector, que pronto los motejaron de “amarillos”, aludiendo al vestido del personaje del cómic publicado en ambos.

Finalmente, Erwin Wardman, editor del más serio New York Press, publicó en 1898 un artículo para definir lo que él entendía por aquella prensa que calificaba de indecente. Su título, que jugaba con las múltiples acepciones del término “yellow”, era el siguiente: “We called them Yellow because they are Yellow”, que podría traducirse por “Nosotros los llamamos amarillos porque son unos caguetas”. El concepto de prensa amarilla había tomado carta de naturaleza.


Sergi Vich Sáez, “Pulitzer, Hearst y el origen de la “prensa amarilla”La Vanguardia, 10 de diciembre de 2019.

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