Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Imperialismo’ Category

La primera década del siglo XXI ha sido testigo de una producción impresionante de obras analizando la política exterior norteamericana desde una óptica imperialista. Decenas, sino cientos de libros, ensayos y artículos periodísticos  testimonían lo que ha sido un profundo debate intelectual y político.  La siguiente  bibliografía recoge  una muestra mínima, pero a mi parecer muy siginificativa de ese debate. Espero que les sea útil.

VirtousClaes G. Ryn, America the Virtuous: The Crisis of Democracy and the Quest for Empire. New Brunswick, U.S.A.: Transaction Publishers, 2003.

Michael Mann, Incoherent Empire. London & New York: Verso, (2003)

Michael Mann, El imperio incoherente: Estados Unidos y el Nuevo Orden Internacional. España, Ediciones Paidos Ibérica, S.A., Mann2004.

Melani McAlister, Epic Encounters: Culture, Media, and US Interests in the Middle East, 1945-2000. Berkeley: University of California Press, 2001.

new_imperialismDavid Harvey, The New Imperialism. Oxford & New York: Oxford University Press, 2003

Noam Chomsky, Hegemony or Survival: Americas Quest for Global Dominance. New York: Metropolitan Books, 2003.

Noam Chomsky, Hegemonía o supervivencia: la estrategia imperialista de Estados Unidos. Colombia: Editorial Norma,Chomsky_hegemonia2004.

Chalmers Johnson, Blowback: The Costs and Consequences of American Empire. New York: Metropolitan Books, 2000.

Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire: Militarism, Secrecy, and the End of the Republic. New York: Metropolitan Books, 2004.

empireChalmers Johnson, Nemesis: The Last Days of the American Republic. The American Empire Project. New York: Metropolitan Books, 2006.

Andrew J. Bacevich, American Empire: The Realities and Consequences of U.S. Diplomacy. Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 2002.

Andrew J. Bacevich, The Imperial Tense: Prospects and Problems of American Empire. Chicago: Ivan R. Dee, 2003.

Andrew J. Bacevich, The New American Militarism: How Americans Are Seduced by War. New York: Oxford University Press, Andrew_Bacevich_The_New_American_Militarism_sm2005.

Andrew J. Bacevich, The Limits of Power: The End of American Exceptionalism. New York: Metropolitan Books, 2008.

William E. Odom  and Robert Dujarric. America’s Inadvertent Empire. New Haven & London: Yale University Press, 2004.

Wars of peaceMax Boot, The Savage Wars of Peace: Small Wars and the Rise of American Power.  New York: Basic Books, 2003.

Niall Ferguson, Colossus: The Price of America’s Empire. New York: Penguin Press, 2004.

Niall Ferguson, Coloso. Auge y decadencia del imperio americano. Barcelona: Debate, 2005.

Charles S. Maier,   Among Empires: American Ascendancy and Its Predecessors. Cambridge, MA: Harvard University Press, Among2006.

PoderRobert Kagan, Of Paradise and Power: America and Europe in the New World Order.  New York: Vintage Books, 2004.

Robert Kagan,  Poder y debilidad. Europa y Estados Unidos en el nuevo orden mundial. Madrid: Taurus , 2003

Fareed Zakaria, The Post-American World. New York: W.W. Norton, 2008

Fareed Zakaria, El mundo después de USA. Madrid, Espasa Calpe, 2009

Melvyn P. Leffler, and Jeffrey Legro, To Lead the World: American Strategy after the Bush Doctrine. New ZakariaYork: Oxford University Press, 2008.

FukuyamaFrancis Fukuyama, America at the Crossroads: Democracy, Power, and the Neoconservative Legacy.  New Haven: Yale University Press, 2007.

Francis Fukuyama, América en la encrucijada. Barcelona: Ediciones B, S. A., 2007

Norberto Barreto Velázquez, Ph. D.

Lima, Perú, 30 de mayo de 2009

Read Full Post »

Que mejor forma de comenzar el año 2009 que reseñando una obra monumental, el libro del historiador brasileño Luiz Alberto Móniz Bandeira, La formación del imperio americano: de la guerra con España a la guerra de Irak (Buenos Aires, Ediciones Norma, 2007, traducción de Miguel Grinberg). Móniz Bandeira (Bahia, 1935) es hijo de una familia de aristócratas brasileños cuyos miembros se han destacado en diversas áreas de las humanidades, la política y la diplomacia. Militante socialista, Móniz salió al destierro tras el golpe militar que acabó con la presidencia de João Goulart. Tras ­­­­­­­­varios años de exilio, Móniz regresó de forma clandestina al Brasil para incorporarse a la lucha contra la dictadura. Sus actividades en contra de la dictadura militar le llevaron a la cárcel. Una vez finalizada la dictadura, Móniz se reincorporó a la vida académica, jugando un papel muy importante en el desarrollo del estudio de las relaciones exteriores en su país. Móniz Bandeira es autor de importantes obras, entre las que destacan Presença dos Estados Unidos no Brasil (1973) Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente (1989), Conflito e integração na América do Sul: Brasil, Argentina e Estados Unidos (Da Tríplice Aliança ao Mercosul) (2003) y As Relações Perigosas : Brasil-Estados Unidos (De Collor a Lula, 1990-2004) (2004).

Luiz Alberto Móniz Bandeira

Luiz Alberto Móniz Bandeira


La formación del imperio americano: de la guerra con España a la guerra de Irak es una obra monumental no sólo por su extensión de más de 700 páginas, sino también porque su autor busca “describir el mosaico que configuró la formación del Imperio Americano” (17), es decir, el proceso que permitió que la nación norteamericana se convirtiera en una superpotencia en menos de un siglo. Para ello, Móniz se embarca en un análisis detallado y extenso de la historia de los Estados Unidos desde el estallido de la guerra hispano-cubano-norteamericana en 1898 hasta la invasión de Irak en el año 2003. El autor combina de forma magistral el análisis de la política exterior estadounidense y el estudio del desarrollo doméstico de los Estados Unidos, dejando al descubierto la interacción entre ambas esferas en el desarrollo de las prácticas imperialistas norteamericanas.

Móniz realiza un análisis crítico y consistente de la historia norteamericana, dejando claro la naturaleza imperialista de los EEUU y el significado de las acciones del gobierno norteamericano para la humanidad. El resultado es un libro imprescindible para quienes quieran entender la política exterior de los EEUU en un contexto global y visualizar el desarrollo histórico de la humanidad a la sombra de lo que el autor denomina la “formación del imperio americano”.

Dadas sus dimensiones, no creo conveniente hacer una reseña detallada del contenido de este libro, sino mas bien un recuento de los elementos que llamaron mi atención. Uno de ellos es el análisis que hace Móniz de la política exterior norteamericana durante la presidencia de George W. Bush como una expresión del neoconservadurismo estadounidense (cabe recordar que la versión original del libro se publicó en el año 2005, justo al inicio del segundo mandato presidencial de Bush). Móniz elabora una lista de elementos que, según él, caracterizaron la política exterior de la administración Bush (hijo): el unilateralismo, el desprecio por la soberanía de otros países, el militarismo, la prepotencia, la arrogancia, la pretensión de formar el mundo a su imagen y el uso de la democracia como excusa para desatar guerras. Lo que me parece verdaderamente interesante de esta lista no es su contenido, sino que el autor plantee que estas tendencias no son una consecuencia de los eventos del 11 de setiembre de 2001, sino que se remontan “a los orígenes de la fundación de los Estados Unidos”. (30). En otras palabras, Móniz plantea que la administración Bush no se inventó nada al recurrir al militarismo o al unilateralismo como bases de su política exterior. Por el contrario, la administración Bush (hijo) puso en práctica de forma abierta lo que el autor considera tendencias históricas de las relaciones exteriores de los Estados Unidos. En palabras de Móniz,

“El desprecio por la soberanía de otras Estados, el unilateralismo y el militarismo, que estaban latentes y se manifestaban a veces, se convirtieron en normas oficiales de su política internacional. La prepotencia, la arrogancia y la mentira pasaron a ser la característica de su administración [la de Bush]”. (30)

Tales tendencias forman parte de lo que el autor denomina  el proceso “de perversión de la democracia” (30), producto de la militarización de la economía norteamericana y de la transformación de la guerra y la violencia en políticas nacionales. Móniz ve a los EEUU como una nación históricamente imperialista, agresiva y peligrosa, que ha cometido grandes crímenes en defensa de sus intereses, excusada en la defensa y promoción de la democracia.

A pesar de que comparto buena parte de los argumentos del autor, debo señalar que hay dos asuntos que me preocupan. En primer lugar, el autor explica el desarrollo de las relaciones exteriores de los EEUU desde 1898 desde una óptica económica y estratégica, dejando factores culturales e ideológicos en un plano muy limitado. En pocas ocasiones el autor enfoca las ideas y patrones culturales que están detrás de las acciones norteamericanas (por ejemplo, cuando enfoca el tema del excepcionalismo en la página 27 y cuando señala en la página 575 que las ideas de los neoconservadores “tenían raíces en el pasado”, pero no especifica cuáles). En su análisis del desarrollo imperialista estadounidense, Móniz se concentra en tres factores: el impacto del complejo militar-industrial (la militarización de la economía estadounidense y dependencia en la guerra), el peso de los hidrocarburos (las industrias petroleras) y la promoción de los intereses comerciales (corporaciones) estadounidenses en la política exterior de los EEUU. Según él, estos factores han determinado las acciones norteamericanos desde finales de la segunda guerra mundial. En otras palabras, Moniz considera al Estado norteamericano como una herramienta que los grandes intereses económicos estadounidenses manejan a través de sus vínculos con el liderato político del país.  No niego la importancia de estos factores en el desarrollo del imperialismo norteamericano, pero no puedo dejar de subrayar que al minimizar el peso de los elementos ideológicos y culturales,  Móniz no le hace justicia a los ricos matices ideológicos de la política exterior de los Estados Unidos.

Por otro lado, su nivel de crítica del imperialismo norteamericano es tan intenso, que el autor lanza acusaciones o da como validos planteamientos cuestionables como, por ejemplo, que la explosión del USS Maine fue intencional, que Franklin D. Roosevelt dejó que los japoneses atacaran Pearl Harbor para así tener una excusa para entrar en la segunda guerra mundial o que el gobierno norteamericano no evitó los taques terroristas del 11/9 para poner en práctica el programa del New American Century. No es que víctima de una ingenuidad rampante no crea al gobierno norteamericano capaz de tales acciones, sino que nunca he sido fanático de las teorías conspirativas. Prefiero ver los eventos como producto de procesos históricos, no como resultado de conspiraciones a puertas cerradas.

A pesar de las críticas antes expuestas, considero que esta obra es una aportación importantísima al entendimiento de la naturaleza imperialista de los Estados Unidos. Su lectura es imprescindible para entender la historia del mundo en el llamado siglo americano. Agradezco a Ediciones Norma la traducción al castellano de una obra que, sin lugar a dudas, ayudará a promover el estudio de la historia de los Estados Unidos y del imperialismo norteamericano en el mundo hispano parlante.

Norberto Barreto Velázquez, Ph. D.

San Juan, Puerto Rico

19 de enero de 2009

Read Full Post »

Dramatización narrada por Viggo Mortensen del artículo del historiador Howard Zinn, «Empire or Humanity», relatando cómo llegó al entendimiento de la naturaleza imperialista de los Estados Unidos. http://www.tomdispatch.com/post/174913/howard_zinn_the_end_of_empire_

 

Read Full Post »

imgMorris Berman5

Morris Berman

Con la traducción y publicación de la conferencia dictada por Morris Berman en la Southern Utah University el 6 de marzo de 2007 titulada Localizar al enemigo: mito versus realidad en la política exterior de los Estados Unidos, la editorial Sextopiso hace una importante aportación al análisis del imperialismo norteamericano. Publicado como un acompañante gratuito de la edición en español del libro El crepúsculo de la cultura americana, también de la autoría de Berman, Localizar al enemigo es un análisis breve y muy bien escrito de las bases ideológicas de la política exterior norteamericana desde el periodo colonial hasta nuestros días. Berman, un historiador y critico social norteamericano (http://morrisberman.blogspot.com/) autor de interesantes e incisivos análisis de la sociedad estadounidense, analiza el desarrollo de lo que él denomina la “identidad negativa” de los Estados Unidos y su impacto histórico. Según él, desde el periodo colonial, los norteamericanos han desarrollado una identidad nacional a partir de lo que no son, siempre rechazando otra cosa, por ejemplo, el Viejo Mundo, la nobleza, etc. El problema con este tipo de identidad, subraya Berman, es que no te permite ver qué realmente eres. Ese precisamente es uno de los problemas fundamentales de la política exterior de los Estados Unidos, pues ésta ha estado basada en la percepción ideologizada que los norteamericanos tienen de sí mismo y no una examen crítico de lo que realmente son.

Esta ideología-religión secular se fundamenta en el rechazo a la disensión camuflado de patriotismo (un americano de verdad no critica a su país y menos en tiempos de guerra); en un fuerte sentido de misión divina, de una necesidad de propagar por el mundo la democracia y las bendiciones de la sociedad norteamericana (de hacer cumplir la voluntad de Dios); en el desarrollo de una identidad nacional que no está basada en un historia común, sino en un compromiso moral y religioso con el país; en una visión maniquea que reduce la realidad a una lucha entre el bien (los Estados Unidos) y el mal (sus opositores); en la idea de una bondad e inocencia innatas que guían las acciones norteamericanas; y en la creencia en la universalidad de los valores y la forma de vida norteamericana (a pesar de lo que puedan decir sus líderes, los pueblos del mundo quieren ser como los estadounidenses).darkages

Originada en el siglo XVII por los puritanos creadores de la idea de ciudad sobre una colina, esta religión secular ha evolucionado a lo largo de la historia norteamericana convirtiendo a los Estados Unidos, según Berman, en una nación peligrosa. Inculcada en los niños desde la escuela primaria, la idea de la excepcionalidad norteamericana ha tenido consecuencias desastrosas, pues ha llevado a los Estados Unidos a perder de vista los colores de espectro luminoso y adoptar una política exterior sin matices y profundamente ideologizada. Según Berman, la política exterior de los Estados Unidos en los últimos sesenta años ha estado basada en la constante búsqueda de un enemigo a quien enfrentar representándole “como una gran fuerza unificada” con la que no se razona, sino se enfrenta, se combate. En palabras de Berman,

“El resultado fue la incapacidad de entender los movimientos nacionalistas, las guerras de liberación o las guerras civiles, porque todo lo que se desviara de nuestra visión del mundo, se definía ahora como malvado. El nacionalismo a menudo se confundió con el comunismo y repentinamente nos hicimos responsables de casi cualquier evento político que tuviera lugar en el planeta, y a todos se les asignaba la misma importancia en términos de nuestra seguridad.” (p. 15)

Este pequeño, pero fascinante escrito, debería ser lectura obligada de todos aquellos que quieran entender los patrones culturales, ideológicos, sicológicos y religiosos con que opera la política exterior de los Estado Unidos.

Norberto Barreto Velázquez, Ph. D.

Lima, 4 de mayo de 2008.

Read Full Post »

Salvo algunas escasas excepciones, la mayoría de los historiadores norteamericanos han enfocado la guerra hispanoamericana desde una perspectiva muy limitada dejando fuera los ricos matices internacionales de este conflicto. En esta perspectiva, la guerra hispanoamericana suele quedar reducida a un conflicto entre los Estados Unidos y España por culpa de Cuba, en el que Puerto Rico y las Filipinas terminaron involucrados casi por cosa del destino. Una interesante excepción a esa tendencia historiográfica es el libro del Juez Juan R. Torruella que la Editorial de la Universidad de Puerto Rico acaba de publicar bajo el título Global Intrigues.

Torruella2_

En su libro, Torruella examina la guerra hispanoamericana desde una perspectiva global analizando el papel que jugaron los países no beligerantes durante el conflicto y cómo esto afectó el desenlace de la guerra. Para ello, el autor se embarca en un interesante análisis de la situación sociopolítica de las principales potencias mundiales a finales del siglo XIX que permite entender las motivaciones de éstas durante la guerra hispanoamericana. La conclusión de Torruella es muy clara: de todas las potencias mundiales decimonónicas, sólo Gran Bretaña consideraba que una victoria de los Estados Unidos sobre España sería favorable a sus intereses geopolíticos –sobre todo en China– y por ello asumió una actitud a favor de sus primos norteamericanos. El resto de las potencias mundiales adoptó una actitud pro-española por considerar que una victoria norteamericana podría afectar negativamente sus intereses comerciales, políticos y estratégicos.

Es necesario aclarar que el autor no limita su análisis a factores geopolíticos, pues reconoce que hubo factores de tipo ideológico, religioso, racial y familiar que determinaron las simpatías de la mayoría de las potencias europeas con la causa española. Por ejemplo, la cercanía entre las familias reinantes en Alemania y España jugó un papel de importancia para entender la actitud anti-norteamericana que asumió el Káiser durante la guerra.

Esta es no sólo es la parte más sólida del libro, sino también la más valiosa, pues el autor brinda un análisis sintético y claro de las dinámicas diplomáticas que sirvieron de contexto internacional a la guerra hispanoamericana. Ello permite sacar el conflicto hispano-norteamericana del estricto contexto americano (Cuba) y ubicarle dentro de la dinámica geopolítica mundial de finales del siglo XIX.

El análisis de Torruella del significado de la guerra a nivel internacional resulta más problemático. Según el autor, la guerra hispanoamericana, y especialmente la adquisición de las Filipinas por los Estados Unidos, alteró el orden mundial, pues colocó a la nación norteamericana en una posición ventajosa con relación al acceso al mercado chino, la principal causa de competencia entre las naciones imperialistas. La presencia norteamericana en las Filipinas obligó, según Torruella, a las naciones imperialistas en pugna por el mercado chino a buscar puertos en China desde donde contrarrestar la ventaja norteamericana, dada la cercanía del archipiélago filipino al territorio continental chino. Este planteamiento olvida que para 1898 las potencias imperialistas poseían una sólida presencia en China con puertos y zonas de influencia bajo su control que la guerra hispanoamericana no afectó ni amenazó. Mas que alterar el orden internacional, me parece más acertado plantear que guerra hispanoamericana confirmó la emergencia de una nueva potencia mundial, los Estados Unidos. Además, cabe preguntarse si no se podría decir lo mismo de la guerra ruso-japonesa (1904-1905), y con mayor razón, pues ésta no sólo marcó el triunfo de una potencia asiática sobre un imperio europeo, sino que también  provocó transferencias territoriales que tendrían serias repercusiones a largo plazo.  

Otro problema del libro son las fuentes y el manejo que su autor hace de éstas. Primero que nada, me resulta curioso que a pesar de que las Filipinas juegan un papel central en el argumento del autor, la bibliografía que éste maneja sobre las islas es muy reducida y hasta cuestionable. Por ejemplo, gran parte del análisis del autor está basado en la colección de documentos capturados por los norteamericanos a los insurgentes filipinos durante la guerra filipino-norteamericana publicada en 1971 bajo el título The Philippine Insurrection Against the United States. Esta compilación de documentos es, sin lugar a dudas, una fuente importantísima para entender la historia filipina, pero la bibliografía filipina sobre el 1898 es mucho más amplia y rica. Asimismo, la actitud japonesa durante y después de la guerra hispanoamericana ocupa una parte importante de este libro, sin embargo, Torruella maneja una bibliografía también muy reducida sobre este tema. En especial, hecho de menos los trabajos sobre las relaciones japonesas-norteamericanas del prestigioso historiador japonés Akira Iriye y los estudios sobre la actitud japonesa con relación a las Filipinas de la historiadora filipina Lydia N. Yu-Jose.

No puedo terminar sin destacar varios puntos que me resultan muy importantes con relación a este libro. Independientemente de lo controversiales que me pueden resultar algunos de sus argumentos, es indiscutible que el autor hace un excelente trabajo colocando la guerra hispanoamericana en su contexto internacional. El enfoque comparativo del libro es otro acierto de su autor, pues enfrenta de forma directa uno de los problemas tradicionales de la historiografía de las relaciones exteriores de los Estados Unidos. Además, el autor asume una posición clara con relación a la condición imperial de los Estados Unidos. La política exterior de la actual administración de la Bush, sobre todo, la tragedia iraquí, desató en los Estados Unidos un intenso debate sobre la naturaleza imperial de la nación norteamericana. Este debate no es fenómeno nuevo e inclusive se podría plantear como un fenómeno cíclico en la historia de los Estados Unidos. Torruella entra en este debate reconociendo de forma directa el carácter imperialista de la nación norteamericana y ello me parece digno de ser reconocido. Por otro lado, me resulta refrescante que un historiador puertorriqueño supere el insularismo analizando un tema crucial de nuestra historia desde un perspectiva internacional. Por último, me resulta esperanzador que un historiador puertorriqueño atienda la tan olvidada historia de nuestra metrópoli.

Norberto Barreto-Velázquez, Ph. D.

Reseña publicada por el periódico El Nuevo Día el 10 de febrero de 2008.


Read Full Post »

« Newer Posts

A %d blogueros les gusta esto: